Rehabilitación en el agua: reencontrarse con el cuerpo para avanzar
Algunas personas pierden el esquema corporal o no saben cómo moverse por alguna limitación debido a una patología y la kinesiología acuática permite la adaptación a un medio que les da seguridad.
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Las posibilidades de rehabilitación ante una patología o lesión son variadas como así también los medios que se pueden utilizar para llevar adelante un tratamiento. El agua permite desenvolverse en un ámbito de seguridad donde se inicia un trabajo “que requiere de diferentes pasos como iniciar la rehabilitación caminando, conociendo la pileta, el ambiente para que luego la persona se suelte y pueda realizar los ejercicios que le vamos indicando”, explicaron los licenciados Martina André y Gastón Bonavetti, kinesiólogos especializados en Kinesiología Acuática.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEn diálogo con Eco Salud de El Eco Multimedios, Bonavetti destacó que cuando llega un paciente “debe pasar por una instancia de evaluación integral y en base a esa información diagramamos si puede ingresar a la pileta y en qué tipo de modalidad”.
La persona que presenta un pre o pos operatorio, una patología crónica o en fase tardía de su rehabilitación “puede ingresar a la pileta de muchas formas”, explicó André.
“Si es un pre operatorio venís con la idea de fortalecer y llegar de una mejor manera a una cirugía” y en ese caso, describió la especialista, la persona “ingresa al agua asistido por el kinesiólogo, va a ver qué le pasa en ese medio y que le brinda. No trabajamos con gravedad, lo hacemos con la resistencia propia del agua”.
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Y destacó que “a medida que la persona se va adaptando se reencuentra con su cuerpo porque muchas veces perdió el esquema corporal, no sabía cómo moverse por alguna limitación debido a su patología y con miedos”.
El licenciado Bonavetti indicó que “la idea es moverse y rehabilitarse dentro del agua en los diferentes planos como puede ser de manera vertical, horizontal, en flotación boca arriba o boca abajo, todas esas adaptaciones van a depender que tan desenvuelto esté dentro del agua”.
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Procesos que llevan su tiempo de recuperación
El paciente va a tener un lapso de adaptación y recuperación en el medio acuático, “eso se aclara cuando llega la persona, que el tiempo mínimo promedio, porque cada cuerpo es diferente, es de tres meses de trabajo en el agua”, indicó André.
“Luego nosotros trabajamos de forma integral el cien por ciento tanto dentro como fuera del agua y lo hacemos también con profesores de Educación Física”, y en este punto describió que “se va viendo el tiempo en el que se va desarrollando el paciente y su evolución. Es reorganizarlos para ir hacia un alta y asistirlos para ver las evoluciones”.
El kinesiólogo Bonavetti explicó que el proceso de rehabilitación en el agua se va dando de a poco, las personas “inician en una pileta donde hacen pie, están seguros, el medio acuático en sí da muchísima seguridad y brinda libertades que afuera del agua, en una patología o lesión, están restringidas”.
Y puntualizó que “ya con entrar al agua esa seguridad se empieza a notar y a partir de allí se hace el trabajo paso a paso. Arrancamos caminando, conociendo la pileta, el ambiente para que luego la persona se suelte y pueda realizar los ejercicios que le vamos indicando”.
Ir por un tema específico y trabajar todo el cuerpo
Los especialistas explicaron que ante dos personas con la misma patología, los procesos son personales, es más, “ponemos dos rodillas mismo tiempo e intervención quirúrgica y son totalmente distintas. Todo eso nos lo da la kinesiología, las evaluaciones, las observaciones clínicas, y en base a eso es lo que nosotros planteamos como plan de trabajo dentro del agua”, para cada persona.
“Generalmente el paciente ingresa por una patología o un dolor crónico y nosotros abordamos de forma integral, siempre, por lo que se siente activo al cien por cien. Se da cuenta que puede mejorar su parte social, emocional, física y ver su evolución activa”, subrayó Martina André.
La especialista manifestó que “hoy en día, en general, la kinesiología empezó a ser mucho más activa pero lo que nos brinda el agua es otro medio, otro formato, porque el paciente que entró al agua es otra persona y siente que puede moverse de otra forma y los rangos articulares son mucho más amplios porque está más contenido, con más libertad, evoluciona día a día, no va sólo por su cadera, por ejemplo, sino de forma integral”.
El agua y la recuperación en los deportistas
La kinesiología acuática en deportistas está en crecimiento ya sea en aquellos que lo hacen de manera amateur, profesional o de élite de todas las áreas como nadadores, atletas o jugadores de rugby, entre otros.
“La parte emocional es muy importante, la ansiedad de volver a jugar, correr, en los tiempos que el profesionalismo demanda, en esos casos hay que estar mucho más atentos y específicos en el plan de trabajo a llevar adelante”, puntualizó Banavetti.
El paciente activo
Para los especialistas, “el mejor alta es ver un paciente activo, en buen estado, con ganas de ir por más, tanto en agua como en seco y poder dar esas derivaciones hacia un alta, que el paciente sienta y vea cómo llegó y cómo está hoy, que vea sus progresos”.
La kinesiología acuática tiene que ver con el uso del agua en una mirada terapéutica donde el kinesiólogo a través de métodos y conceptos de trabajo aborda a los pacientes.
En la ciudad, los cuatro kinesiólogos que llevan adelante esta terapia se diplomaron este año en kinesiología acuática y son Mariana Bustos Rifé, Paz Alonso, Martina André y Gastón Bonavetti, que trabajan en dos piletas de la ciudad como Esqualo y Mawei, y hay dos profesionales más en formación.