El acusado por un homicidio en Salta deslindó su responsabilidad
Un expolicía que comenzó a ser juzgado por el homicidio de Cintia Fernández, la joven que en mayo de 2011 fue encontrada asfixiada y golpeada en su departamento, aseguró que no tiene "nada que ver" con el crimen.
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El imputado afirmó que confía en que durante el debate se pueda esclarecer el caso y afirmó que desde que fue involucrado en el hecho vive “una pesadilla”.
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Accedé a las últimas noticias desde tu email“Yo no maté a Cintia y no tengo absolutamente nada que ver con su muerte”, expresó el imputado Mario Federico Condorí (39), al declarar ante la Sala IV del Tribunal de Juicio en la primera jornada del debate oral y público por la muerte de Fernández.
Luego, el expolicía aseguró haber vivido “una pesadilla” durante ocho años y acusó al Poder Judicial por haber ordenado la realización de una rueda de reconocimiento sin notificar a sus abogados y dictado un auto de procesamiento “impregnado de mentiras y valoraciones muy arbitrarias”.
La declaración de Condorí, que llegó al juicio con prisión domiciliaria acusado del delito de “homicidio simple”, que prevé penas de entre 8 y 25 años de cárcel, se realizó tras la lectura de la extensa requisitoria fiscal, que se extendió durante más de cinco horas.
Antes de la declaración del acusado, las partes decidieron que la madre de la víctima, Ana Fernández, se retire de la audiencia por su carácter de testigo, además de querellante en la causa.
El acusado, que al momento del hecho era policía y prestaba servicios en la División Trata de Personas, indicó ante los jueces que cuando se produjo el hecho estaba en un proceso de separación con la víctima y comentó que el día del hallazgo del cuerpo, la madre de Cintia lo llamó y le dijo que su hija se había matado.
Sin llaves
Asimismo, reveló que vio a Cintia por última vez el 18 de abril de 2011, y que nunca supo lo que pasó con ella, por lo que espera que se “pueda esclarecer” el caso, al tiempo que afirmó que la quería pero que se estaban separando porque ya no podía contenerla, y aclaró que nunca tuvo llaves del departamento en el que fue hallado el cadáver.
La declaración del imputado, que le pidió al tribunal consigna policial para su familia, concluyó cerca de las 17, y la audiencia pasó a un cuarto intermedio hasta hoy.
Durante esta primera jornada del juicio, que está programado que se extienda hasta el 30 de mayo próximo, el actor civil y querellante, Pedro García Castiella, solicitó para la familia de la víctima un resarcimiento económico de 6,5 millones de pesos, en concepto de daño material, moral y psicológico.
El debate, en el que se espera que declaren más de cien testigos, está a cargo de la Sala IV del Tribunal de Juicio, integrada por los jueces Norma Beatriz Vera, como presidenta; Roberto Lezcano y Paola Marocco, como vocales.
A partir de hoy, comenzará la etapa de declaraciones testimoniales, entre ellas, la de la madre de la víctima.
El caso
El hecho que se ventila en el debate fue descubierto la noche del 3 de mayo de 2011, cuando la madre de Cintia la encontró muerta en su departamento, en el Block 18 del complejo Parque La Vega, de la zona sur de la ciudad de Salta.
En un primer momento, los investigadores sospecharon de un posible suicidio aunque los forenses determinaron luego que la joven falleció por asfixia por sofocación y que había sufrido un traumatismo de cráneo con hemorragia intracraneana, además de lesiones compatibles con golpes.
Al momento del hallazgo, la joven estaba acostada en su cama, tenía una bolsa colocada en la cabeza y llevaba muerta varios días.
Los peritos establecieron la data de muerte en cinco días antes del hallazgo del cadáver.
Al momento de ser asesinada, Cintia preparaba su tesis para recibirse en Ingeniería en Genética, mientras que su madre descartó desde el inicio la posibilidad de que su hija se hubiera quitado la vida.
Tras más de siete años, en diciembre pasado, el juez Guillermo Pereyra elevó la causa a juicio con Condori como imputado del homicidio simple de Cintia.
Por el Ministerio Público interviene el fiscal 4 de la Unidad de Graves Atentados contra las Personas (UGAP), Ramiro Ramos Ossorio, mientras que la defensa del imputado está en manos de Gustavo Adolfo Luna y Hugo Eckhardt. (Télam)
