Reclaman la reapertura de los centros de día para garantizar las terapias y talleres a los discapacitados
Familiares de los asistentes elevaron un pedido a la Provincia. Describieron la preocupante situación en que se encuentran muchas personas discapacitadas, que debieron ser medicadas con los consecuentes efectos secundarios. Argumentaron que cuando estuvieron abiertos no se detectaron contagios y se comprometieron a cumplir con los protocolos.
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Un grupo de padres, hermanos y familiares de personas con discapacidad enviaron una carta a la directora provincial de Promoción de Derechos para Personas con Discapacidad, María Cecilia Terzaghi, en reclamo de la apertura de los centros de día que trabajan con los mismos protocolos con las escuelas especiales.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLa misiva, que data del 25 de mayo, pide garantizar las terapias y talleres que les permiten a los discapacitados una mejor calidad de vida. Estas actividades quedaron suspendidas con el ingreso de Tandil a la Fase 2 y pese a que las escuelas especiales fueron autorizadas por el Gobierno nacional, los centros de día están cerrados, causando mucho daño a los asistentes.
En principio, afirmaron que el cierre de estas instituciones “nos atraviesa y nos pide acción”, ya que los discapacitados “sufren de manera directa” al no poder recibir “atención terapéutica fundamental para su desarrollo y bienestar físico y emocional”.
Destacaron que “durante el 2020, y a raíz de la pandemia, ellos y su salud se han visto realmente perjudicados como consecuencia de la interrupción de sus rutinas, factor esencial en el ordenamiento de sus días y en su estabilidad anímica. Producto de esto, se han desencadenado en ellos cuadros de ansiedad, ataques de pánico, insomnio, episodios de agresión y compulsión, hiperactividad, irritabilidad, entre otros”.
Describieron que “muchos de ellos no tienen la posibilidad de comprender lo que sucede”, por lo cual “nos encontramos sin herramientas para sacarlos adelante, y también para sobrellevar nosotros mismos los episodios de violencia y crisis que nuestros hijos y/o hermanos vienen sufriendo como consecuencia de la interrupción de sus actividades”.
Los beneficios
Por otra parte, resaltaron que “la rutina del Centro de Día les ofrece un marco donde ellos se regulan, saben moverse, esperan la hora de ir con motivación, reconocen el edificio, a sus terapeutas, los espacios donde trabajan. Saben también que pasan allí algunas horas y luego vuelven a casa”.
Como contrapartida, describieron que “los días que no están pudiendo asistir por las disposiciones vigentes son realmente complicados”, ya que “se ponen nerviosos, muchos no logran participar y enriquecerse con las actividades virtuales que se proponen, no interactúan con los materiales que los terapeutas nos envían. Sus emociones se alteran muchísimo y a pesar de que en 2020 casi todos tuvieron que ser medicados, incluso así es sinceramente difícil sobrellevar la situación”.
Cuadros que se agravan
En ese sentido, resaltaron que “nuestras facultades nos permiten discernir el momento complejo que como ciudadanos nos toca vivir, pero no podemos quedarnos quietos ante el avance de cuadros tan complicados en nuestros hijos o hermanos. Como mencionamos anteriormente, durante el año pasado sus tratamientos psiquiátricos tuvieron que ser modificados, ya que sus conductas se agravaron significativamente”.
En relación a los fármacos, advirtieron que “producen ansiedad, insomnio, apetito o falta de él. Muchos de nuestros hijos y hermanos con discapacidad han engordado 10 kilos, han pasado meses durmiendo pocas horas o durmiendo más bien todo el día”.
Por todo lo expuesto, manifestaron que “necesitamos y pedimos ayuda para que se tome conocimiento de la importancia que tiene para ellos el hecho de poder asistir a sus Centros de Día, para recibir las terapias que ellos y sus derechos reconocen como necesarias para su calidad de vida. Nuestros esfuerzos siempre serán para que ellos vivan mejor, hoy y siempre”.
Sin contagios
Por último, realizaron el pedido formal para que la Provincia considere y autorice la presencialidad en las instituciones para personas con discapacidad de Tandil. “Todos nosotros, familiares de personas con discapacidad, como las instituciones a las que los mismos concurren, nos comprometemos a cumplir los protocolos vigentes para garantizar el mayor cuidado entre todos y la prevención de contagios”, aseguraron.
Por otra parte, argumentaron que durante el período en que se habilitó la presencialidad “no hubo contagios internos, lo que demuestra el enorme compromiso asumido por todas las partes”.
