Gomeras y prompts
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Ahora, que ya pasó, me vuelvo a hacer la pregunta y llego a una conclusión que no por descabellada es errónea: mi amigo El Gordo funciona para mí como una especie de Inteligencia Artificial. En principio, tiene una respuesta para todo. Seguidamente, no necesita un prompt muy logrado: media vuelta y arranca. Sus consideraciones son profusas aunque no del todo claras, con fundamentos discutibles pero fundamentos al fin. Pero si tiene una cualidad de la que carecen ChatGPT, Gemini y las otras, es que no es complaciente. Nunca. Jamás. Es, más bien, implacable.
Esto lo estoy razonando ahora. Hace unos días simplemente me preguntaba por qué había decidido contarle mi parecer sobre determinado asunto a él. Justamente a él.
-Se lo conté porque es mi amigo -me respondí en voz alta, muy alta, para convencerme-. Y porque los amigos se cuentan estas cosas. Si no, para qué están.

