Cabot Argentina cerró su planta en Campana y quedaron 150 trabajadores sin empleo
La multinacional estadounidense, única productora local de negro de humo para la industria del caucho, anunció el cese definitivo de sus operaciones tras más de seis décadas de actividad en el país.
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La empresa Cabot Argentina comunicó formalmente el cierre definitivo de su planta ubicada sobre la avenida Larrabure, en la localidad de Campana. La decisión pone fin a una trayectoria industrial de más de seis décadas en el país e implica el inicio de las tareas de desmantelamiento de la infraestructura.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl impacto laboral directo alcanza a 90 empleados de planta, a los que se suman 60 trabajadores indirectos vinculados a servicios de vigilancia, comedor, lavadero y mantenimiento. En total, la medida afecta a 150 puestos de trabajo. Ante este escenario, el Sindicato de Trabajadores del Negro de Humo (SUTNH) inició una manifestación en los portones de la fábrica.
Desde la organización gremial confirmaron que ya mantuvieron contactos con el Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires. En ese marco, se programó una audiencia para el próximo miércoles en la ciudad de La Plata, donde se discutirá el futuro de los damnificados y los términos de la salida de la firma del territorio nacional.
Preocupación en el sector industrial
La Federación Argentina de la Industria del Caucho (FAIC) manifestó su profunda preocupación ante el cierre de la única productora local de negro de humo, un insumo crítico para la fabricación de neumáticos y piezas técnicas. A través de un comunicado, la entidad advirtió:
"La decisión no constituye un hecho aislado ni puede ser interpretada solamente como el cierre de una unidad productiva. Representa una señal de alerta para toda la cadena de valor del caucho, dado que el negro de humo es un insumo esencial para la fabricación de neumáticos, piezas técnicas, artículos industriales y diversos productos del sector".
Asimismo, la federación señaló que la salida de un actor tan relevante impacta en el conjunto de empresas argentinas, especialmente en las pymes que dependen de un abastecimiento confiable para competir y sostener el empleo. "Cada cierre de una planta proveedora implica pérdida de conocimiento técnico, empleo calificado, integración productiva nacional y autonomía industrial", subrayaron desde la FAIC, al tiempo que reclamaron a las autoridades un análisis urgente sobre el impacto en el abastecimiento local.
Una historia de 64 años
La unidad productiva de Campana fue inaugurada el 14 de julio de 1962, convirtiéndose en la primera planta que la multinacional estadounidense instaló en toda América Latina. En sus inicios, contaba con una dotación de 83 empleados y una capacidad de 12.700 toneladas anuales.
Con el paso del tiempo, la planta alcanzó una producción de 85.000 toneladas anuales. Su proceso se integraba con recursos nacionales, utilizando como materia prima principal el aceite decantado de la refinería de YPF en Ensenada y gas natural local. Con este cierre, las empresas que se abastecían en el mercado interno deberán recurrir a proveedores externos, incrementando la dependencia de las importaciones y la exposición a mayores costos.
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