Titulares de hoteles alojamiento desilusionados por la negativa para abrir los establecimientos
Walter May, dueño de La Morada, expuso su enojo con el hecho de que hoy abran 60 hoteles de pasajeros, mientras a ellos no les permiten hacerlo. “No quiero comprarme un auto nuevo, quiero que me dejen trabajar para poder morfar”, manifestó y admitió que tras 90 días sin actividad es imposible pagar sueldos o hacerse cargo del mantenimiento del lugar.
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Tras expresar su conformismo luego de ser recibidos este miércoles por el subsecretario de Gobierno, Martín Romano, los titulares de los hoteles de alojamiento de Tandil se comunicaron con este medio para manifestar su desazón porque ayer por la mañana les informaron que no podían abrir.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailCabe recordar que el miércoles se habían movilizado al Municipio donde tuvieron una reunión que pensaron tendría una respuesta positiva. No obstante, ayer los llamaron para decirles que no pueden abrir.
Señaló que en la reunión, como “estamos en agonía, en la muerte, uno dice hago cualquier cosa, así que les dijimos que estamos dispuestos a hacer cualquier cosa para poder abrir. Van a abrir los hoteles, nosotros también tenemos un hotel solamente que abre por hora. La diferencia, nos dicen, es que el hotel aloja la gente. Entonces les dijimos, no hay problema, nosotros también los vamos a alojar y solucionamos el problema”.
“Por lo menos que nos den la opción de hacer lo mismo que un hotel mientras dure la pandemia, para hacer un seguimiento epidemiológico. Estamos con unos protocolos como el cohete de la Nasa, pero no hay virus, parece que estuvieran en Nueva York con 10 mil casos”, cuestionó.
Y agregó que “les dijimos que lo vamos a hacer al protocolo, vamos a alojar a la gente, por lo menos para poder funcionar. Salimos bien de la reunión porque los vimos predispuestos a que nos iban a decir que sí o al menos encontrar una solución, para no quedarnos cerrados, y hoy (por ayer) a la mañana nos llamaron ya con otro tono”.
“Nos dijeron que mandaron el protocolo al Sistema de Salud y que si lo aprueba lo van a mandar a Provincia. Pero es una cargada, mañana (por hoy) abren 60 hoteles. Es como que nos digan que no quieren que trabajemos, que la gente no se quede en la calle. Está todo Tandil trabajando prácticamente, ahora abren los gimnasios, las cervecerías, quedan los partidos de fútbol, Sol Tropical y nosotros”, sostuvo.
Asimismo, manifestó que “no entiendo la diferencia entre los hoteles, las cabañas y nosotros. Nos dicen que van a mandar los protocolos a Provincia como para seguir estirando la cosa, no era lo que habíamos hablado el día anterior en la reunión, que iban a charlar entre ellos, simplemente una excepción de habilitación, la diferencia entre un hotel de pasajeros y nosotros es que no alojamos a la gente, pero no tenemos problema de alojarlos con nombre, apellido, protocolo”.
“Queremos que nos den la oportunidad de trabajar”
“Si los albergues transitorios están prohibidos por Kicillof nosotros pedimos que nos den la opción laboral de adecuarnos como un hotel de pasajeros para poder abrir, si la única diferencia es un papel, propusimos hacerlo para no quedarnos sin trabajar. El hotel de pasajeros no puede usar los espacios en común por protocolo, nosotros directamente no tenemos espacios en común, estamos mucho más adecuados a esta situación pero no podemos abrir”, manifestó.
Y expuso que “nosotros necesitamos hacer algo, usar el mobiliario, hacer turismo local, tal vez a alguno le interese venir a usar el jacuzzi, queremos que nos den la oportunidad de trabajar, les dijimos que los alojamos, los anotamos o hacemos lo que nos pidan con tal de trabajar”.
“La gente está desesperada”
“Si hago 2 mil pesos de caja, lo repartimos en partes iguales con los empleados, no quiero ganar plata pero no puedo ver más a la gente así, las empleadas tienen hijos y me dijeron que no pueden más, les pagaron el IFE pero yo no puedo pagar los sueldos, llevo 90 días cerrado. No hay ninguna posibilidad de pagar los salarios. La gente está desesperada, yo debo los meses de escuela de mi hija, debo la luz de mi casa de dos meses, del hotel, el gas, yo tenía un negocio, una vida, gastos, hice una inversión, no quiero comprarme un auto nuevo, quiero que me dejen trabajar para poder comer”, reclamó.
Y sostuvo que “no nos dejan ninguna opción, nosotros estamos muertos del disgusto. Nos sentimos desilusionados, hicimos una marcha y ofrecimos todo lo que quisieran para que nos dejen usar el establecimiento de alguna forma, si no es como albergue, que me lo dejen vender por día, alquilar la cochera, algo para que yo no tenga que salir a robar”.
“No puedo despedir la gente hasta fin de año por ley, y le tengo que pagar el sueldo y el aguinaldo todo, pero quiero que me den la explicación de cómo hago”, exclamó.
A su vez, manifestó que “tenemos un hotel de 2500 metros cuadrados, de un día para el otro nos pidieron que cerráramos por la pandemia y lo hicimos, y no nos dieron ninguna ayuda. Hace 45 días que no hay virus en Tandil, abren los gimnasios, las cervecerías todo el mundo y nosotros no podemos hacer nada”.
“Abren 60 hoteles, y nosotros somos dos y no nos dejan abrir. Yo creo que la gente de la parte hotelera cree que nuestros clientes les van a ir a ellos, que estando nosotros cerrados van a poder usar nuestro público. La clientela nuestra es totalmente local y los hoteles viven del turismo, esta ley está hecha al revés, es para nosotros”, sostuvo.
Y planteó que “la ley tiene que ser para nosotros pero la hicieron al revés para que no vaya nadie, pero los hoteles creen que nuestros clientes van a ir a cualquier hotel de Tandil, eso no va a pasar, porque la gente va al hotel alojamiento por una cuestión de anonimato, Está mal hecha apropósito, es como decir le abrí a todos pero a la gente no la van a tener. Es una situación rara”.
Consideró que el problema es que “falta sinceridad, porque si me dijeran que no me quieren abrir para que la gente no ande en la calle, entonces cierro. Entonces yo puedo tomar determinaciones, presento quiebra, cierro y cuando esté la vacuna veo si arranco de vuelta pero al no tener esa certeza es más difícil tener 400, 500 mil pesos por mes de gastos en un negocio cerrado, y el Gobierno me obliga a pagar sueldos legalmente, y no puedo despedir. La gente se va a morir de hambre, esto no lo vivimos nunca”.
