Cuatro de cada diez niñas y niños siguen siendo pobres en Argentina
Un nuevo informe de Unicef mostró una mejora respecto de los peores registros de 2024, pero advirtió que persisten fuertes desigualdades vinculadas al nivel educativo, el empleo informal y las condiciones habitacionales. Las transferencias sociales continúan siendo clave para contener la indigencia infantil.
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Un informe difundido por Unicef Argentina reveló que cuatro de cada diez niñas, niños y adolescentes viven en situación de pobreza monetaria en el país. Si bien los indicadores mostraron una reducción respecto de los niveles registrados durante la crisis de 2024, el organismo internacional alertó que persisten profundas desigualdades y que amplios sectores de la infancia continúan expuestos a privaciones económicas y sociales.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl estudio, titulado “Pobreza monetaria y privaciones no monetarias en niñas, niños y adolescentes en Argentina. Serie 2011-2025”, actualizó una investigación que Unicef desarrolla desde hace una década y que combina las mediciones de ingresos con una mirada basada en derechos, incorporando dimensiones vinculadas con la vivienda, el acceso a servicios y las condiciones de vida.
Según el organismo, la pobreza infantil había alcanzado niveles superiores al 67 por ciento durante el primer semestre de 2024, afectando a más de ocho millones de chicos y chicas. Posteriormente comenzó un proceso de descenso que continuó durante 2025 y permitió que los indicadores regresaran a niveles similares a los observados antes de la pandemia.
Sin embargo, Unicef remarcó que la recuperación no fue homogénea. Los hogares encabezados por personas con bajo nivel educativo continuaron presentando los índices más elevados de pobreza. En aquellos casos en los que la persona de referencia no completó la escuela primaria, más del 80 por ciento de los niños se encontraba bajo la línea de pobreza. También se observaron mayores niveles de vulnerabilidad en hogares sostenidos por trabajadores informales, en barrios populares y en familias monoparentales con jefatura femenina.
El rol de las políticas sociales
El informe destacó además el impacto de las transferencias monetarias, como la Asignación Universal por Hijo y otros programas de asistencia. De acuerdo con Unicef , estos ingresos permitieron evitar que más de un millón de niñas y niños cayeran en la indigencia y constituyeron uno de los factores centrales para contener la pobreza extrema.
Los especialistas del organismo señalaron que la desaceleración de la inflación y la recuperación parcial del poder adquisitivo contribuyeron a la mejora observada durante los últimos meses. No obstante, advirtieron que la consolidación de esta tendencia dependerá de la capacidad de sostener políticas de protección social y de generar mejores condiciones laborales para las familias.
La investigación también subrayó que la pobreza no puede medirse únicamente a partir de los ingresos. La falta de acceso a servicios básicos, las carencias habitacionales y otras privaciones vinculadas con derechos esenciales continúan afectando a una parte significativa de la niñez argentina, aun cuando algunos indicadores económicos hayan mostrado una evolución favorable.
Desde Unicef remarcaron que, aunque los datos recientes representan una señal positiva, la persistencia de brechas estructurales obliga a mantener una mirada integral sobre la situación de la infancia y la adolescencia, uno de los sectores más expuestos a las consecuencias de las crisis económicas y sociales.
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