Escenas

Ahora que estoy un poco más grande (?) no me pasa tan a menudo, pero de tanto en tanto me asumo protagonista de alguna escena cinematográfica. Nada del otro mundo: la vida (o mejor dicho, mi vida) no da para la épica, la ciencia ficción ni el policial. Sí hay dramas, pero en esos trances uno no se piensa en función hollywoodense. La comedia sería lo mío.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailTambién me solía pasar de forzar un poco las escenas. Por ejemplo, yendo de viaje a Mar del Plata, paraba en la estación de servicio de Balcarce, me dirigía al baño y frente al espejo me lavaba la cara y me mojaba el pelo con gesto de preocupación, imitando al protagonista de una road movie norteamericana, la del tipo que viene recorriendo la Ruta 66 y por alguna razón es perseguido por unos gangsters.
Caminando los duros inviernos tandilenses me he sentido Doctor Zhivago o, en años más lozanos y previo a una cita romántica, me paraba frente al espejo a ensayar –con resultados dudosos- la sonrisa de algún galán del momento.