Kinesiología acuática: trabajar en una pileta a través de ejercicios terapéuticos
La kinesiología acuática tiene que ver con el uso del agua en una mirada terapéutica donde el especialista, a través de métodos y conceptos de trabajo aborda a los pacientes.
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El kinesiólogo aborda a los pacientes a través de métodos y conceptos de trabajo. Muchos pacientes no se mueven y en el agua el cuerpo se moviliza de forma integrada, porque no está formado por rodillas, ni hombros ni caderas, sino, que es una persona completa que vuelve a moverse.
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El uso del agua con finalidad terapéutica, la hidroterapia, data de Grecia y Roma desde la utilización de pequeñas piscinas donde iban en posguerra a recuperarse, explicaron las licenciadas Mariana Bustos Rifé y Paz Alonso, kinesiólogas especializadas en kinesiología acuática.
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En diálogo con Eco Salud de El Eco Multimedios detallaron que de a poco varios fisioterapeutas del mundo fueron estudiando y fundamentando el accionar y “hoy en día son lugares de jerarquía académica en Brasil, Estados Unidos, España y Holanda, y de a poco va llegando a nuestro país y la ciudad”.
“La kinesiología acuática es el abordaje desde el kinesiólogo en una pileta a través de ejercicios terapéuticos, de técnicas manuales, donde necesita un marco de contención y de incumbencia, donde el profesional es partícipe presente y activo”, explicó Bustos Rifé.
¿Cómo se inicia el trabajo a través de la kinesiología acuática?
“Ya tenemos varios médicos que nos hacen derivación directa. Siempre tratamos de pensar en una derivación temprana para poder acompañar el proceso terapéutico integral del paciente”, indicó Bustos Rifé al tiempo que agregó que “no es que sólo van a ir al agua, si no, que hace kinesiología convencional y complementa con la kinesiología acuática”.
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Asimismo, las derivaciones llegan “de los mismos kinesiólogos, porque ya nos vamos haciendo conocer y saben los beneficios del agua”, agregó Alonso.
Bustos Rifé explicó que tienen varias áreas de acción. “Los derivantes son a patologías en un pre quirúrgico o pos quirúrgico, hay pacientes también de reumatología, de neurología. Depende también de la confianza profesional del médico para derivarnos de manera temprana”.
A la persona cuando llega se le realiza una evaluación, que “es muy importante ver cómo está ese paciente, saber qué dolor tiene, cómo está a nivel osteomioarticular, su mecánica de movimiento, qué restricciones tiene y a partir de allí consideramos si esa persona puede ir al medio acuático en una modalidad uno a uno o grupal”, remarcó la especialista.
“Hay desde pacientes adultos, jóvenes, adolescentes, hasta niños que vienen por algo agudo, por un pre o pos quirúrgico o crónicos”, detalló Alonso al tiempo que destacó que “en la pileta tenemos pacientes de hasta 88 años que afuera del agua tienen sus dolores, dificultades para caminar, -tal vez se les dificulta hasta para hacer algún mandado, subir una escalera- y en el agua encuentra un medio donde tiene la posibilidad de hacer muchas cosas que afuera no, como entrenar la fuerza, reeducar la marcha, tener mejor equilibrio, prevenir caídas, entre otras cuestiones”.
En ese sentido, la kinesióloga remarcó que “hasta desde un fin preventivo se puede trabajar, no solamente con algún dolor”.
Procesos de avance de los pacientes con la kinesiología acuática
La especialista Bustos Rifé destacó que “es importante saber qué tiene el agua que facilita el movimiento, que además de sus propiedades térmicas, nos va a asistir en el movimiento. Esa facilitación genera en el paciente esa posibilidad, y la está viendo”, en el sentido en que “puede caminar, rotar una cadera, generar un movimiento en la columna, aprender lentamente y progresivamente a flotar, además de la reacomodación del esquema corporal”.
Y describió que “muchas personas no se mueven y en la pileta el cuerpo se mueve de forma integrada: no somos ni rodillas, ni hombros ni caderas. Somos una persona completa que vuelve a moverse”, por ello señaló que “es muy gratificante ver esas evoluciones, además de cómo empiezan a socializar. El cuerpo no solamente es físico, es emocional, psicológico y despierta otras puertas para que ellos puedan activar fuera de la pileta”.
La relación entre los profesionales y los pacientes
La relación entre ambos es fundamental, apuntó Alonso. “Algunas personas llegan con pánico al agua. La manda el médico, el kinesiólogo o la familia, y el primer día va a la baranda y no se suelta. Por eso la importancia de acompañarla en su proceso. Hay personas que terminan nadando, es una evolución que uno ve con la confianza en el kinesiólogo y en el profesor de Educación Física, ya que trabajamos en equipo”.
Bustos Rifé agregó que “en el plan de trabajo nos ponemos como objetivo que el paciente pueda ir aprendiendo a nadar, porque además en esa confianza y auto validez va logrando hacer más cosas. El cuerpo humano es un gran sistema que necesita trabajar no solo la parte muscular, sino, a nivel cardiovascular, la mejoría en la función de los órganos y sistemas por eso nuestra mirada es bastante más global”.
Paz Alonso subrayó que “para nosotros la persona es un todo. A la pileta no sólo va a rehabilitar esa rodilla y a volver a caminar, correr, saltar también va a entender lo emocional que lo llevó a esa lesión, respetando las incumbencias de cada uno porque no somos psicólogos, pero cuando vemos que hay un caso que amerita, siempre derivar”. Y destacó que “en la pileta aparecen las emociones: el llanto, la risa, aparece de todo en el agua”.
Derivaciones para la kinesiología acuática
Las derivaciones pueden ser por ejemplo un post operatorio de una fractura de fémur- “Tenemos muchos deportistas con lesiones de ligamentos, de alto nivel, que también tienen su lado emocional como la ansiedad por regresar a la práctica deportiva, entonces el agua también contiene esos procesos”, indicó Bustos Rifé.
“En nuestra institución (Escualo) trabajamos en equipo, tanto en pileta como en gimnasio, kinesiólogos con profesores de Educación Física donde debatimos sobre los programas de trabajo”, remarcó la especialista y agregó que “el kinesiólogo es el que usa las manos para todos los abordajes que hacemos y el profesor tiene mucha capacitación en lo que son las planificaciones y en los entrenamientos y acompañamos los procesos de nuestros alumnos/pacientes/personas”.
Las profesionales aconsejaron que se animen a acercarse a la kinesiología acuática “las personas, los colegas kinesiólogos a estudiar, a formarse, a entender que nuestra pileta es el consultorio acuático” y agradecieron a los médicos que confían en el trabajo que llevan adelante. “Tenemos derivaciones más tempranas que tardías, hace más de 12 años que estamos con esto en Tandil”.
En la ciudad, los cuatro kinesiólogos que llevan adelante esta terapia se diplomaron este año en kinesiología acuática, que es la primera a nivel país avalada por la Universidad del Gran Rosario. Son 28 a nivel nacional, “y cuatro de nuestra ciudad. Es el primer paso hasta que llegue a una especialidad”, destacaron.
Los kinesiólogos especializados son Mariana Bustos Rifé, Paz Alonso, Martina André y Gastón Bonavetti, que trabajan en dos piletas de la ciudad que son Esqualo y Mawei, y hay dos profesionales más en formación.