Estados Unidos e Irán entran en una fase técnica de la crítica negociación en Pakistán
Las delegaciones completaron dos rondas de negociaciones en Islamabad, en un diálogo que, bajo la mediación de Pakistán, que busca transformar el frágil alto el fuego de dos semanas -vigente desde el pasado miércoles- en un acuerdo de paz definitivo.

En ese sentido, se confirmó que las partes intercambiaron textos legales y técnicos para estructurar un tratado que trascienda el cese de hostilidades.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailA última hora de ayer, un alto funcionario de la administración estadounidense informó que las conversaciones trilaterales (Estados Unidos-Irán-Pakistán) continúan cara a cara, mientras que la prensa persa, a través de las agencias Fars y Tasnim, reportó que una tercera ronda de diálogo se celebrará “probablemente esta misma noche o el domingo”.
A pesar del ambiente calificado como “cordial” por diplomáticos pakistaníes, las exigencias de Washington han generado fricciones inmediatas. Según informaron medios estatales iraníes, la delegación encabezada por funcionarios de la Casa Blanca está realizando “exigencias excesivas” sobre la soberanía y el tránsito en el Estrecho de Ormuz, la vía marítima más estratégica para el comercio petrolero mundial.
Por otro lado, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha delimitado con claridad el éxito de esta cumbre: “Un buen acuerdo contemplaría que Irán no tenga un arma nuclear. Es el primer objetivo. No pueden tener armas nucleares, es el 99 por ciento de lo que buscamos”, declaró el mandatario el viernes, subrayando que la desnuclearización total es la condición innegociable de su administración.
La postura de Israel
Mientras el diálogo avanza en Islamabad, desde Jerusalén el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, lanzó un mensaje de contundencia militar. Netanyahu afirmó que, gracias a los ataques coordinados con Estados Unidos, su país ha logrado la destrucción del programa nuclear y de misiles de Irán.
Según Netanyahu, el régimen islámico se encuentra en su momento de mayor debilidad desde 1979. “Querían estrangularnos, y ahora somos nosotros quienes los estrangulamos. Ahora luchan por su supervivencia”, sentenció el primer ministro ante la prensa local.
Hina Rabbani Khar (Exministra de Asuntos Exteriores de Pakistán), señaló que el papel de Islamabad es el de un “puente de confianza”, pero advierte que la liberación de los activos iraníes bloqueados y la implementación del cese al fuego en la frontera sur del Líbano (Hezbollah) son condiciones que el régimen de Teherán no abandonará fácilmente en la mesa técnica.
Richard Haass (Presidente Emérito del Council on Foreign Relations), sostuvo que, aunque Netanyahu declare la victoria militar sobre el programa nuclear, la “fase técnica” en Islamabad busca precisamente que Irán acepte un sistema de inspección intrusivo que impida cualquier intento de reconstrucción, algo que la agencia Fars ya califica como una “exigencia inaceptable” por parte de Washington.
La ciudad de Islamabad permanece bajo un estricto toque de queda diplomático, con carreteras bloqueadas y el Hotel Serena convertido en una fortaleza. El éxito de la tercera ronda, prevista para las próximas horas, determinará si Oriente Medio se encamina hacia una paz sistémica o si la desconfianza sobre el Estrecho de Ormuz y el control nuclear devolverá a las potencias al campo de batalla. NA
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