Siniestros viales en Tandil: crece la preocupación por el impacto de las motos y el uso del celular
El doctor Guillermo Barillaro, integrante del servicio de Emergencias del Hospital Municipal Ramón Santamarina, analizó el comportamiento de los accidentes de tránsito durante el verano y advirtió sobre la necesidad de una mayor conciencia ciudadana.
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Durante la temporada de verano, el comportamiento de los siniestros viales en Tandil presentó matices que combinaron una notable mejoría en las estadísticas de fatalidad en rutas con una persistente preocupación por la siniestralidad dentro del radio urbano. El doctor Guillermo Barillaro, médico cirujano e integrante del servicio de Emergencias del Hospital Municipal “Ramón Santamarina”, brindó un detallado panorama sobre la situación actual del trauma vial en la ciudad.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailDurante su participación en Plataforma Magazine, programa que se emite por Eco TV y Tandil FM 104.1, el profesional abordó la problemática desde una perspectiva médica y social. Barillaro comenzó su intervención definiendo a los incidentes de tránsito no como meros sucesos fortuitos, sino como una verdadera patología que afecta a la comunidad de manera constante.
En este sentido, el especialista explicó que el trauma derivado de las colisiones es considerado hoy en día como una patología endémica. Según su visión, este tipo de incidentes siempre están presentes en la sociedad, manteniendo ciertos rangos de frecuencia similares a otras afecciones infecciosas, aunque pueden presentar fluctuaciones de acuerdo a la época del año o factores externos. Esta categorización responde a que el trauma provoca lesiones que obligan a intervenciones médicas complejas, generan discapacidades a largo plazo y, en los casos más graves, derivan en el fallecimiento de los involucrados.
Respecto al balance de los meses de verano, Barillaro destacó un dato positivo relacionado con la seguridad en los accesos y trayectos interurbanos. Según indicó, se registró un número inferior de fatalidades en comparación con el verano pasado, fundamentalmente en lo que respecta a colisiones en ruta. Este descenso fue calificado como "drástico" por el profesional, quien recordó que los incidentes en rutas suelen ser los de mayor gravedad debido a las altas velocidades que se alcanzan en esos trayectos.
El predominio de las motos y la vulnerabilidad del conductor
A pesar de la mejora en las estadísticas de las rutas, el escenario dentro del casco urbano de Tandil mantuvo una tendencia histórica que preocupa a las autoridades sanitarias. El médico cirujano señaló que el vehículo más frecuentemente involucrado en los incidentes atendidos en el Hospital Municipal continúan siendo las motocicletas. Esta situación no es exclusiva de la ciudad, sino que responde a un patrón global vinculado a la biomecánica del impacto.
Barillaro detalló que el motociclista se encuentra en una situación de extrema exposición frente a cualquier colisión. Explicó que, incluso cuando se utiliza el casco reglamentario, el cuerpo del conductor queda desprotegido ante mecanismos de impacto que un ocupante de un automóvil puede sortear gracias a la estructura del vehículo. Por esta razón, las lesiones graves y los fallecimientos continúan siendo mucho más frecuentes entre quienes se desplazan en dos ruedas.
Otro punto de alarma mencionado por el integrante de Emergencias fue el rango etario de los protagonistas de estos hechos. El profesional observó que los conductores de motocicletas son cada vez más jóvenes, incluyendo a una gran cantidad de adolescentes. Si bien el uso de la moto está ampliamente difundido en todas las edades, la presencia de conductores inexpertos o muy jóvenes es una constante que se repite día tras día en la guardia del nosocomio local.
Para abordar esta problemática, el profesional destacó la labor que realiza el Observatorio Vial del Municipio de Tandil. Esta institución lleva adelante un seguimiento minucioso a través de las cámaras de seguridad distribuidas en la ciudad, lo que permite recabar estadísticas precisas sobre los sitios más conflictivos. Barillaro subrayó que esta información es fundamental para proyectar modificaciones en la infraestructura urbana o implementar controles específicos en los sectores detectados como peligrosos.
La distracción tecnológica y el concepto de movilidad consciente
Al analizar las causas que derivan en estos siniestros, Barillaro puso el foco en un factor determinante: la falta de atención. Según su análisis, el crecimiento del parque automotor en Tandil es evidente y el tránsito se ha vuelto mucho más abundante y desafiante en todos los sectores de la ciudad. Esta realidad exige que los conductores aumenten sus niveles de tensión y concentración, algo que, según advirtió, no siempre sucede en la práctica cotidiana.
En este contexto, el teléfono celular fue identificado como el elemento de distracción número uno a nivel mundial y local. El médico advirtió que el uso del móvil no solo afecta a quienes conducen automóviles, sino que se ha extendido peligrosamente a motociclistas, ciclistas y peatones. Barillaro relató que es frecuente observar a personas cruzando la calle totalmente concentradas en sus dispositivos, quedando en un riesgo extremo de ser arrolladas por no prestar atención al entorno.
Como ejemplo de la gravedad de esta conducta, el profesional mencionó que en ciudades como Santiago de Chile se han instalado semáforos en el suelo para alertar a los peatones que caminan con la vista baja. Ante este panorama, propuso empezar a hablar de "desplazarse conscientemente" por la vía pública. Este concepto de movilidad humana implica que cada individuo debe asumir la responsabilidad de su seguridad y la de los demás desde el momento en que sale de su domicilio, independientemente del medio de transporte que utilice.
Finalmente, Barillaro insistió en la importancia de diferenciar los términos "accidente" de "siniestro" o "incidente". Explicó que la palabra accidente remite a algo inevitable ligado al azar, mientras que la casi totalidad de los hechos viales son eventos que podrían haberse evitado con prevención y educación. Por ello, abogó por reforzar la cultura vial no solo en las escuelas, sino también en el seno de cada hogar y en el contacto directo que los médicos mantienen con los pacientes y sus familias tras un evento traumático.
"La prevención vial admite todos los ámbitos y hay que aprovechar cada espacio para difundir estos conceptos, porque detrás de cada número hay una vida o una familia marcada para siempre", concluyó el facultativo.
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