Escapando a las garras de la muerte
Encarnizada pelea entre un taxista y un pasajero en medio del camino. Dura respuesta a un insólito atraco, dejó a ambos con graves heridas y muchos interrogantes, algunos que nunca tuvieron respuesta.
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Por Juan Roque Castelnuovo (del archivo de El Eco de Tandil)
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailMás de una vez, Salvador Carmelo Granato -taxista- y Tomás Miguel Luizetto, empleado de la fábrica de cemento instalada en Barker, habían compartido el asiento del auto de alquiler. Habían compartido también, no pocas veces, la mesa de café en el tradicional bar "9 de Julio" en Pinto y 9 de Julio. Por eso, no resultó extraño que una noche el cliente habitual le dijera al servidor público: "Mañana, después del mediodía, vamos a hacer un viaje largo, don Salvador. Tenemos que ir a Buenos Aires, donde en este portafolios que Ud. ve, traeré medio millón de pesos para pagar jornales en la fábrica."
Poco más tarde, él mismo le preguntaba: "¿Conoce alguien que me pueda vender un revólver?... Además, me interesa saber si usted lleva armas". La respuesta fue afirmativa. Y para que no quedaran dudas, el del coche de alquiler abrió la guantera y le mostró dónde guardaba su revólver. No hablaron más esa noche. Y a la hora convenida al día siguiente, partieron.
