Prevenir, estimular y acompañar, los pilares de la ONG Gamat para abordar las demencias
La institución trabaja desde hace 16 años en la ciudad ofreciendo apoyo a pacientes con Mal de Alzheimer y sus familiares. Un derrotero en el que se hace camino al andar contra el deterioro y el olvido. Con la premisa "Hablemos de demencia", el pasado sábado se conmemoró también en Tandil el Día del Alzheimer para visibilizar la temática en la comunidad.
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En una memorable escena de la película El Hijo de la Novia (Juan José Campanella, 2001), los personajes de Norma Aleandro y Ricardo Darín se encuentran sentados en una especie de patio interno de la residencia geriátrica donde la mujer vive. Darín, en el papel de hijo, conversa con Aleandro e intenta que recuerde ciertos eventos de su vida. Pero es en vano. Esos recuerdos se escurrieron de su mente como agua entre los dedos. La mujer sólo puede anclarse en la memoria del pasado más lejano. El hijo comprende la naturaleza del hecho y le habla con dulzura: “yo quiero que estés contenta y te sientas orgullosa de mí”, le dice. “Yo te quiero, yo te cuido, no te preocupes”, le retruca la madre.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailSe pierde la memoria, pero no los sentimientos. Los seres humanos somos sujetos de emociones hasta el último día de la vida. Pese a la crueldad de la enfermedad, el sujeto permanece agazapado en un rincón y con él sus miedos, emociones y afectos.
El trabajo de Gamat
Bajo el lema “Hablemos de demencia”, el 21 de septiembre se conmemoró en todo el mundo el Día del Alzheimer. De eso hablaron Claudia Marcos y Analía Elizondo en la redacción de El Eco de Tandil. Ambas son parte de la ONG Gamat (Grupo de Apoyo al Mal de Alzheimer Tandil) y están convencidas de que es posible trabajar para mejorar la calidad de vida de los pacientes y sus familiares.
Claudia es la presidente de la comisión directiva y Analía es psicóloga y coordina el equipo de trabajo profesional de la entidad que nació hace 16 años, siendo uno de sus impulsores el médico psiquiatra Jorge Garaguso.
Con sede en 25 de mayo 1372, la institución brinda espacios de estimulación, recreación, socialización y acompañamiento mantener y optimizar las funciones cognitivas y enlentecer las posibles fallas. La ONG subsiste con el aporte de las obras sociales, los aranceles de los talleres y reciben un subsidio municipal. Además, la comisión se ocupa de generar recursos económicos para sostener el espacio.
En los talleres que coordinan profesionales de distintas áreas desarrollan su labor dos psicopedagogas, una profesora de educación física, una de música, otra de artes visuales y dos auxiliares asistentes, coordinadas por Elizondo. En la actualidad trabajan con una población de doce personas.
“A la persona que está interesada le hacemos una entrevista de admisión para conocerla y se hace una breve evaluación cognitiva. Luego se realiza una propuesta y plan de trabajo, acorde al estadio de la enfermedad y los gustos de la persona, viendo qué es lo mejor para cada uno”, explicaron.
Dentro de las propuestas de Gamat, hay también un taller de estimulación cognitiva destinado a personas sin patología enfocado en la prevención y un grupo para ejercitar la memoria, dirigido a personas con un deterioro leve. “El sujeto de trabajo es desde la prevención, más allá de la persona que tiene un diagnóstico”, señaló Elizondo.
El acompañamiento a las familias
Una arista fundamental en estos procesos es el grupo de familiares y/o cuidadores, que son quienes sufren ante el deterioro del ser querido y aprenden sobre la marcha qué hacer con eso.
Atendiendo a esta demanda, es que los terceros miércoles de cada mes a las 19 en la sede se reúne el grupo de apoyo psicoafectivo para familiares y cuidadores de persona afectadas por algún tipo de demencia o alteraciones semejantes. En este espacio los concurrentes pueden contar las experiencias, descomprimir lo que pasa y compartir cómo resolver ciertas situaciones con otros que transitan el mismo derrotero.
Claudia señaló que bregan por mantener un equipo fortalecido de trabajo entre el plantel profesional y la comisión, con la certeza de ofrecerles lo mejor a los pacientes y acompañar a los familiares de la mejor manera posible en todo el proceso.
“No hay un manual de procedimiento, hay que ir buscando los mejores recursos, uno empieza a sacar el artesano de adentro y se hace camino al andar”, expresaron.
Hablar de demencia
La demencia es un síndrome –generalmente de naturaleza crónica o progresiva– caracterizado por el deterioro de la función cognitiva (es decir, la capacidad para procesar el pensamiento) más allá de lo que podría considerarse una consecuencia del envejecimiento normal. La demencia afecta a la memoria, el pensamiento, la orientación, la comprensión, el cálculo, la capacidad de aprendizaje, el lenguaje y el juicio. La conciencia no se ve afectada. El deterioro de la función cognitiva suele ir acompañado, y en ocasiones es precedido, por el deterioro del control emocional, el comportamiento social o la motivación.
Es causada por diversas enfermedades y lesiones que afectan al cerebro de forma primaria o secundaria, como la enfermedad de Alzheimer o los accidentes cerebrovasculares.
La demencia es una de las principales causas de discapacidad y dependencia entre las personas mayores en todo el mundo. Puede resultar abrumadora no solo para quienes la padecen, sino también para sus cuidadores y familiares. A menudo hay una falta de concienciación y comprensión de la demencia, lo que puede causar estigmatización y suponer un obstáculo para que las personas acudan a los oportunos servicios de diagnóstico y atención. El impacto de la patología en los cuidadores, la familia y la sociedad puede ser de carácter físico, psicológico, social y económico.
Prevención
Aunque la edad es el principal factor de riesgo de demencia, la enfermedad no es una consecuencia inevitable del envejecimiento. Además, la demencia no afecta exclusivamente a personas mayores. La demencia de inicio temprano (aparición de los síntomas antes de los 65 años) representa hasta un 9 por ciento de los casos. Los estudios demuestran que se puede reducir el riesgo de padecer demencia haciendo ejercicio con regularidad, no fumando, evitando el uso nocivo del alcohol, controlando el peso, tomando una alimentación saludable y manteniendo una tensión arterial y unas concentraciones sanguíneas adecuadas de colesterol y glucosa. Otros factores de riesgo potencialmente modificables son la depresión, el bajo nivel educativo, el aislamiento social y la inactividad cognitiva.
Las pautas de alarma son siempre sutiles. Un olvido, una desorientación, un tratar de recordar en vano que se repiten como estructuras cíclicas. La persona empieza a perder autonomía en la vida cotidiana y su desenvolvimiento, lo que se empieza a notar en problemas a la hora de comer, vestirse, desorientación, y no reconocer personas o confundirlas.
Ante este escenario, se recomienda consultar a un médico que, si lo considera, derivará al paciente a un neurólogo para realizar los estudios clínicos pertinentes. Más allá de que también se pueden hacer evaluaciones neurocognitivas complementarias, el diagnóstico es proporcionado siempre por el médico.
