Venezolanos en Tandil celebraron la detención de Nicolás Maduro
Dos jóvenes venezolanos relataron las sensaciones tras la detención del expresidente de Venezuela por parte del gobierno de Donald Trump. Alegría y buenas expectativas pero también incertidumbre de cara al futuro, entre las sensaciones más comunes.
La noticia de la detención de Nicolás Maduro por parte del gobierno de Estados Unidos generó reacciones inmediatas entre venezolanos residentes en Tandil, donde la información fue seguida con expectativa, alegría y, en algunos casos, cautela.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailEn diálogo con El Eco Multimedios, Eduardo Crespo, un joven venezolano que vive en esta ciudad, expresó su sentir ante la caída del ahora expresidente Maduro.
“En lo personal, estoy muy contento”, afirmó, y vinculó el episodio con un proceso histórico de largo aliento: “son 27 años esperando esta noticia: que el régimen verdaderamente empiece a caer”, dijo, en referencia al proceso que incluye al gobierno de Hugo Chávez, que asumió la Presidencia de Venezuela en febrero de 1999, y al de Maduro, que tomó el mando tras la muerte de Chávez en 2013.
:format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/01/eduardo_crespo.jpg)
En ese marco, Crespo valoró la intervención internacional que derivó en la captura del exmandatario venezolano. “Que Estados Unidos o la comunidad internacional haya decidido aprehender a este terrorista, Nicolás Maduro, ha sido una decisión muy importante que ha marcado un antes y un después en el tablero político del mundo”, sostuvo.
Al proyectar lo que puede venir, Crespo planteó un escenario de transformación profunda, aunque incierto.
“Yo creo que se avecina un nuevo período. Para ser bastante responsable y sincero con todo esto, no va a ser la misma Venezuela de antes ni la del presente: va a ser una nueva Venezuela con un nuevo contexto político, con un panorama diferente”, señaló.
En su análisis, la situación previa del país es crítica: “la Venezuela de ahora es una Venezuela marcada por un Estado fallido; es un Estado que no tiene legitimidad ni reconocimiento internacional, es una Venezuela en la cual el poder ha sido usurpado, los derechos humanos han sido violados, en la cual se han asesinado y torturado personas”.
Crespo puso el foco en casos concretos de persecución política. “Hay personas presas en este momento en el Helicoide (un centro de detención clandestino) solamente por enviar un mensaje de Whatsapp a un vecino protestando en contra de Maduro, en contra del régimen, en contra de las atrocidades que ha hecho Diosdado Cabello”, denunció.
Y también se refirió a los cuestionamientos internacionales por la intervención estadounidense, considerada por varios países del mundo como una violación al Derecho Internacional.
“No soy especialista en Derecho Internacional, pero hablando desde ese punto de vista, sí, ha sido una violación del derecho internacional, pero ¿dónde han quedado todas las violaciones de derechos humanos que vimos en las imágenes públicas en las protestas de 2017, de 2014, donde las tanquetas arrollaban personas, donde se disparaban proyectiles a los manifestantes que estaban con cartones protegiéndose?”, se preguntó.
Y concluyó: “El régimen se encargó de destrozar los derechos fundamentales, de aniquilar a su propio pueblo”.
“El sueldo mínimo es de tres dólares”
Con una mirada similar, Juan José Rosales, también venezolano y residente en Tandil, relató cómo se enteró de lo sucedido y el impacto inmediato que la captura tuvo en su familia.
Entrevistado por “La Mañana de El Eco”, por ECO TV y la 104.1 FM, Rosales explicó que la noticia le llegó a través de un llamado telefónico desde Venezuela.
“De ahí en adelante no pude dormir; parte de nuestra familia que está en Caracas se quedó sin señal por el apagón y pasado el mediodía nos enteramos que estaban todos bien”, contó.
Según le relataron sus familiares sobre lo ocurrido el sábado 3 de enero, el clima fue de alta tensión. “Hubo un apagón y las personas empezaron a escuchar explosiones y ruido de helicópteros y aviones”, indicó el joven.
Para Rosales, la palabra que mejor define el momento que atraviesa actualmente su país natal es “incertidumbre”.
“El venezolano actualmente está en una incertidumbre: una parte quiere estar alegre y otra parte está totalmente resignada por las diversas situaciones previas que se han presentado”, explicó.
En ese sentido, advirtió que la detención de Maduro no implica necesariamente un cambio inmediato en el poder. “Si bien se llevaron a Maduro –Maduro no está–, él no es el Gobierno por completo porque, si usted revisa, el Gobierno está dividido en cuatro poderes, cuatro cabezas: una es Maduro, otra es Diosdado Cabello, otra son los hermanos Rodríguez –Delcy Rodríguez entre ellos– y el cuarto vendría a ser ‘Padrino’ López. Entonces no hay forma de celebrar, sigue siendo lo mismo”, evaluó.
Por eso, sostuvo que “estamos a la espera de que pasen los días” y recordó antecedentes similares: “En otras oportunidades, el Gobierno también ha estado a punto de caer pero, debido a diversas situaciones, ha vuelto a surgir, entonces ahora estamos a la espera de saber qué va a pasar”.
Para terminar, Rosales remarcó las dificultades para informarse que existen dentro del país. “En Venezuela no hay mucha información, estamos más informados los externos del país que los internos”, afirmó.
Y describió las condiciones de vida vigentes hasta el 3 de enero con un ejemplo concreto: “Si les cuento, ustedes no lo creen”, dijo y detalló: “el sueldo mínimo de un profesional –por ejemplo de mi mamá, que es jubilada docente– es de 3 dólares. Y un kilo de carne cuesta 15 dólares”.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil