Salud mental: preocupación por el aumento y la gravedad de las consultas
Las guardias de salud mental registraron alrededor de 200 consultas mensuales en agosto de 2025 y 2026.
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El aumento de las consultas vinculadas con la salud mental también se refleja en el sistema público local, donde la demanda mantiene niveles elevados y presenta situaciones de creciente complejidad.
En una entrevista con el ciclo Plataforma Magazine (EcoTV y 104.1 Tandil FM), la directora de Salud Mental Comunitaria, Constanza Funes, y la subdirectora del área, Daniela Arbulu, coincidieron en que el diagnóstico a nivel nacional es la confirmación de una tendencia que en lo local se gestó durante los últimos años y que alcanzó un punto crítico en lo que va de 2025.
Según las cifras provistas a este Diario, las consultas por guardia de salud mental rondaron los 200 casos mensuales en agosto de 2025 y el mismo mes de 2026, por lo que la demanda se mantiene estable. Esta estadística arroja un promedio de cerca de siete personas asistidas por día, cifra que refleja una presión constante sobre el sistema público.
“No estamos sorprendidos; hace rato que viene pasando. Se fue incrementando y agudizando no sólo en la cantidad sino en la gravedad de las consultas”, planteó Funes.
Esta dinámica presentó un cambio a partir de la pandemia. Sin embargo, alertaron que “el último año se dio cuenta de un aumento muy significativo en las consultas”.
Desde la Dirección de Salud Mental Comunitaria detectaron que este aumento de consultas se manifestó en la guardia activa, un servicio que funciona las 24 horas y que se convirtió en la puerta de entrada principal para situaciones de crisis que requieren una intervención inmediata, pero también en los consultorios.
Vale indicar que desde marzo de 2023 el Sistema Integrado de Salud Pública puso en funcionamiento las guardias activas en salud mental en el Hospital Municipal “Ramón Santamarina” y en el de Niños “Dr. Debilio Blanco Villegas”.
Las consultas
Para las profesionales, la complejidad del escenario actual no responde a un único factor, sino a una modificación permanente en el tejido social que impacta en la subjetividad de los ciudadanos.
“Hablar de salud mental implica que la comunidad está en permanente modificación. Eso implica consecuencias y situaciones que van aconteciendo en lo social que ve reflejado a nivel internacional y nacional”, observó Arbulu.
Al hablar de los motivos que llevan a los pacientes a buscar ayuda profesional, detalló que la principal consulta en la actualidad se vincula con los consumos problemáticos de sustancias psicoadictivas.
Esta problemática, que atraviesa diferentes estratos sociales, se posiciona como el eje central de las intervenciones, seguida de cerca por las crisis de ideación suicida y las descompensaciones de cuadros psicopatológicos de base, como las psicosis.
Asimismo, Funes añadió que “lo más alarmante” es el descenso en la edad de inicio de estas problemáticas.
En ese sentido, apuntaron que en el Hospital de Niños se detectaron situaciones que anteriormente eran exclusivas de adolescentes o jóvenes adultos, lo que obligó a reforzar la atención y los protocolos desde la primera infancia.
“Abordamos desde un niño muy chiquito hasta un adulto mayor. Lo más preocupante es que cada vez a más temprana edad, en el Hospital de Niños, ya recibimos y detectamos un montón de situaciones que son alarmantes”, explicó la subdirectora.
Red de contención y dispositivos
Ante este panorama, el sistema de salud fortaleció sus protocolos de respuesta. La atención no se limita únicamente a la urgencia en la guardia, sino que se articula a través de consultorios externos, dispositivos de centro de día para adultos y adolescentes y el trabajo del equipo de adolescencia, que incluye abordajes grupales con los padres. La respuesta sanitaria busca ofrecer una continuidad de cuidados para que el paciente no quede desamparado tras superar la fase aguda de su cuadro.
Uno de los pilares del abordaje propuesto es el trabajo intersectorial. La premisa del área de Salud Mental Comunitaria es que la persona pueda seguir viviendo en su comunidad, evitando en la medida de lo posible las internaciones prolongadas que desarraigaran al sujeto de su entorno.
Para lograr este objetivo, apuntaron que resulta fundamental la articulación con instituciones como escuelas, clubes y centros de salud barriales “para armar una red de continuidad de cuidados”.
Funes subrayó la importancia de la figura de los acompañantes terapéuticos, un recurso que calificó como “súper valioso para propiciar el enlace con lo comunitario”.
Asimismo, resaltaron la vigencia de la guardia en salud mental e indicaron que la internación es considerada el último recurso y que el objetivo primordial es el sostenimiento ambulatorio para evitar reinternaciones, un proceso que requiere de un “armado artesanal” acorde a la singularidad de cada caso y al entorno familiar del sujeto.
“La situación aguda dura un tiempo y después hay que sostener y acompañar el tratamiento”, enfatizó Funes.
También destacaron la articulación con el CPA (Centro Provincial de las Adicciones) y con diversos dispositivos de arte y salud que complementan los tratamientos individuales con abordajes grupales.
El acceso al servicio
A pesar de los avances en la visibilización de las problemáticas de salud mental, el estigma todavía persiste en algunos sectores de la sociedad, aunque las funcionarias reconocieron que hubo una evolución positiva.
“Hay prejuicio todavía, pero ya no tanto como antes”, planteó Funes, y Arbulu acompañó el análisis al mencionar que “lo vemos reflejado en la cantidad de consultas; la gente se acerca mucho más”. Este cambio permite que las familias y las instituciones puedan detectar señales de alarma tempranas y realizar consultas antes de que la situación escalara a una crisis mayor.
Frente a esta realidad, Arbulu remarcó la importancia de realizar “consultas tempranas” frente a pequeñas señales de alarma detectadas por docentes, preceptores o familiares.
Para ello, recordaron que la ciudad cuenta con una guardia activa de lunes a lunes, las 24 horas, y consultorios externos que funcionan de 8 a 16.
El desafío actual, concluyeron, reside en seguir profundizando el armado de dispositivos territoriales para que la presión sobre la guardia y las internaciones comience a ceder ante una prevención más eficaz en la cotidianeidad de los pacientes.
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