Falleció el obrero de la construcción que cayó al vacío
El deceso ocurrió ayer por la tarde en el Hospital. Su cuerpo era trasladado a la morgue de Azul para la autopsia.
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Ayer por la tarde se confirmó el fallecimiento del trabajador que el miércoles pasado sufrió un grave accidente laboral en un edificio en construcción ubicado en Maipú 668. El lamentable suceso ocurrió cuando cedió un balancín que sostenía el andamio en el que trabajaban dos obreros a gran altura, sobre el cuarto piso de la obra. Las dos víctimas sufrieron heridas de distinta consideración y uno de ellos seguía internado en el Hospital Municipal hasta ayer por la tarde, donde a pesar del esfuerzo de los facultativos no se pudo evitar el drástico desenlace producto de la agudización del delicadísimo cuadro que padecía.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailPermanece en grave estado el trabajador que cayó de un andamio en un edificio en Maipú al 600
Como oportunamente se informó, se trató de Omar Zelaya (35), de nacionalidad paraguaya, quien había sufrido las peores consecuencias tras caer al vacío. Hasta ayer, seguía en terapia intensiva, con pronóstico reservado y su diagnóstico detallaba sobre su delicado estado de salud: confusión pulmonar, sangrado cerebral y fractura de cráneo.
Conocido al fatal desenlace, desde la justicia se ordenó el inmediato traslado del cuerpo a la morgue de Azul para que se le practique la autopsia de rigor que se sumará al expediente judicial ahora caratulado como “homicidio culposo”, en el cual se procurará develar eventuales responsabilidades penales sobre la tragedia.
Vale reseñar que el otro compañero de trabajo, Ezequiel Luis César Vallejos, fue rescatado por los bomberos en las alturas y ya en la noche del día del accidente se confiaba que sus lesiones no revestían riesgo de vida, e incluso pudo prestar declaración ante los funcionarios judiciales.
El accidente
Tal se detalló en ediciones pasadas, de acuerdo lo que relataron testigos, en el momento del derrumbe los trabajadores fratachaban la pared lateral, luego de que un camión hormigonero proyectara el cemento para ejecutar el revoque grueso. Cerca de las 14.45, por causas que se tratan de establecer, el balancín se desprendió y una de las víctimas cayó pesadamente sobre el adoquinado (previamente se “amortiguó” con el cableado de la cuadra), mientras que el otro joven quedó atrapado dentro del balancín.
Tras el accidente, la estructura pendía de uno de los pescantes, agarrada de los cables de acero de seguridad, en posición vertical respecto del suelo. En uno de los laterales del andamio, el otro obrero se mantenía sentado, suspendido en las alturas.
El balancín había sido fijado con dos pescantes y estaba anclado en la terraza de la obra. Tras el derrumbe, una de las estructuras metálica que fijaba el andamio quedó colgando de las cuerdas de seguridad, metros más abajo de la posición del trabajador.
En la parte más alta del muro lateral del edificio seguía fijado el otro pescante y muy cerca, la parte superior de la carga evidenciaba roturas. Sobre la calle Maipú, restos de ladrillos esparcidos daban cuenta del violento desprendimiento.
Exitoso operativo
Instantes después de la caída, vecinos dieron aviso al 101 y arribaron las fuerzas de seguridad, una unidad del Cuartel Central de Bomberos, dos móviles de Centinela en Territorio y efectivos de la policía que se encargaron de ordenar el espacio público. Un poco más tarde, por 9 de Julio, en sentido contrario a la circulación, ingresó la autobomba con la escalera para operativos en altura.
Ya cortada la circulación peatonal en ambas esquinas, las fuerzas de seguridad estudiaron por algunos minutos la situación para definir el modo menos riesgoso de emprender el rescate del trabajador de una firma constructora que se refugiaba en el andamio colgante. El primer paso fue colocar sogas de seguridad desde la azotea, donde efectivos monitoreaban la escena desde la altura.
Minutos después, un integrante de Bomberos, que llevaba colocado un arnés y casco de seguridad, fue elevado hasta el sector donde se encontraba el segundo accidentado. Con mucha paciencia, primero calmó al trabajador. Luego, con especial delicadeza logró atarlo y cuando ambos estuvieron seguros, emprendió el descenso hacia el techo de una vivienda lindera.
A las 15.36, cuando ambos hombres se iban perdiendo detrás del voladizo de la fachada de la casa vecina de corte antiguo, un cerrado aplauso de numerosos curiosos que copaban las cuatro esquinas de Maipú y 9 de Julio descomprimió la tensión por el suspenso y disipó el temor que embargaba la escena.
Con una escalera, los bomberos lograron subir hasta la cubierta de la vivienda vecina, hacia donde trasladaron una camilla. Así, instantes después lograron sacar a la víctima hasta la vereda. Otros diez minutos, ya con la intervención del personal de salud del SAME, les llevó estabilizarlo, acomodarlo en la camilla y subirlo a la ambulancia que partió raudamente con destino al Hospital Municipal Ramón Santamarina.
Mientras tanto, los compañeros de los accidentados seguían la escena con pavor, sentados en la vereda de enfrente, a la espera de noticias sobre el estado de salud de las víctimas.
Lo mismo ocurrió con muchos vecinos que, conmovidos por la situación, se congregaron en la esquina y contemplaron atentamente los movimientos de salvataje, al tiempo que conjeturaban sobre las posibles causas del infortunio.
La investigación
Minutos después del accidente laboral, llegó al lugar el titular de la UFI 16, doctor Marcos Eguzquiza, quien se puso al frente de la investigación. Incluso, siguió atentamente la acción de rescate que llevaron adelante con éxito los bomberos.
La cuadra de Maipú al 600 continuó cerrada al tránsito hasta el atardecer, debido a las tareas de peritaje. Mientras tanto, la autobomba con escalera aguardaba para proceder al retiro de las partes del andamio que quedaron suspendidas sobre el lateral este de la obra, con alto riesgo de caer desde unos veinte metros de altura.
Entre las primeras diligencias, el fiscal solicitó a funcionarios municipales el permiso de obra, que se encontraba en regla y fue remitido rápidamente a los fines de la pesquisa.
En la escena del tremendo episodio, algunos testigos aseguraron que el obrero que evitó caer al vacío cuando cedió el balancín llevaba colocado el arnés de seguridad que es obligatorio para trabajos de riesgo. Sin embargo, hasta aquí todo es materia de investigación.
Según trascendió de fuentes de la pesquisa iniciada, desde Obras Privadas municipal se clausuró la obra hasta tanto avance la investigación. Asimismo, el fiscal citó al secretario de Trabajo provincial como al ingeniero de seguridad para que testifique acerca de las condiciones en que se encontraban los elementos de trabajo y cotejarlos con los que el mismo profesional había impartido como directiva. Se buscará en este punto esclarecer la seguridad con que operaban los obreros.
Asimismo, en los últimos días se remitirían las actuaciones para que un perito especializado en seguridad laboral también vierta su opinión sobre el accidente descripto, en pos de aportar elementos que ayuden a definir eventuales responsabilidades penales.
Trascendió que si bien tenían colocados los arnés, éstos se habrían sujetados no de la forma adecuada, ya que estaban enganchados el montacarga, cuando los especialistas hablan de una línea independiente -línea de vida- que precisamente asegura que los obreros no dependan del eventual desprendimiento del andamio. A la vez, aún queda por dilucidar si el trabajador que cayó al vacío efectivamente tenía colocado el citado arnés.
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