Estados Unidos lanzó una ofensiva económica contra Irán para forzar la apertura del estrecho de Ormuz
El gobierno de Donald Trump anunció una serie de sanciones financieras destinadas a aislar al régimen iraní y garantizar la libre navegación en una ruta clave para el comercio global de petróleo.
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El gobierno de Donald Trump lanzó este lunes una ofensiva económica y financiera contra Irán, con el objetivo central de aislar al régimen y forzar la apertura del estrecho de Ormuz, una zona estratégica para el comercio internacional que actualmente se encuentra bajo control de la Guardia Revolucionaria. Las medidas, calificadas por la administración republicana como un "Día D" en su guerra contra el país asiático, serán detalladas por el secretario del Tesoro, Scott Bessent.
La analogía histórica utilizada por el presidente Donald Trump compara la situación actual con el desembarco en Normandía en 1944, posicionando a Mojtaba Khamenei e Irán como el principal adversario de Occidente.
A través de su cuenta oficial en X, Scott Bessent explicó el alcance de la estrategia:
“El presidente Trump ha desmantelado las capacidades militares de Irán, destruido casi el 100 por ciento de sus fábricas militares y enterrado su programa nuclear. Ahora estamos entrando en el juego final. Al amanecer comienza un D-Day económico: la mayor ofensiva financiera jamás desplegada contra un adversario. La República Islámica ha subsistido disfrazando la extorsión como garantías de seguridad. Se ha fortalecido mediante un cálculo que considera segura la represalia iraní y negociable la aplicación de la ley por parte de Estados Unidos. Bajo el presidente Trump, esa era terminó. Y quienes temen el peligro de desafiar a Teherán no deberían descontar el costo de poner a prueba a Washington. El Presidente ha creado las condiciones para aprovechar cada agencia, cada autoridad y cada acción que muchos asumieron que nunca convocaríamos. Nuestro objetivo es cortar cada línea de salvamento económico que sostiene al régimen tiránico hasta que Teherán quede completamente aislado.”
La estrategia busca cortar el flujo de divisas proveniente de China y contempla la aplicación de aranceles a terceros países que mantengan vínculos comerciales con Irán. El objetivo es asfixiar financieramente al régimen para que no pueda sostener su sistema económico ni su esfuerzo militar. Sin embargo, la medida conlleva riesgos geopolíticos elevados. Mohsen Rezaee, representante del líder religioso Mojtaba Khamenei en el Consejo Supremo de Seguridad Nacional, advirtió sobre posibles represalias: “Cualquier país que se convierta en socio en la creación de restricciones económicas contra nosotros será considerado por nosotros como un enemigo”.
El control del estrecho de Ormuz por parte de la Guardia Revolucionaria ha provocado un incremento de entre el 16 y 21 por ciento en el precio del barril de petróleo desde el 28 de febrero, afectando los costos domésticos en Estados Unidos. Ante este escenario, el presidente Donald Trump busca evitar una intervención militar directa y apuesta a que las sanciones obliguen a una negociación indirecta. No obstante, la presión sobre los aliados árabes de la Casa Blanca es alta, ya que temen ser el blanco de ataques selectivos por parte de Teherán ante la escalada de las sanciones.
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