Robo a Del Potro: cámaras, una multa, dos teléfonos intervenidos y un rastro de sangre entre las pistas
El fiscal general de Azul, Marcelo Sobrino, brindó detalles de la investigación. Elogió a los funcionarios judiciales tandilenses y destacó la “inteligente” decisión del doctor Marcos Eguzquiza de rastrear celulares. La magnitud de una banda que tenía pedido de captura de Interpol por robar en viviendas de deportistas de elite en Estados Unidos.
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Tras el golpe delictivo en la casa de Juan Martín del Potro, Tandil volvió a instalarse fuertemente en la agenda de los medios nacionales tras la captura de los autores del atraco y la desarticulación de una banda que se dedicaba a cometer atracos en las fincas de estrellas del deporte internacional. Los detalles del caso, dignos de la trama de un potente film policial, abarcaron desde los resultados positivos de una investigación con gran coordinación hasta la relevancia de las víctimas de los ladrones que llegaron hasta la ciudad para despojar a su ídolo del tenis de joyas, relojes, medallas, una raqueta y hasta un trofeo, además de dinero.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailSobre el cierre de una jornada frenética y plagada de información, el fiscal general de Azul, Marcelo Sobrino, mantuvo una entrevista telefónica con A24, en la que brindó detalles de la exitosa investigación que permitió dar con cinco delincuentes, entre los cuales había dos con alerta rojo de Interpol -además de pedidos de captura en Chile- y ahora se deberá resolver sobre un pedido de extradición que ya remitió Estados Unidos.
En primer lugar, el doctor Sobrino, quien coordina a todas las fiscalías del Departamento Judicial de Azul, expresó que “debo destacar especialmente la tarea del fiscal Marcos Eguzquiza; del secretario, el doctor Darío Sorondo; la gente de la DDI de Tandil y la gente de Interpol y demás, que se han manejado de una forma perfecta para que pueda dar resultado”.
La investigación
El fiscal general describió que la pesquisa comenzó con las cámaras de seguridad del Municipio y privadas que detectaron un auto que, el día anterior al robo, rondaba la casa de la familia Del Potro y agregó que tras el hecho ocurrido el viernes 15 de mayo, comenzaron a hacer un seguimiento a través de dispositivos de videovigilancia instalados en Rauch y Las Flores.
Precisamente, indicó que los detectaron en las imágenes de las cámaras de una estación de servicios de Las Flores, donde los delincuentes pararon e incluso utilizaron una tarjeta de débito o crédito.
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“La tecnología a veces sirve”, dijo Sobrino y valoró que “también el fiscal tuvo la inteligencia de hacer un entrecruzamiento de llamadas de antenas entre Tandil, Azul y Las Flores, que no son tantas”.
A partir de esa medida, la fiscalía logró detectar dos números de celulares con comunicaciones reiteradas y pidió la intervención de las líneas, que fue otorgada por el juez de Garantías José Alberto Moragas y el doctor Juan José Suárez. “Cuando se trabaja en equipo, la Justicia da resultado”, celebró el fiscal general de Azul.
En tanto, ratificó que la banda se trasladó exclusivamente a Tandil para robar en la casa de Del Potro y aclaró que la investigación prosigue, ya que no está descartada la participación de algún “entregador” que pudo aportar datos de la ubicación de la finca y de los movimientos de sus habitantes.
“Hasta donde llega la investigación, fueron puntualmente a ese lugar”, anticipó y sumó que por los datos que recolectaron “evidentemente era una banda que se dedicaba a robos a deportistas de elite”. En esa línea, reseñó que mantuvieron “interacción” con Interpol, lo que permitió capturar a dos de los sospechosos en Retiro, cuando pretendían viajar a Misiones.
El botín
Por otra parte, el fiscal Sobrino sostuvo que la banda tenía como objetivo hacerse de trofeos, medallas y objetos vinculados a carreras deportivas de estrellas, y evaluó que de acuerdo a la experiencia en investigaciones de ciber crimen que ha llevado adelante la fiscalía temática de Azul, en la deep web –internet profunda- existe un mercado oculto donde se venden armas, drogas y mercancía especial que no podría ofrecerse por las redes sociales que utiliza la mayoría de la población.
