Sufrió tres robos en cuatro meses, tuvo un ataque de estrés y vive con temor ante la sucesión de los hechos
Martín Rodríguez, profesor de educación física de la ciudad, soportó tres robos en su vivienda desde febrero hasta la fecha. El último hecho ocurrió durante el fin de semana donde le ingresaron en dos oportunidades y provocaron destrozos en su departamento de la Avenida Marconi al 1300. Como consecuencia sufrió un problema de salud mientras trabajaba en el Club Gimnasia.
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No fueron horas fáciles para Martín Rodríguez. El profesor de educación física que ejerce en un gimnasio y como entrenador de fútbol en el Club Gimnasia y Esgrima de Tandil tuvo que soportar un fin de semana de inseguridad donde le entraron a su hogar el viernes y el domingo e intentaron ingresar nuevamente el lunes. Estos sucesos se suman a otras dos ocasiones donde, desde febrero a la fecha, sufrió robos en su vivienda. En diálogo con El Eco de Tandil afirmó que “me duele el accionar, no poder estar tranquilo y poder disfrutar de lo poco que tenía”.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailRodríguez transita días de intranquilidad ante la repetición de hechos de inseguridad en su domicilio ubicado en la avenida Marconi al 1300. En las últimas horas la gota que terminó de colmar el vaso fue un seguidilla delictiva durante el fin de semana donde ingresaron el viernes, revolvieron toda su ropa pero no sustrajeron nada, y volvieron el domingo donde provocaron varios destrozos en el interior del departamento. Como si fuera poco, también quisieron ingresar el lunes, donde al regresar a su casa encontró la cerradura de la puerta a medio desarmar.
“Yo trabajo en fútbol y el domingo no estuve desde las 11 hasta las 6 de la tarde. Cuando vuelvo a casa fue lo peor porque estaba la tele rota, el microondas roto, mis anteojos rotos, el colchón del somier tajeado. Después tenía bolsas de basuras tiradas en el piso de abajo y de arriba, arriba es de madera y encima volcaron alcohol así que se mojó toda la madera. Me tiraron un perchero de pie que tengo con todas las camperas y después en la cocina me tiraron café y sal”, describió el profesor de educación física que también comentó que cuando ingresaron el viernes no se llevaron nada, a pesar de tener la computadora a la vista.
El complejo de departamentos está ubicado en Avenida Marconi al 1300, entre Roca y 11 de Septiembre. Detrás del mismo hay una especie de pasaje que da con el fondo departamento, el cual es separado por una pared de planchones que no están muy elevados. El damnificado sospecha que ese pasaje puede ser una vía de acceso y escape de los delincuentes que ingresaron a su domicilio.
A partir de esta situación que lo tocó sufrir durante el fin de semana, Rodríguez realizó la denuncia en la comisaría Primera y empezó a trabajar para ponerle más seguridad al departamento. “Cambié la cerradura, le puse seguridad a la ventana y estoy tratando de ponerle rejas”, explicó. Al mismo tiempo comentó que al momento de hacer la denuncia no había notado algo que le faltara pero que días después tuvo que utilizar el DNI y no lo encontró, por lo que interpretó que fue hurtado.
El también entrenador de fútbol en las categorías formativas del club Gimnasia y Esgrima describió que no es propietario del departamento y que la dueña se puso a disposición inmediatamente. “Ella también está desconcertada como yo, porque no solo me pasa esta situación a mí sino que también le están destrozando el departamento”, agregó Rodríguez.
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Las consecuencias en la salud
Tanta mala sangre le terminó pasando factura al profesor que en la tarde de este miércoles, mientras se desempeñaba en el predio del club Gimnasia sufrió una descompensación. “Me mareé un poco”, comenzó describiendo y luego añadió: “Perdí el conocimiento pero los profes de ahí me llevaron al Hospital, me hicieron análisis y demás. Estuve tres o cuatro horas y me dijeron que de análisis estaba bien pero por ahí estaba un poco como estresado por la situación”.
Al mismo tiempo comentó que una de las consecuencias es el hecho de vivir intranquilo en gran parte de las jornadas. Según narró: “Todos los días siguientes no he podido dormir, cada vez que siento un ruido ando asustado. Lo mismo que cuando voy por la calle, camino y siento un ruido raro y me da miedo”.
Una de las cuestiones que más lo intranquiliza es el hecho de que sus horarios no son normales, no pasa ocho horas fuera de la casa en el trabajo, sino que las tareas en el gimnasio y en el club hacen que tenga horarios cortados. Aun así los delincuentes lograron ingresar en reiteradas oportunidades a su domicilio cuando él no estaba presente.
Por último, con respecto a su salud, reconoció que “ando medio preocupado y por suerte reventé ahí, que la gente del club se portó re bien y me ayudó a ir al hospital rápido para que me puedan atender”.
La seguidilla de robos
Lo sucedido durante el último fin de semana no fue el primer hecho delictivo que le tocó vivir a Martín Rodríguez. Hace seis meses que habita ese departamento y de febrero a la fecha sufrió reiterados hechos delictivos. “Lo primero que pasó fue que me robaron la moto. Me la roban en el complejo y al día siguiente o al otro la policía me la encuentra y me la devuelve toda destrozada”, describió.
Luego continuó contando que a fines de abril le entraron a la casa y le robaron plata en efectivo, unos pesos que había podido ahorrar. Sobre este hecho agregó que, a diferencia de la sustracción de la moto Corven 150cc, donde él estaba durmiendo en el domicilio, en esta ocasión no estaba presente en el lugar.
“Es rarísimo. Trabajo en un gimnasio que el ambiente es re lindo y después en el club Gimnasia que es re familiero, no hay problemas de nada”, comentó Rodríguez ante la posibilidad de que sea un hecho marcado en contra de su persona. “Tengo una vida re tranquila y no entiendo que sea alguien que quiera lastimarme por cuestión personal. Sinceramente estoy desconcertado y no sé para qué lado salir”, sentenció.
La confusión se profundiza al ser su departamento el único violentado del complejo. “La dueña de la casa se ha movido ahí con el consorcio del lugar y capaz que llegaban a poner a cámaras o buscaban alguna solución”, culminó.
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