Balearon dos sedes judiciales de Rosario y vinculan los ataques a la banda Los Monos
Tanto la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, como el gobernador santafesino, Miguel Lifschitz, vincularon el ataque a una reacción de la banda narco "Los Monos", cuyos integrantes fueron condenados la semana pasada.
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En uno de los episodios, los atacantes dejaron un letrero escrito a mano sobre un cartón con la frase “con la mafia no se jode” -texto utilizado en casos anteriores- y la firma de “Esteban Alvarado”, un hombre condenado por robo de autos y presunto narcotraficante que está prófugo.
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Accedé a las últimas noticias desde tu email“El ataque a la sede judicial de Rosario es una respuesta a las condenas ejemplares que recibieron los líderes de Los Monos”, dijo la ministra Bullrich a través de Twitter, en referencia la sentencia de la última semana que dictó altas penas a los cabecillas.
La funcionaria aseguró que “no podrán imponer el orden mafioso” y que desde su cartera “los seguiremos enfrentando con coraje, día a día”.
“Sabemos que estos hechos ocurren a raíz del fuerte trabajo coordinado que venimos llevando entre el Gobierno Nacional y la provincia de Santa Fe. Al darles pelea a estas bandas criminales de manera unificada y luego de haberlas puesto a disposición de la justicia y terminar con condenas ejemplares, los delincuentes arremeten con violencia para mandar un mensaje mafioso que de ninguna manera vamos a tolerar”, enfatizó Bullrich.
En una línea similar, el gobernador Lifschitz vinculó el ataque con las condenas que recibieron los integrantes de “Los Monos” la semana pasada y aseguró que en los últimos tres años fueron desbaratadas “más de sesenta organizaciones delictivas”.
“Son reacciones desesperadas de grupos que están siendo combatidos por la fuerzas de seguridad y por la Justicia penal”, añadió Lifschitz en declaraciones radiales.
De gravedad institucional
En cambio, el presidente del Colegio de Magistrados de Rosario, Gustavo Salvador, consideró que los ataques revisten “una gravedad institucional importante” y dijo que “no hay que naturalizarlos”.
El juez sostuvo que por medio de esos ataques “intentan amedrentar y condicionar el ejercicio de uno de los poderes del Estado” y “eso no lo podemos tolerar”.
Las dos balaceras registradas ayer se produjeron con 25 minutos de diferencia en edificios judiciales distanciados por unas 25 cuadras.
Según informó el Ministerio Público de la Acusación (MPA), el primero se produjo a las 2.16 en la sede Rosario de los Tribunales provinciales de Santa Fe, cuando dos personas que circulaban en moto por la calle Montevideo, doblaron por Balcarce y detuvieron su marcha frente al edificio, hacia donde dispararon diez balazos “que impactaron sobre puerta de ingreso y en la fachada”.
El segundo ataque tuvo lugar a las 2.40 en el edifico del Centro de Justicia Penal, ubicado en Sarmiento y Rueda, donde también dos personas que se movían en moto y con los rostros tapados por cascos dispararon cinco veces contra uno de los accesos.
Mensaje mafioso
Luego de los disparos, la Policía encontró en el edificio de Tribunales un trozo de cartón con la leyenda “con la mafia no se jode”, y firmado “Atte: Esteban Alvarado”.
El mismo texto pero sin firma había aparecido en agosto pasado, luego del tiroteo a una vivienda en la que había residido, con anterioridad, una de las juezas que integró el tribunal que condenó a los líderes de “Los Monos” por casos de homicidios y asociación ilícita.
El 11 de noviembre pasado la misma leyenda y en igual material -cartón- apareció entre las ropas de un prestamista asesinado cuyo cuerpo fue encontrado en los márgenes de la ciudad.
Los fiscales que investigan ese crimen ordenaron allanar 14 propiedades vinculadas a Esteban Lindor Alvarado, un hombre condenado por robo de autos en el Gran Buenos Aires y sindicado como narco en Rosario, al entender que existen sospechas de que fue el instigador del homicidio.
Alvarado, líder de “La banda de los rosarinos”, como se llamó a la organización que robaba autos en la zona norte de Buenos Aires y los desarmaba en Rosario, está prófugo y con pedido de captura nacional e internacional por el crimen del prestamista, indicaron fuentes judiciales.
Sin embargo, los investigadores creen que en esta ocasión el texto busca intencionalmente cargar la responsabilidad sobre él, mientras que Bullrich y Lifschitz apuntaron directamente a “Los Monos”.
El jueves pasado el Tribunal Oral Federal 3 (TOF3) de Rosario condenó a 15 años de prisión a Ariel “Guille” Cantero, líder de la banda, y a 17 años a su lugarteniente Jorge Emanuel Chamorro por narcotráfico. (Télam)
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Una seguidilla de ataques
Más de 15 tiroteos a edificios judiciales o viviendas donde residieron magistrados que actuaron durante el proceso a la banda narco “Los Monos” se produjeron desde fines de mayo en Rosario, siete de los cuales fueron adjudicados al líder de la organización, Ariel Máximo “Guille” Cantero.
La primera balacera con tintes mafiosos ocurrió el 29 de mayo en una casa de Italia al 2100 donde había residido hasta unos meses antes el presidente del tribunal que condenó a Cantero y otra decena de integrantes de esa organización criminal.
Esa misma noche fue baleada una vivienda de Montevideo al mil, también de Rosario, la cual era una antigua morada del mismo juez, Ismael Manfrín.
El 19 de junio desconocidos tirotearon el domicilio de la exesposa del juez Juan Carlos Vienna, instructor de la causa que llevó a “Los Monos” a juicio oral.
Un día después fue baleada la residencia del padre del magistrado situada en Laprida al 3600.
El 24 de junio la fachada una vivienda ubicada en Gálvez al 5900 fue agujereada con plomos, al lado de la cual tiene un comercio el policía Luis Quebertoque, de la brigada que persiguió y encarceló a parte de la familia Cantero.
Seis días después las balas disparadas desde una moto alertaron a los vecinos del policía Ariel Lotito, de la misma brigada que el anterior, en la zona de Braile al 1400.
A fines de julio, el 2, se registró un episodio similar en una vivienda en la que había residido el exintendente Horacio Usandizaga y padre de la jueza Marisol Usandizaga, que integró el tribunal oral que condenó a “Los Monos”.
Al día siguiente los disparos sonaron en las cercanías de un estudio jurídico en el que la ahora jueza Usandizaga ejerció la profesión, en Dorrego al 1600.
El 4 de agosto pasado balearon por primera vez el nuevo Centro de Justicia Penal de Rosario, donde hasta abril se realizó el juicio a la banda.
El 6 de ese mes unos vecinos de Tarragona al 700 bis descubrieron marcas de tiros en el frente de su casa, a la que se habían mudado un mes antes, ubicada en cercanías del domicilio de la camarista Carolina Hernández, que debía revisar la sentencia contra “Los Monos”.
Cuatro días después otra vivienda ligada a Usandizaga fue objeto de un ataque en Buenos Aires al 1700 y el 13 de agosto tirotearon un antiguo domicilio de la camarista Gabriela Sanso.
Al día siguiente dispararon contra la sede del Ministerio Público de la Acusación de Rosario, donde desarrollan su tarea los fiscales.
Por siete de esos hechos, el 12 de octubre pasado fue imputado con prisión preventiva “Guille” Cantero, al ser considerado el instigador de los atentados a tiros a edificios públicos y residencias vinculadas a operadores judiciales.
Otras siete personas fueron acusadas formalmente como autores materiales de los disparos. (Télam)