En tanto, el doctor Sobrino no brindó precisiones en torno a la posible recuperación de los bienes que le sustrajeron al tenista, aunque expuso que los sospechosos que fueron sorprendidos en un auto en la ciudad de Junín tenían en su poder elementos del botín.
El círculo probatorio
En cuanto a las pruebas recolectadas en el marco de la instrucción penal preparatoria, Sobrino marcó como un dato importante una mancha de sangre que quedó como rastro tras la rotura del cristal de la ventana del living que permitió el ingreso al domicilio de las víctimas. Incluso, expuso que detectaron una herida compatible con un corte en uno de los detenidos en Retiro.
Sobre la destrucción del cristal, precisó que “por eso el robo es calificado por efracción y en poblado y en banda”, y adelantó que se está realizando el análisis de ADN para determinar si coincide con algunas de las personas ahora apresadas.
En paralelo, expuso que “pudimos unir varios elementos” y mencionó una “infracción de tránsito”, labrada al vehículo sospechoso a raíz de que el conductor no pudo mostrar la documentación. “Entonces, el argentino pasa a manejar el automóvil y luego, a través de esa infracción de tránsito, se deriva uno de los elementos para seguir el auto”, explicó.
El seguimiento del auto, un Chevrolet Astra bordó -dominio DUU 150-, culminó en un taller mecánico ubicado en el barrio de San Cristóbal, en Capital Federal, “donde había parado y lo habían tenido que arreglar. Entonces, todo eso, a través del teléfono que luego se pudo intervenir, que era el que se multiplicaba en llamadas en el radio en que se hizo buscar por el fiscal”.
De este modo, el doctor Sobrino evaluó que a partir de las cámaras, la multa en Buenos Aires, el taller mecánico, la mancha de sangre, las llamadas y escuchas telefónicas, “el tema es poder conectar todos los elementos necesarios para poder demostrar, por supuesto con comprueba efectiva, ante la Justicia prima facie la participación de estas personas”.
En ese punto, resaltó que “se trabajó muy rápidamente en una interconexión, porque hay gente que había tomado también en esa interconexión telefónica, la Ruta 7, habían tomado una llamada en Monte Grande y luego, a través de la DDI de Junín se pudo hacer la interceptación de un vehículo en el que iban tres personas más que estarían conectadas con el mismo hecho” y que intentaban salir hacia Chile.
En ese sentido, confirmó que la banda estaba integrada por cuatro ciudadanos chilenos y un argentino, y precisó que el fiscal de Eguzquiza seguía anoche trabajando en la fiscalía de Tandil, junto al secretario Sorondo, para concretar los pedidos formales en el marco de la causa.
En tanto, Sobrino aclaró que “las líneas investigativas son amplias” y no descartó que haya actuado un entregador. “Nosotros tenemos la obligación de investigar absolutamente todas las posibilidades”, advirtió y agregó que “es un dato clave que entendemos que de alguna forma llega, porque ellos saben que están yendo a un determinado domicilio, sabían perfectamente que no había nadie. Uno cuando une todos los elementos termina viendo el principio y el final de la película”.
Las víctimas en Estados Unidos
Según trascendió a partir de los pedidos de extradición a Estados Unidos, los apresados tras el robo a Juan Martín del Potro integraron una banda de siete chilenos que fueron acusados en Florida de robar en las casas de deportistas profesionales de la NBA y la NFL (fútbol americano).
Entre las víctimas se cuenta a Patrick Mahomes, figura de los Kansas City Chiefs del fútbol americano, y Travis Kelce, del mismo equipo y pareja de la cantante Taylor Swift; Joe Burrow, de los Bengals de Cincinnati, así como a jugadores de los Buccaneers de Tampa Bay, también de la NFL.
En el básquet, robó a integrantes de los Milwaukee Bucks y los Memphis Grizzlies, aunque no se dieron a conocer las identidades de los damnificados.