Tras el megaoperativo en Lunghi, jóvenes proponen organizar un picódromo
El proyecto surgió luego del operativo donde la policía y el Municipio secuestraron 36 vehículos y labraron más de 130 multas. El impulsor, Fernando Ojeda, ya se reunió con el subcomisario de la Seccional Segunda David Isern y gestiona un encuentro con autoridades comunales. El viernes pasado los participantes de las picadas se juntaron en la avenida Lunghi para debatir la propuesta de legalización, en lugar de correr.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLas picadas, sobre todo las de motos, se han convertido en un verdadero trastorno para los vecinos de avenida Lunghi y barrios cercamos como La Movediza, El Tropezón, Cerro Leones, La Porteña y La Elena, como así también para las autoridades municipales y policiales. Ante las quejas y el peligro latente de que se produzcan más accidentes viales, el subcomisario a cargo de la Seccional Segunda, David Isern, coordinó un megaoperativo que se desarrolló el viernes 17 de mayo, con el que se logró actuar en medio de una carrera clandestina.
Cansados de evadir a la policía y de ser perseguidos por practicar una actividad que disfrutan, un grupo de jóvenes se organiza para gestionar un picódromo, con el objetivo de legalizar estas prácticas de velocidad y acrobacias sobre los rodados. Fernando Ojeda (26 años), quien corre picadas desde los 18, está al frente de esta idea y cuenta con la colaboración de Jesús Martineghi, un instagramer de 17 años que maneja el perfil Zona_Stunt y que tiene 45 mil seguidores. Ambos visitaron el programa “La ciudad” (Eco TV y 104.1 Tandil FM de El Eco Multimedios), donde hablaron de los riesgos de las picadas y de la intención de buscar una salida legal.
En Tandil, las picadas se desarrollan los viernes, poco antes de la medianoche, sobre la avenida Lunghi. Sin embargo, el pelotón de motos se va desplazando a otras zonas cuando aparecen los patrulleros. Se juntan más de 300 personas, a partir de la convocatoria por redes sociales, y asisten chicos desde los 13 años hasta adultos de más de 40.
Más allá de que los participantes no cumplen con la normativa ni con las mínimas pautas de convivencia –y lo reconocen-, se trata de un hecho social que es necesario entender y atender en la búsqueda de soluciones.
Tras el megaoperativo donde se secuestraron 36 motos, aprehendieron a dos personas y se labraron más de 130 infracciones, Fernando Ojeda mantuvo una reunión con el subcomisario Isern y le transmitió su idea de generar un picódromo. El segundo paso -con conocimiento de la policía- lo dio el viernes 24 de mayo, cuando los motociclistas volvieron a concentrarse en la avenida Lunghi pero en lugar de correr, debatieron el proyecto para legalizar las picadas.
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Las voces
En la entrevista con “La Ciudad”, Fernando Ojeda definió que un picódromo es un lugar con una recta –en la mayoría de los casos de asfalto-, donde vehículos de distintos modelos y cilindradas desarrollan velocidad en distancias de 200, 250 y 400 metros. En ese ámbito se realizan carreras con todas las medidas de seguridad, tanto para el conductor como para el público.
El joven de 26 años, que el viernes antepasado expuso la propuesta ante el grupo que protagoniza las picadas en Tandil, indicó que existen picódromos en Buenos Aires, Mar del Plata y Olavarría, entre otras ciudades, que son legales y cumplen con normas de seguridad.
“La idea surgió después del megaoperativo en la avenida Lunghi, que es donde se practicaban las carreras ilegales de motos, que vienen de años, no son nada nuevo, con cada vez más público y más gente”, indicó.
Ojeda reconoció que “ya era incontenible todo eso, con las quejas de los vecinos por los ruidos y molestias, los chicos que hacen locuras en las motos y no dejan pasar a los autos. Encima está justo cerca del acceso al Parque Industrial, donde mucha gente entra y sale de trabajar, también pasa una línea de colectivos”.
Describió que en el operativo del viernes 17 de mayo, llegó personal policial de Mar del Plata, con motos grandes y muy preparado. “Era un equipo de choque, que para mí vino a agarrar gente que estaba desobedeciendo las órdenes públicas y había que frenarla”, consideró y admitió que los días de picadas, los chicos se van cuando llega el patrullero pero luego vuelven a correr.
Confió que pica desde que tiene moto y que después de varios años, tomó dimensión de las peligrosas escenas que se viven sobre la avenida Lunghi. “He visto hombres grandes con hijos, en el bulevar, mirando, porque es algo atractivo, es muy lindo verlo, llama la atención”, dijo y concluyó que “es inseguro para todos, para el que corre, para el auto que está parado porque una moto puede salir cruzada y chocar a alguien, a un chico, a un mayor o a un auto”.
Por otra parte, admitió que “hay de todo”, desde consumo de alcohol hasta algunas motos robadas, aunque señaló que son “pocas”. Al mismo tiempo, insistió en el riesgo que se genera en cada uno de estos encuentros clandestinos.
Hablar en lugar de correr
Ojeda manifestó que desde su experiencia, entiende que los chicos necesitan “buenos ejemplos”, porque de otro modo “ven nada más que picadas ilegales o quién se la aguanta más en la moto, si no les mostramos nada más, los pibes se van a nutrir de eso, son una esponja. A mí me pasaba eso; pero antes no era así, ahora hay muchas motos, mucha cantidad de gente, muchos haciendo ‘willy’ y compiten para ver quién hace más acrobacias. Está bárbaro, pero que tengan un lugar dedicado a eso”.
A partir de esa mirada, se planteó que “algo está pasando” y se propuso demostrar que “con un poco de educación nos pueden escuchar, para empezar. Justamente, la semana pasada hicimos una reunión que pusimos de excusa el lugar, la avenida Lunghi, a las 23, que es donde siempre se corren las picadas ilegales y fuimos a charlar”.
Contó que en ese marco, “se quedaron todos mirándome, escucharon la propuesta, algunos preguntaron, tenían inquietudes, pero se resolvió todo muy tranquilo. Ninguno corrió y de hecho, no hizo falta que vaya un patrullero” y expuso que había acordado con el subcomisario Isern que se iban a juntar a charlar, por lo cual enviaría un móvil para prevención.
Ojeda aclaró que “no soy el primero que viene a hacer esta propuesta” y anticipó que intentará gestionar un encuentro con autoridades municipales para transmitir su idea.
Por su parte, el creador del perfil Zona_Stunt expresó su apoyo a la iniciativa de Ojeda, ya que en Instagram también comparte campañas de concientización sobre el uso de casco y consejos de seguridad. Su intención es poder difundir el proyecto del picódromo entre sus 45 mil seguidores.
“Se trata de sumar gente que esté a favor de algo que realmente sirve para todos, porque tiene beneficios correr a la gente de la avenida, de estar cerca de las casas, de los vehículos, del transporte público, de los peligros que corren por estar en un lugar no adecuado para este tipo de actividad”, concluyó Ojeda.
