Otorgaron domiciliaria a un condenado por violación y la madre de la víctima expresó su indignación
Se trata de Jorge Alberto Lucero, quien no cumplió aún ni la mitad de la pena. El beneficio se le concedió luego de que adujera tener problemas de salud. Roxana, la madre de la víctima, expresó su preocupación por la alta posibilidad que tendría de fugarse al no tener tobillera electrónica. Además, quiso advertir a la sociedad de que está en libertad para que los vecinos estén alertas y que a ningún niño vuelva a sucederle lo mismo que a su hija.
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Una madre expresó su dolor e indignación al de conocer la noticia de que al condenado por violar a su hija le otorgaron la prisión domiciliaria por el Covid 19. Ni la mitad de la condena cumplió aún. Roxana, la madre de la víctima, expresó además su preocupación porque fue liberado sin siquiera una tobillera electrónica, por lo cual teme que pueda fugarse con facilidad. Además, quiso advertir a los vecinos de La Movediza, zona donde reside, que tengan cuidado para que a ningún niño vuelva a sufrir lo que le pasó a su hija.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEn diálogo con El Eco de Tandil, Roxana contó que el 17 de abril Jorge Alberto Lucero empezó a gozar del beneficio de prisión domiciliaria.
“Me dicen que es a raíz de su problema de salud. Como desde la Justicia nadie se contactó conmigo yo empecé a averiguar y localicé a la persona que me dio la información”, indicó.
Lucero fue condenado a la pena de 11 años y 9 meses por abuso sexual con acceso carnal agravado por el vínculo en 2016 y debería recuperar su libertad en el 2026.
“Lleva solamente 4 años y medio en la cárcel, esto fue un beneficio que él tuvo por el tema de la pandemia, yo no sé qué tan grave está para estar en su domicilio y no donde tiene que estar, que es en la cárcel”, cuestionó.
Y consideró que “ellos lo derivan a su domicilio para el aislamiento por la pandemia, pero yo considero que mejor aislamiento que una cárcel no va a tener, si la familia no lo puede visitar, que le lleven los remedios a la puerta y listo, en todo caso”.
“Es muy injusto que tenga este beneficio”
“Pero el Estado se lava las manos, a ver si todavía a alguien le pasa algo ahí adentro con todo el tema de derechos humanos. Pero él cometió un delito grave y mi hija es la víctima, entonces si él está afuera, mi hija está en peligro emocional porque ella se siente muy mal. Sentimos muy injusto que tenga el beneficio porque creemos que los beneficios los tiene que tener la víctima, no el culpable de esta situación, y aparte como no tiene tobillera no sabemos si no tiene intenciones de fugarse”, expuso.
Respecto al hecho de que no le hayan colocado tobillera, contó que “la explicación que me dieron es que esto fue todo muy repentino, que no hay suficientes tobilleras para todos los que iban a largar, porque no es el único caso y lo estamos sabiendo por las noticias”.
“No hay ninguna seguridad de que él cumpla el arresto domiciliario tampoco. Me dicen que la comisaría Segunda estaría yendo una o dos veces por día a su domicilio, realmente yo no sé si es así. Yo me aboqué a decírselo a mi hija, que no lo sabía, porque yo lo supe casi de casualidad por alguien que me lo comentó, que vio movimiento en su domicilio y a partir de eso empecé a averiguar”, señaló.
Asombro, angustia e impotencia
Contó que su hija se puso muy mal al conocer la noticia. “Primero para ella fue el asombro, la angustia y la impotencia de no poder creerlo, porque uno piensa que llegando al tiempo final de la condena puede empezar a tener beneficios pero no ahora”, manifestó.
Su hija hoy en tiene 21 años pero los abusos sucedieron durante el lapso de cinco años, cuando ella tenía entre 12 y 16 años.
