El Nobel de la Paz entró en la guerra en Ucrania en apoyo a defensores de DDHH
El premio Nobel de la Paz fue entregado a defensores de Derechos Humanos ucranianos y sus vecinos Rusia y Bielorrusia, un pronunciamiento que, sin nombrarlos directamente, critica a esos gobiernos en el día del cumpleaños 70 del jefe del Kremlin.
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El galardón fue atribuido al activista bielorruso encarcelado Ales Bialiatski, a la ONG rusa Memorial -cuya disolución ordenaron las autoridades rusas hace un año- y al Centro por las Libertades Civiles de Ucrania.
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Accedé a las últimas noticias desde tu email“El comité Nobel noruego desea honrar a tres destacados estandartes de los derechos humanos, de la democracia y de la coexistencia pacífica en los tres países vecinos que son Bielorrusia, Rusia y Ucrania”, declaró su presidenta, Berit Reiss-Andersen.
Como preanunciaban los expertos, el comité Nobel quiso enviar un mensaje frente al conflicto bélico en Ucrania, que ha sumido a Europa en la crisis de seguridad más grave desde la Segunda Guerra Mundial, aunque sin hacer ataques directos a los presidentes bielorruso, Alexandr Lukashenko, y ruso, Vladimir Putin.
Reiss-Andersen destacó, no obstante, que el Ejecutivo ruso, “como el gobierno de Bielorrusia, representa un gobierno autoritario que reprime a los activistas por los DDHH”.
Además, instó a Bielorrusia a liberar a Ales Bialiatski, presidente fundador del Centro de defensa de los Derechos Humanos Viasna (“Primavera”), encarcelado bajo acusación de evasión fiscal tras las manifestaciones masivas de 2020 contra la reelección de Lukashenko, considerada fraudulenta por los países occidentales.
La esposa de Bialiatski, Natalia Pinchuk, declaró a la agencia AFP que estaba “abrumada por la emoción”, mientras que la líder opositora bielorrusa Svetlana Tijanóvskaya consideró que “el premio es un reconocimiento importante para todos los bielorrusos que luchan por la libertad y la democracia”.
En cambio, Bielorrusia criticó la decisión del comité.
“En los últimos años, las decisiones -y hablamos del Premio de la Paz- están tan politizadas que Alfred Nobel se está revolviendo en su tumba”, reaccionó en Twitter el portavoz de la diplomacia bielorrusa, Anatoli Glaz.
El secretario general de la ONU, António Guterres, subrayó a su vez que el premio “destaca el poder de la sociedad civil para hacer avanzar la paz”.
“Los grupos de la sociedad civil son el oxígeno de la democracia, catalizadores de la paz, el progreso social y el crecimiento económico”, dijo el portugués en un comunicado.
Coraje
En tanto, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, puntualizó que el galardón reconoció el “coraje extraordinario” de quienes se enfrentan a autocracias.
Los premiados “muestran el verdadero poder de la sociedad civil en la lucha por la democracia”, apuntó Von der Leyen.
Bialiatski, encarcelado de 2011 a 2014 y detenido sin juicio desde 2020, fue uno de los pioneros del movimiento democrático que surgió en Bielorrusia en la década de 1980.
En 1996 fundó Viasna, que brinda apoyo a los manifestantes encarcelados y sus familias y documenta el uso de la tortura contra los presos políticos, reseñó Sputnik.
Miembro de la Federación Internacional para los Derechos Humanos (FIDH), Viasna se convirtió rápidamente en un observador esencial de los ataques a los derechos, del recuento de detenidos, de la defensa de los presos o de la vigilancia de las elecciones.
La organización rusa
Memorial, nacida en 1987 en la entonces Unión Soviética, se ha convertido en “la fuente de información de mayor autoridad sobre los presos políticos en los centros de detención rusos”, según el Comité Noruego de Nobel, y “ha liderado los esfuerzos para combatir el militarismo y promover los derechos humanos y un gobierno basado en el Estado de derecho”.
Catalogada desde 2016 como agente extranjero en Rusia, Memorial se negó reiteradamente a etiquetarse como tal, hasta que la Corte Suprema ordenó su disolución a fines de 2021.
Pero poco después de que se anunciara el premio, la ONG denunció el proceso abierto contra ella en Rusia.
“En el mismo minuto en el que todo el mundo nos felicita por el premio Nobel, se está produciendo un proceso en el tribunal Tverskoi (de Moscú) para requisar los locales de Memorial”, denunció el centro de Derechos Humanos de Memorial.
El Centro para las Libertades Civiles (CCL, por sus siglas en inglés), fundado en Kiev en 2007, ha estado abogando por fortalecer la sociedad civil ucraniana, promoviendo el Estado de derecho y la afiliación de Ucrania a la Corte Penal Internacional.
En medio de la guerra con Rusia que comenzó el 24 de febrero de este año, procura identificar y documentar los crímenes de guerra.
Es una organización de derechos humanos dirigida por la abogada ucraniana Oleksandra Matviichuk.
Su labor, cuenta el Comité Nobel, “ha reforzado a la sociedad civil ucraniana y ha presionado a las autoridades para hacer de Ucrania una democracia completa”.
Expropiación simultánea
Un tribunal de Moscú ordenó la expropiación en favor del Estado de la sede de la ONG Memorial, prohibida en Rusia, horas después de que fuera galardonada con el premio Nobel de la Paz junto a un activista bielorruso y otra ONG ucraniana.
Los principales locales de Memorial en Rusia "quedaron convertidos en propiedad del Estado", dijo el tribunal de Tverskoi a la agencia de noticias Interfax, tras un breve juicio contra la ONG.
Un representante del tribunal dijo que Memorial estaba implicada "en la rehabilitación de criminales nazis, desacreditó a las autoridades y creó una imagen falsa de la URSS", informó la agencia de noticias Ria Novosti.
Memorial es una referencia en la lucha por la libertad y la memoria de la represión política en el país y en la antigua Unión de las Repúblicas Soviéticas Socialistas (URSS). (Télam)