Tres madres solteras recibieron la llave de la casa que hicieron con el Programa de Autoconstrucción
La emoción de las familias. Aprender y construir de la mano del Estado.
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Tres vecinas, madres solteras de Tandil, recibieron la llave de sus viviendas, a las que cada una ayudó a concretar mediante el Programa de Autoconstrucción del Municipio. El acto de entrega se realizó en uno de los nuevos hogares, en Paseo de los niños al 2000 del barrio La Movediza.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl evento contó con la presencia del intendente Miguel Lunghi y la secretaria de Desarrollo Humano y Hábitat, Juliana Teerink y otros funcionarios, quienes acompañaron a las familias en el significativo momentó que marcó el cierre de un largo proceso de edificación propia.
Las beneficiarias, Sol (31), Milagros (34) y Cinthya (31), iniciaron este camino hace tres años sin conocimientos previos en construcción, electricidad u otros rubros. A través del programa municipal, fueron capacitadas en tareas básicas como instalaciones eléctricas, apertura de cimientos, armado de vigas y el levantamiento de paredes.
Durante ese tiempo, las tres mujeres, que hasta la fecha residían en casas de familiares, dedicaron su tiempo y energía a levantar los cimientos de lo que hoy es su hogar definitivo: “Lo hice para dejarles algo a mis hijos”, contó una de las beneficiarias.
El acto de entrega de la llave y una carpeta informativa se realizó en el interior de una de los hogares. El Municipio proyectó un video con una serie de imágenes que daban cuenta del proceso de autoconstrucción, a partir del cual las propias beneficiarias concretaron sus viviendas propias.
La palabra de las autoridades municipales
Durante el acto, el intendente Miguel Lunghi destacó la importancia del programa como una herramienta de transformación social. Al respecto, el jefe comunal expresó que “esto, quiero que quede claro, es lo que puede hacer con mucho esfuerzo el Municipio de Tandil, y es una política social, de Estado que a nosotros nos parece excelente”. Agregó a su vez que espera continuar con el Programa, "aunque sea a pasos chiquitos, pero seguir ayudando a que ustedes vivan bien y que vivan con más dignidad".
Asimismo, el intendente reconoció el valor del trabajo realizado por las adjudicatarias. "Les agradezco a ustedes el esfuerzo que han hecho, que sin ser especialistas en albañilería se han puesto el overol y lo han hecho con sacrificio", añadió Miguel Lunghi.
El Intendente adelantó que el municipio tiene proyectado entregar nueve casas más en el corto plazo, tras la reciente firma de convenios para la construcción de seis unidades adicionales.
Por su parte, la secretaria de Desarrollo Humano y Hábitat, Juliana Teerink, hizo hincapié en el acompañamiento integral que recibieron las familias durante el proceso.
La funcionaria destacó la felicidad de "acompañarlas en este proceso de esta nueva etapa de la vida, con los chicos". Además, valoró la importancia de la integración al barrio, mencionando la disponibilidad de ofertas educativas y recreativas para los niños, y agradeció la labor de las trabajadoras sociales que brindaron asistencia constante a las madres.
El testimonio de las protagonistas
Tres mujeres madres solteras fueron las que recibieron las llaves de sus viviendas propias durante el acto de entrega de las nuevas unidades concretadas mediante el Programa de Autoconstrucción del Municipio de Tandil.
Para las tres madres, la entrega de las llaves representó la culminación de un sueño compartido y el inicio de una etapa de estabilidad habitacional junto a sus hijos. La emoción fue el denominador común al recibir las viviendas que ellas mismas ayudaron a erigir con sus propias manos.
Tres años les llevó el proceso que comenzó con una capacitación y continuó con los pasos específicos en términos de construcción: cimientos, vigas, paredes, instalaciones.
“Tener esta casa significa un montón, porque es el futuro de nuestros hijos. Yo la construí pensando que la casa es para ellos, para que el día de mañana ellos tengan su techo propio, y estoy feliz”, compartió Sol, de 31 años.
Por su parte, Milagros, de 34 años, reflexionó sobre el proceso de construcción y la participación de su familia: “Para nosotros es un sacrificio ver esto, porque ellos trabajaron acá conmigo, me ayudaban, venían. Entonces, es darle un cierre”, dijo antes de emocionarse hasta las lágrimas.
Cinthya, también de 31 años, destacó la perseverancia necesaria para alcanzar la meta: “Nunca perdí el objetivo de que esta era la casa para mis hijos. Lo único que se me propuso en la cabeza era ese objetivo y hoy lo logré”, concluyó.
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