El origen de los Frolik
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"En la casa de un "pobre" -refiriéndose a un trabajador- no debe faltar el pan, el vino en la mesa y la educación de los hijos.", solía decir Juan Frolik. Y agregaba: "Al "pobre" no debe faltarle trabajo y en este país no trabaja el que no quiere. ¡Hay tanta tierra!.. claro, hay que agacharse, hay que transpirar, hay que tener ganas de trabajar". Y fiel a ese concepto, trabajó toda su vida en las más disímiles tareas, honrando a este país que lo cobijó.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailCon su esposa María Hubinova, en procura de nuevos horizontes, había partido de la flamante república de Checoeslovaquia, llegando a Buenos Aires el 22 de julio de 1923. Había nacido en la aldea de Kojanovce -así se pronuncia- el 28 de octubre de 1897, bajo la bandera del imperio Austro-Húngaro, donde su padre, del mismo nombre, era cochero del señor feudal de la región.
En su infancia había sido monaguillo en la histórica iglesia católica de Nove Mestonad Vaham, donde cursó los estudios primarios con el cura como maestro. Sus primeras tareas laborales fueron el cuidado de cabras y las cosechas agrícolas. Contaba 17 años de edad, cuando estalló la primera Guerra Mundial, enrolándose como soldado en el ejército de su país. Al cabo de la misma, contrajo enlace -en 1922- con María, muchacha de una aldea vecina, seis años menor que él, con quien emprendió viaje poco después rumbo a la América soñada.
