Nutricionistas sobre la eliminación del Etiquetado Frontal: "Es defender el derecho a saber qué comemos"
Especialistas expresaron su preocupación ante las propuestas de modificar la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable y eliminar los sellos de advertencia.
:format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2025/01/etiquetado_frontal.jpg)
Las propuestas orientadas a modificar aspectos centrales de la Ley 27.642 de Promoción de la Alimentación Saludable generaron una fuerte preocupación en el sector de la nutrición. Los cambios bajo análisis, que incluyen la eliminación de los sellos octogonales negros y la flexibilización de las restricciones sobre el marketing dirigido a las infancias, encendieron las alarmas de los profesionales.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailLaura Salzman, presidenta del Colegio de Nutricionistas de la Provincia de Buenos Aires, advirtió sobre el alcance de estas medidas: “Lo que está en riesgo no es solo el etiquetado frontal sino un conjunto de políticas públicas, entre ellas regulaciones relacionadas con la publicidad dirigida a la niñez, la promoción de productos no saludables y en entornos escolares”.
Desde la institución destacaron que la normativa, conocida popularmente como Ley de Etiquetado Frontal, se basa en evidencia científica y cuenta con el respaldo de organismos internacionales como la Organización Panamericana de la Salud. Los sellos negros permiten identificar de manera rápida los excesos de azúcares, sodio, grasas y calorías, componentes vinculados a enfermedades crónicas no transmisibles.
Sobre la importancia de esta herramienta, Salzman señaló: “La eliminación de los sellos es un golpe al derecho de la población a conocer que está consumiendo. Los octógonos ‘traducen’ rápidamente la información nutricional, convirtiendo tablas complejas en advertencias visibles y simples que se comparan en segundos. Nos avisa y previene sobre el exceso de nutrientes críticos antes de consumir un producto”.
Según la evidencia técnica, este sistema es el más eficaz para aumentar la percepción de riesgo y reducir la compra de productos poco saludables. Los nutricionistas bonaerenses enfatizaron que retroceder en estas medidas implica debilitar herramientas de cuidado colectivo y profundizar desigualdades en niños, niñas y adolescentes.
Finalmente, desde la entidad concluyeron: “Defender el etiquetado frontal es defender el derecho a saber qué comemos. La información alimentaria clara y accesible no debe ser objeto de retrocesos. La alimentación no es solo una elección individual: es una cuestión de salud pública, de derechos y de acceso equitativo a información que permita decidir”.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil