Vacaciones de invierno: cómo prevenir siniestros viales ante el frío y las rutas desconocidas
Especialistas recomiendan extremar las medidas de prevención y planificación para salir a las rutas argentinas.
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Las vacaciones de invierno representan para miles de argentinos una oportunidad para recorrer el país y disfrutar de diversos destinos turísticos. No obstante, el aumento de la circulación en las rutas, los trayectos extensos y las condiciones climáticas propias de la temporada -como la lluvia, la nieve, el hielo, la escarcha y la niebla- incrementan significativamente el riesgo de sufrir un siniestro vial. Esta situación se vuelve especialmente crítica en los caminos patagónicos, donde las bajas temperaturas y la geografía exigen una conducción mucho más atenta y responsable.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEn este escenario, la seguridad vial se posiciona como una prioridad. Revisar el estado general del vehículo, respetar estrictamente las normas de tránsito y mantener una conducta responsable son medidas fundamentales que pueden marcar la diferencia entre un viaje placentero y un incidente evitable. La planificación previa del recorrido, identificando lugares de descanso y estaciones de servicio, resulta esencial para evitar imprevistos.
El impacto de la fatiga y el exceso de confianza
Uno de los factores de mayor riesgo durante los viajes de larga distancia es la somnolencia. Al respecto, Daniel Telmo, asesor en Seguridad Vial, advierte sobre las condiciones ambientales dentro del habitáculo: "Los viajes largos durante el invierno suelen realizarse con la calefacción encendida, una condición que favorece la somnolencia. Si además se circula por rutas extensas y monótonas, el riesgo aumenta considerablemente".
El especialista subraya que la planificación es la mejor herramienta de prevención. Identificar los puntos de parada y conocer las características del camino permite gestionar mejor el cansancio. Sin embargo, existe otro enemigo silencioso: el exceso de confianza. Al tratarse de un periodo de descanso y esparcimiento, muchos conductores tienden a relajar hábitos de manejo que habitualmente mantienen en sus desplazamientos cotidianos, olvidando que las rutas de montaña o los caminos desconocidos requieren una atención superior.
La geografía cambiante, sumada a la presencia de niebla o hielo, exige una adaptación constante del conductor. Por ello, informarse sobre el estado de las rutas y las condiciones meteorológicas del destino antes de partir es una recomendación ineludible. En zonas donde existe la posibilidad de encontrar nieve o escarcha, es imperativo contar con cadenas para los neumáticos o utilizar cubiertas diseñadas específicamente para esas superficies.
Revisión vehicular y protección de menores
Antes de emprender el viaje, resulta indispensable realizar una revisión técnica básica del vehículo. Esto incluye verificar la presión y el estado de los neumáticos -sin olvidar la rueda de auxilio-, controlar el sistema de frenos, el funcionamiento de las luces, los limpiaparabrisas y los niveles de aceite y refrigerante. Asimismo, asegurar el correcto funcionamiento de la calefacción es vital para mantener la visibilidad y el confort térmico, evitando el empañamiento de los cristales.
La seguridad de los más pequeños merece una mención especial. Los niños deben viajar siempre en el asiento trasero, utilizando el Sistema de Retención Infantil (SRI) adecuado según su edad, peso y altura, o el cinturón de seguridad cuando corresponda. Es fundamental evitar que los menores saquen la cabeza o los brazos por la ventanilla y, bajo ninguna circunstancia, deben viajar sobre las piernas de un adulto o compartiendo el mismo cinturón de seguridad.
Finalmente, además de portar la documentación obligatoria, se recomienda verificar que todos los ocupantes utilicen correctamente el cinturón de seguridad y regular los apoyacabezas a la altura adecuada. Llevar elementos de emergencia como linterna, balizas y un teléfono celular con carga suficiente permite afrontar cualquier eventualidad con mayor tranquilidad.
“El exceso de velocidad y la falta de descanso siguen siendo las principales causas de los siniestros viales durante las vacaciones. Cuando a estos factores se suman condiciones climáticas adversas o rutas desconocidas, el riesgo se multiplica. La mejor manera de disfrutar el viaje es conducir con tiempo, descansar cuando sea necesario y priorizar siempre la seguridad”, concluye Daniel Telmo.
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