Nuevas complicaciones para el acusado por una desaparición
Los estudios de ADN sobre dos manchas de sangre encontradas en la casa del único detenido por la desaparición del mecánico Ariel Rodolfo Alé, confirmaron que la muestra pertenece al hombre buscado, lo que refuerza la hipótesis de los investigadores de que fue asesinado.
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Los voceros detallaron que el cotejo de la sangre hallada mediante el reactivo luminol en el piso de una habitación del domicilio del acusado Damián Álvarez (28) con las muestras extraídas a dos hermanas del mecánico dio positivo, lo que demuestra que Alé (38) estuvo en ese lugar.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailAl momento de su hallazgo, los peritos determinaron que esas manchas analizadas habían sido lavadas; sin embargo, y luego de comprobar que eran de sangre humana, se las pudo analizar en el laboratorio químico de la Policía de la Ciudad.
“Esto refuerza la hipótesis del homicidio”, aseguró a Télam una fuente con acceso al expediente, quien aclaró que, de todos modos, se continúa con la búsqueda del mecánico.
Según este informante, ante cada aparición sospechosa de una persona o cuerpo con las características de Alé se procede a un cotejo de identificación, tal como ocurrió recientemente en la zona del partido de Morón, en la zona oeste del Gran Buenos Aires.
Además, los investigadores trabajaban con el Sistema Federal de Búsqueda de Personas que reúne y coteja las huellas de los cadáveres que ingresan como “NN” en las morgues judiciales del país.
Por su parte, Álvarez sigue preso ya que en diciembre último fue procesado con prisión preventiva por el delito de “homicidio calificado criminis causae” y “hurto calificado -dos hechos-“, por orden del Juzgado de Garantías 2 de Moreno-General Rodríguez, subrogado por Adriana Alicia Julián del 1.
La magistrada convalidó lo requerido por el fiscal de la causa, Federico Luppi, titular de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 10 de dicho Departamento Judicial, quien en su presentación incorporó la declaración de la madre de Álvarez en una causa penal de 2016, en la que la mujer denunció a su hijo por amenazarla con un arma de fuego y decirle que iba a matar a su hermano si no le daba dinero para comprar droga.
La investigación
El sospechoso había conocido al mecánico a través de su propio hermano, Federico, quien participó activamente de las marchas que se llevan adelante para impulsar la búsqueda de Alé a pesar de ser familiar del detenido.
Álvarez quedó apresado por sus contradicciones y porque se determinó que había entrado a la casa de Alé, situada en el cruce de las rutas 24 y 5, del denominado barrio “Las Latas”, de General Rodríguez, para desvalijarla, llevarse documentación y vender sus cosas.
La investigación de Luppi estableció que el acusado se había hecho amigo de Alé unos tres meses antes de su desaparición y que ambos compartían el gusto por las motos y por las drogas.
Según la pesquisa, en determinado momento surgió un conflicto entre ambos que llevó a Alé a comentar a sus amigos que Álvarez estaba “re zarpado” y que “si no lo mataba, lo mataría”, dijeron a Télam fuentes judiciales .
En tanto, Álvarez les dijo a sus allegados que Ariel “le debía plata, que lo mataría y que le sacaría todos los vehículos que tenía”.
Para la fiscalía está probado que el 9 de noviembre, entre las 9.30 y las 13, Álvarez se reunió con Alé en la quinta, donde aquel “ejerció violencia de un modo que no se pudo establecer, que lo llevó a la muerte (a Ariel) y luego hizo desaparecer el cuerpo con el objeto de lograr su impunidad”.
Poco después, Álvarez tomó las llaves de la casa de Alé y una de sus motos, una Suzuki 100 cc, y se presentó en la casa de un conocido, al que le pidió que lo llevara hasta la vivienda de su “amigo”, el mecánico.
Una vez allí, puso como excusa que debió juntar plata para Alé porque éste estaba siendo “apretado” por unos hombres que le reclamaban una deuda y tomó de la casa un televisor, una aspiradora de autos, una amoladora y un percutor neumático, entre otras herramientas, que cargó en el auto y vendió a 2.500 pesos en un local de Moreno.
Luego, volvió a la casa de Alé y sacó una moto Honda, la cual trasladó a la casa de una amiga; y al día siguiente, vendió la Suzuki a 5.000 pesos a un mecánico de la zona tras haber sacado los papeles de la casa de la víctima. (Télam)