“En su momento no quisimos difundirlo mucho porque mi hija estaba muy mal pero ahora al pasar esto y ser ella más grande queremos advertirle a la gente quien es porque mucha gente pensaba que él estaba en otro lugar, porque la familia se encargó de decir que estaba en otro lado enfermo, no que estaba preso, y la familia de él es cómplice absoluta de toda esta situación”, sostuvo.
El caso
Lucero es el tío abuelo de la víctima. Roxana contó que “siempre estuvimos juntos, no fuimos parientes lejanos, nos criamos juntos pero él se aprovechó de esta situación”.
Contó que era común que su hija se quedara en la casa de sus tíos abuelos donde pasaba el día con ellos y sus primos. “Muchas veces ella se quedaba a dormir en la casa de él porque tenían asado con los chicos, cumpleaños, al vivir lejos de nosotros, era común que se quedara ya que se suponía que era la hija que no había tenido porque tiene tres hijos varones, y yo era su sobrina con la que mejor se llevaba”, rememoró.
Y explicó que “yo me quería morir cuando mi hija me contó lo que había pasado. Un día me dijo que tenía que contarme algo, que no aguantaba más, que quería que dejara de suceder, y yo empecé a sacarle información porque a ella le costaba contarme”.
En tanto, recalcó la “inteligencia con la que él actuaba con nosotros porque es manipulador” y por eso nunca sospecharon que algo así pudiera suceder.
Más tarde en el juicio declararon también dos primas de Roxana que manifestaron haber sido víctima de abuso sexual ellas también.
“Yo quería justicia para mi hija”
Roxana contó que cuando tomó conocimiento de la situación citó “a toda la familia para que esto no fuera un chusmerío, porque era un delito muy grave, yo quería justicia para mi hija, y les dije que lo había denunciado, y que iba a ir hasta las últimas consecuencias. Parte de los hermanos, que son ocho se quedaron con él, y parte conmigo, mis abuelos los defendieron, así que yo nos los vi nunca más”.
Tras hacer la denuncia, todo tomó sus tiempos hasta que llegó el momento del juicio.
“Para ella a partir de que lo detuvieron y decidir no arreglar e ir a juicio también fue tremendo porque el fiscal quería arreglar su condena porque no sabía si ella iba a poder dar su testimonio porque estaba muy mal, pero entre ella y mis primas que también dieron su testimonio en el juicio lograron que le dieran 11 años y pico”, indicó.
Si bien aseguró que hubiera esperado el máximo de condena, consideró que fue mejor que haber llegado a un arreglo antes.
“En definitiva quería desenmascararlo y que se supiera que es una persona muy peligrosa, y las cosas que pasaron sucedieron en su casa con su mujer al lado, bien al lado, ella fue cómplice total de esta situación. Yo no entendí porque a ella no la condenaron también porque estuvo involucrada, porque ella era la que mas insistía para que mi nena fuera a la casa y después los dejaba solos”, afirmó.
Y fustigó que “todo pasó en su propia habitación, por eso digo que es muy peligroso y por eso advertimos a la población, que no vaya nadie a la casa, que no le pase a nadie más”. Lucero vive en el barrio La Movediza, donde está cumpliendo la prisión domiciliaria.
Alertar a los vecinos
“Más allá de la angustia y el dolor de mi hija por esta situación de verlo en su domicilio tan anticipadamente quiero alertar a los vecinos de que ese hombre esta en su casa y que no le acerquen ningún niño, porque su familia es cómplice de esta situación. El no actúa solo, porque solo no podría hacer nada. Tiene sus cómplices, por eso nosotros nos apartamos de toda su familia que actúa como él”, advirtió.
Y planteó que es imposible saber si él no va a salir de su casa porque “él no tiene tobillera, y aún la policía va dos o tres veces por día a ver como está, creo que él se puede poner un barbijo, una gorra, un buzo y salir. Tiene la misma estatura que sus hijos, son muy parecidos a él, nadie lo reconocería, si quiere fugarse lo podría hacer tranquilamente, más sabiendo que cuando esto se termine va a tener que volver a la cárcel”.
