La Embajada de China cuestionó las "amenazas" de Estados Unidos y advirtió sobre intereses ocultos
La representación diplomática china en Argentina rechazó las acusaciones de competencia desleal y vinculó las advertencias estadounidenses con antecedentes de manipulación geopolítica.
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La Embajada de China en Argentina emitió un comunicado oficial en el que cuestionó las recientes declaraciones de un funcionario estadounidense, quien había denunciado la existencia de supuestas “amenazas disfrazadas de competencia”. A través de su portavoz, la representación diplomática advirtió sobre el uso estratégico de este tipo de argumentos en el escenario internacional.
En el documento, la delegación vinculó estas expresiones con antecedentes históricos donde se utilizaron advertencias de seguridad para justificar acciones concretas. Entre los casos mencionados, el comunicado recordó el episodio de la denominada “bolsa de detergente”, que en el pasado fue presentada como una supuesta prueba de un arma de destrucción masiva.
Asimismo, la representación diplomática hizo referencia al caso de la empresa francesa Alstom, la cual, según sostuvieron, fue obligada a venderse a bajo precio bajo el argumento de que representaba una “amenaza para el orden económico y jurídico de cierto país”. De igual manera, se citó el escándalo conocido como PRISM para cuestionar la postura de quienes se presentan ante la comunidad internacional como defensores de la ciberseguridad.
La postura de Beijing
Al respecto de las acusaciones actuales, el portavoz de la Embajada fue contundente al señalar la falta de sustento de las mismas: "Las aparentes amenazas de las que se habla ahora son pura invención".
Desde la representación diplomática consideraron que algunas advertencias son utilizadas para presentar intereses propios como si se tratara de riesgos compartidos por distintos países. En este sentido, señalaron que existen actores que se especializan en disfrazar sus objetivos particulares como “amenazas comunes”, por lo que instaron a mantener una actitud de alerta frente a tales advertencias.
La declaración finalizó con una postura crítica sobre lo que calificaron como “advertencias bienintencionadas”, cuestionando la legitimidad de argumentos que, según Beijing, pueden encubrir otros intereses ajenos a la seguridad global.
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