Hallaron el auto de los autores del crimen de un Policía Federal
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El cabo Diego Alejandro Di Giácomo, asesinado el miércoles a la noche durante un asalto a una heladería de Ramos Mejía, recibió un balazo en el pecho y otro en una pierna, mientras que los investigadores hallaron quemado en el barrio de Nueva Pompeya el auto en el que escaparon los delincuentes.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailFuentes policiales y judiciales aseguraron que los asaltantes que cometieron el crimen aún no pudieron ser localizados y se presume que se ocultaron en el barrio 1-11-14, del Bajo Flores.
El fiscal de la causa, Marcos Borghi, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) Temática de Homicidios de La Matanza, recibió el resultado preliminar de la autopsia al cuerpo del cabo en la que se determinó que recibió dos impactos de bala.
De acuerdo a los forenses, uno fue a la altura de la tetilla izquierda, con orificio de entrada y salida; y el otro en la pierna derecha, que le fracturó el fémur y quedó alojado allí, por lo que los peritos pudieron recuperar un plomo.
Según las fuentes, el disparo del pecho fue efectuado de frente a la víctima y se estima que por las vainas secuestradas en la escena del crimen los delincuentes utilizaban armas 9 milímetros.
“Mis condolencias a familiares y camaradas de la @PFAOficial del Cabo Diego Alejandro Di Giacomo. Acompañamos a sus seres queridos en este doloroso momento. Honraremos su memoria trabajando, como Diego, para cuidar y proteger a la ciudadanía”, escribió la ministra de Seguridad de la Nación, Sabina Frederic, en su cuenta de Twitter.
En la misma red social se manifestó el ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, quien lamentó “profundamente el asesinato de Diego Di Giácomo, policía federal caído en el cumplimiento del deber tras intentar evitar un robo en una heladería de Ramos Mejía”.
El auto localizado
En tanto, a la madrugada unos vecinos llamaron a los bomberos de la Policía de la Ciudad para alertar que un Volkswagen Golf azul se incendiaba en la calle Erezcano al 2700, de Nueva Pompeya.
Tras constatar que el vehículo estaba vacío, los bomberos apagaron el fuego y luego determinaron en el interior había un bidón con combustible y que la patente que tenía colocada no coincidía con los números grabados en los vidrios.
Una fuente judicial explicó a Télam que se confirmó que la patente había sido cambiada luego del robo del auto el 1 de octubre en La Matanza y que fue utilizado por los delincuentes para escapar tras el crimen.
Sobre el auto trabajó el personal policial de la Comisaría Vecinal 4B de la Policía de la Ciudad, con colaboración de los bomberos y de la policía bonaerense.
A su vez, el fiscal Borghi pidió la colaboración de la División Homicidios de la PFA para que se sume a la pesquisa junto a sus pares de la bonaerense.
Sobre la investigación, fuentes policiales dijeron que se trabaja en las imágenes de las cámaras de seguridad de una empresa de transporte ubicada frente al lugar donde fue abandonado el auto con el fin de individualizar a los delincuentes.
El policía Di Giácomo había ingresado a la PFA en 2011 y se desempeñaba en el Departamento de Control Operativo.
“La verdad que yo no lo trataba, era amigo de mi hija. Pero más allá de todo, es un hijo y este domingo es el Día de la Madre y esto arruina la familia… ¿Cuántas familias más van a tener que pasar por todo esto?”, dijo a la prensa Mauro, el dueño de la heladería “Bianca” de Ramos Mejía, donde el cabo se encontraba fuera de servicio cuando cerca de las 21.30, entraron a robar cuatro delincuentes armados que se descendieron de un auto Volkswagen azul.
Ante esa situación, Di Giácomo se identificó como policía para evitar el robo, pero fue baleado por los delincuentes y murió pocos después en el Policlínico Central de San Justo. (Télam)
