Rugby femenino en Tandil: el club Uncas consolida un proyecto de inclusión y comunidad
La historia de un proyecto deportivo y social. Identidad, compromiso y una nueva experiencia.
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Cuando dos entrenadores de Uncas vieron publicada en El Eco de Tandil la historia de un grupo de chicas que se juntaban en una plaza a jugar al rugby, no lo dudaron: se acercaron, le ofrecieron su colaboración, y las acercaron al club. Poco tiempo después, más de 20 mujeres forman parte del equipo de rugby femenino de la institución, una propuesta que crece y se consolida.
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Accedé a las últimas noticias desde tu email"Mi experiencia empezó el año pasado en la plaza. Me encontré con unas compañeras muy increíbles en todo sentido, no solo como jugadoras, sino como personas. Y la verdad que es una experiencia muy linda todo lo que estamos viviendo y lo que estamos construyendo", contó Sofía Rodríguez, una de las jugadoras. Como otras de sus compañeras, nunca había practicado rugby hasta que se acercó a la plaza. En el presente forma parte del plantel, e invitó a otras mujeres a sumarse.
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“El Rugby femenino en Tandil surgió el año pasado, ya hubo algunas experiencias que se intentaron, pero el año pasado las chicas se juntaban en una plaza y con algunos entrenadores del club vimos una nota de El Eco y nos acercamos a ver qué es lo que estaba pasando. Empezamos a sostener la actividad, dando una mano con los entrenamientos. Y encontramos un grupo que tiene unas ganas espectaculares, una predisposición al aprendizaje y a incorporar conceptos que nos motivó a continuar”, dijo Juan Martín Aroztegui, entrenador del equipo.
Tras esos primeros encuentros informales al aire libre, el proyecto dio un salto institucional decisivo. El club Uncas decidió abrir formalmente sus puertas para albergar la actividad, permitiendo que el equipo se incorpore plenamente y comience a representar los colores de la institución en el ámbito competitivo regional. Este paso significó no solo contar con una cancha oficial y elementos de entrenamiento adecuados, sino también consolidar un sentido de pertenencia que hoy define al grupo.
Identidad, inclusión y el valor del cuidado mutuo
El proyecto, compartieron jugadoras y entrenadores, se asienta sobre tres pilares fundamentales: comunidad, identidad e inclusión. Estos conceptos no funcionan como ideas aisladas, sino como principios rectores que atraviesan cada entrenamiento, cada partido y cada tercer tiempo.
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Representar a Uncas, marcaron, implica asumir una manera de ser y competir, donde la identidad se expresa en el respeto hacia las compañeras, los rivales, los árbitros y la propia institución, asumiendo con orgullo el rol de ser el primer club de la ciudad en desarrollar formalmente el rugby femenino.
En un deporte caracterizado por el contacto físico, las jugadoras y el cuerpo técnico hicieron especial hincapié en la seguridad y el compañerismo dentro de la cancha. Al respecto, Rodríguez destacó la filosofía con la que encaran cada práctica y partido: "Más allá de ser un deporte muy de contacto, siempre se prioriza el cuidado hacia uno mismo y hacia el rival y hacia las compañeras". Esta premisa derriba mitos y temores habituales en quienes se acercan por primera vez a la disciplina.
Para los entrenadores, el éxito de la propuesta excede lo estrictamente deportivo. El objetivo principal es que las deportistas se apropien del espacio institucional y compartan la vida social de la entidad de la misma manera que lo hacen las demás categorías.
En ese sentido, Aroztegui remarcó: "El rugby femenino en el club no tiene que ver solo con formar un equipo, sino con que las chicas se sumen a la comunidad del club, que vivan el club, que sean parte de la familia. Que sean parte, que usen las parrillas, el gimnasio, la pileta, bueno, que sean parte de nuestra comunidad".
Esta integración plena se tradujo en acciones concretas, ya que las jugadoras no solo entrenan sino que también colaboran activamente en las categorías infantiles. De este modo, se están formando como futuras entrenadoras, un paso clave para garantizar la sustentabilidad y el crecimiento del proyecto a largo plazo, cumpliendo con creces las expectativas iniciales de la comisión directiva.
Un plantel en crecimiento y con las puertas abiertas
Actualmente, el grupo cuenta con una base sólida de deportistas que se consolida de manera constante. "El plantel somos unas son unas 23 jugadoras e que se van sumando semana a semana, se incorporan chicas y para nosotros es espectacular porque estamos en plena etapa de aprendizaje. Es un lindo momento como para sumarse y aprender cuestiones básicas, que es donde damos ponemos foco hoy por hoy", detalló Rodríguez, invitando a más mujeres a sumarse a los entrenamientos.
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El crecimiento del proyecto también se refleja en el plano competitivo. El plantel superior ya se encuentra disputando el campeonato oficial organizado por la Unión de Rugby de Mar del Plata, representando formalmente a Uncas. Asimismo, el cuerpo técnico trabaja activamente con el objetivo de conformar y completar las categorías juveniles, destinadas a jóvenes de entre 14 y 17 años, para asegurar la base formativa del club.
La convocatoria para sumarse al equipo permanece abierta durante todo el año para cualquier interesada, sin importar si cuenta con experiencia previa en el deporte. Aroztegui enfatizó la importancia de seguir sumando voluntades: "Cuanta más cantidad de chicas tengamos para nosotros bienvenidas, porque amplía la comunidad del club y las posibilidades del equipo".
Finalmente, Rodríguez dejó un mensaje de aliento para todas aquellas mujeres de Tandil que sienten curiosidad por el deporte pero que aún experimentan dudas o temores de dar el primer paso. "A una chica que le interesa el rugby pero todavía no se anima, le diría que venga a probar. Es el hecho de intentarlo y de salir de la zona de confort. Que venga, que lo intente y para adelante", concluyó la jugadora, sintetizando el espíritu de superación que define a este grupo pionero.
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