Las claves del nuevo Súper RIGI que se aprobó en Diputados
La Cámara de Diputados dio media sanción al nuevo régimen impulsado por el Ministerio de Economía, que busca captar mega inversiones en industrias de frontera tecnológica con beneficios fiscales y cambiarios por 30 años.
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La Cámara de Diputados otorgó media sanción al nuevo Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias, conocido como Súper RIGI. Este instrumento, diseñado por el Ministerio de Economía, tiene como objetivo principal atraer inversiones de gran escala destinadas a industrias de frontera tecnológica que actualmente no existen en el país o que se encuentran en fase experimental.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl esquema está orientado a dinamizar sectores estratégicos como la industrialización de minerales críticos, entre ellos el litio y el uranio, además de la biotecnología, la producción de baterías, energías renovables como el hidrógeno verde, turbinas eólicas, paneles solares, semiconductores, inteligencia artificial y reactores nucleares.
Condiciones y beneficios
Para acceder a los beneficios, el régimen establece un umbral mínimo de inversión de 1.000 millones de dólares, una cifra significativamente superior a los 200 millones requeridos por el RIGI original. Las empresas que califiquen contarán con un horizonte de estabilidad fiscal, aduanera y cambiaria por un período de 30 años.
A diferencia del esquema anterior, que tenía una duración de dos años con una prórroga de uno, el Súper RIGI se extiende por 5 años con la posibilidad de una prórroga adicional. El régimen se presenta como una alternativa más restrictiva, excluyendo proyectos de recursos naturales, infraestructura y aquellas iniciativas preexistentes que busquen ampliarse.
Detalles impositivos y cambiarios
En términos concretos, la propuesta incluye una reducción del impuesto a las Ganancias al 15 por ciento y una amortización acelerada de inversiones del 60% durante el primer año, completando el resto en los dos años subsiguientes. Asimismo, se prevén certificados de crédito fiscal para cancelar IVA y contribuciones patronales con una alícuota única del 10%.
El esquema permite la deducción de quebrantos sin límite temporal y establece que los dividendos tributarán un 7%, alícuota que descenderá al 3,5% tras cuatro años de adhesión. Además, se eliminan los derechos de importación y exportación, junto con la supresión de restricciones para operar. Finalmente, el régimen propone la disponibilidad progresiva de divisas: al cumplirse tres años, los inversores podrán disponer del 100% de los dólares exportados.