Otras realidades en Plaza Moreno
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Nos ha pasado a todos, creo: salir del cine después de ver una película y sentir que algo anda mal en la realidad, en la calle. Como si el mundo fuese en tonos pasteles, con sonidos atenuados, con imágenes ligeramente opacas.
Es un fenómeno normal y los que entienden de estas cosas le han puesto un nombre: desrealización temporal. Dicen, también, que solo dura unos pocos minutos hasta que el cerebro se adapta a la nueva realidad cotidiana tras haber estado profundamente inmerso en otra.
El sábado, en la Plaza Moreno, me pregunté cuánto de cierto habrá en ese estudio. ¿Qué posibilidades –me seguí preguntando- de que el cerebro nos engañe? Una mentira piadosa, en el mejor de los casos, porque la realidad (eso que nos rodea, nos incluye, nos ocupa) puede ser más de una. Y si se hace difícil entender y vivir una sola, ni imaginar dos o tres o más.

