"Si lo que hacés está bueno, es de corazón y potente, las oportunidades llegan"
El cantante mantuvo una charla íntima con el programa de El Eco Streaming, donde repasó su trayectoria.
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El camino hacia la consolidación artística es, ante todo, un proceso de autodescubrimiento constante. Así lo definió el músico Montarosa durante su reciente participación en Cultura Zip, programa que se emite por Eco TV, El Eco Streaming y Tandil FM 104.1.
En un diálogo profundo, el artista analizó cómo la construcción de su carrera no responde a una fórmula mágica, sino a una serie de etapas donde la conexión personal y el trabajo en equipo resultan fundamentales para sostener un proyecto creativo a largo plazo. "Si lo que hacés está bueno, es de corazón y potente, las oportunidades llegan", aseguró.
Al reflexionar sobre su crecimiento en los últimos años, Montarosa destacó que la música no se puede concebir como una tarea solitaria. "Me sirve mucho hacer equipo y tener muy presente que yo solo soy como una partícula ínfima en el universo", confesó.
Para él, el intercambio de afecto y la sinergia con sus colaboradores son los pilares que permiten que las canciones cobren vida más allá de la individualidad. Esta visión, lejos de ser una estrategia comercial, se ha convertido en su filosofía de trabajo.
La conformación de su banda, que lo acompaña desde el año 2022 y participó en la grabación del disco La Reina del Páramo, lanzado en 2023, ha sido un proceso orgánico basado en la amistad.
Según relató, las personas que se integraron a su proyecto llegaron a través de vínculos cercanos, priorizando siempre una mirada compartida sobre el mundo antes que la destreza técnica. "Para mí era muy importante que primero hubiese algo del orden del amor y la amistad", explicó el músico durante la entrevista.
Esta confianza mutua permite que, aunque él asuma el rol de líder y tome las decisiones finales, el grupo funcione con una dinámica aceitada. Montarosa admitió que, al ser la cara visible y el creador de las canciones, su voto suele definir el rumbo, pero siempre bajo el respaldo de un equipo que vibra en la misma sintonía. Esta estructura ha fortalecido la identidad del proyecto, permitiéndole confiar en el rol que cada integrante desempeña.
El desafío de la autogestión
Salir a tocar con toda la banda representa uno de los retos más complejos para el artista en el contexto actual. Montarosa fue enfático al señalar la necesidad de contar con apoyos institucionales y espacios que apuesten por la cultura independiente.
"Necesitamos gente que esté dispuesta a apostar por la música independiente, porque realmente hacerlo solos, autogestivamente, lo venimos haciendo hace años", sostuvo, subrayando la dificultad económica que implica viajar y producir espectáculos en la actualidad.
A pesar de las complicaciones, el músico reafirmó su compromiso con la red humana y con espacios como Cultura Zip, que facilitan la llegada de sus propuestas a nuevos públicos. Para él, la vigencia no se logra mediante una fórmula secreta, sino a través de la constancia: "Es tocar, tocar y tocar".
En este sentido, ha descubierto que el éxito no reside necesariamente en los grandes escenarios, sino en la cercanía con el público, donde el intercambio humano tras el show resulta mucho más enriquecedor.
Esta perspectiva lo ha llevado a valorar los espacios pequeños, donde la audiencia está realmente atenta a la propuesta artística. Montarosa sostiene que, si la música es potente y nace del corazón, las oportunidades terminan llegando, independientemente de la geografía.
Sin embargo, no oculta su deseo de regresar a Tandil, una ciudad que, según observa, está atravesando un momento cultural vibrante con propuestas locales que merecen ser apoyadas por la comunidad.
Reencuentro con Tandil y la búsqueda de identidad
El vínculo con su ciudad natal es, para el cantante, una relación similar a un boomerang. Tras haberse ido a los 17 años en un proceso de transformación personal, donde sentía que su identidad estaba encapsulada por la mirada ajena, el regreso ha sido una experiencia sanadora.
"Me fui un poco peleado, un poco también en transformación de mí mismo", recordó. Hoy, esa percepción ha cambiado radicalmente y se siente profundamente agradecido por el recibimiento que ha tenido en su vuelta a los escenarios locales.
El artista reconoce que, aunque la gran ciudad le brindó el anonimato necesario para construir su identidad lejos de las presiones del entorno conocido, el valor de Tandil es único.
"Es un lujo vivir acá, poder hablar con la gente, el sol de las veredas, los árboles; las cosas más básicas terminan siendo lo único importante", reflexionó. Esta conexión con la naturaleza y la calidez humana son, a su juicio, parte de la magia que permite que en Tandil surjan tantos artistas con bases sólidas.
Finalmente, Montarosa destacó el resurgimiento de la movida cultural en la ciudad. Para el músico, existe actualmente una sed de poesía y música que está encontrando su cauce gracias a la apertura de estos espacios. Aunque todavía no tiene resuelto si se radicará definitivamente en un entorno más tranquilo, su intención de seguir vinculado a Tandil es clara, impulsado por el deseo de seguir construyendo desde la autenticidad y el afecto.