Milei cargó contra la ONU, reclamó por Malvinas y prometió una Argentina sin trabas para la IA
El Presidente brindó su tercer discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas. Calificó al organismo de “inútil”, volvió a plantear la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas y adelantó que buscará convertir al país en un polo para el desarrollo de inteligencia artificial.
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El presidente Javier Milei brindó este miércoles un encendido discurso ante la 81ª Asamblea General de las Naciones Unidas, en Nueva York, donde lanzó fuertes cuestionamientos contra el organismo internacional, volvió a poner en primer plano el reclamo por las Islas Malvinas y defendió una política de mínima regulación para el desarrollo de la inteligencia artificial.
En su tercera intervención ante la Asamblea General como jefe de Estado, Milei sostuvo que la ONU se convirtió en una organización “inútil” y afirmó que, en distintos ámbitos, terminó alejándose de los objetivos para los cuales fue creada.
“Los supuestos defensores de los Derechos Humanos apañaron a dictaduras sanguinarias y regímenes que lapidan mujeres en la calle”, planteó el mandatario durante su exposición.
En ese marco, también cuestionó las posiciones adoptadas por Naciones Unidas frente a distintos conflictos internacionales y aseguró que el organismo “votó sistemáticamente en contra de Israel”, mientras, según expresó, guardó silencio frente al terrorismo islámico y la persecución de cristianos en África.
Uno de los principales ejes de su discurso estuvo centrado en Malvinas, en medio de la renovada tensión diplomática con Reino Unido. Milei calificó el reclamo de soberanía como una “causa nacional” e instó al Gobierno británico a reanudar las negociaciones para alcanzar una solución pacífica a la disputa.
El Presidente cuestionó además el papel de Naciones Unidas en el conflicto y señaló que una organización creada, entre otros objetivos, para defender la soberanía territorial de sus integrantes “decidió mirar para el otro lado” frente a la situación de las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.
Para Milei, el caso Malvinas constituye una muestra de la distancia que puede existir entre las resoluciones de los organismos internacionales y su aplicación concreta.
“No faltan palabras ni resoluciones, lo que falta es que tengan consecuencias”, sostuvo, y advirtió que una institución que no consigue hacer valer sus decisiones termina perdiendo autoridad.
En otro tramo, cuestionó la interpretación británica del principio de libre determinación y sostuvo que existe una aplicación “selectiva” de ese criterio.
El mandatario aseguró que la Argentina mantendrá una estrategia pacífica en torno al reclamo, aunque lanzó una advertencia: “La Argentina no se va a sentar a esperar a que la ONU y la comunidad internacional estén a la altura de su propio mandato. Va a tomar cartas en el asunto”.
La exposición también sirvió para ratificar el alineamiento internacional de su administración con Estados Unidos e Israel y su defensa del capitalismo de libre empresa.
Milei volvió además a cargar contra la Agenda 2030, a la que vinculó con mayores regulaciones económicas, políticas de género, cuestiones ambientales y políticas migratorias. En ese sentido, anticipó que, a su criterio, la denominada Agenda 2045 también fracasará.
Otro de los blancos de sus críticas fue el manejo internacional de la pandemia. El Presidente cuestionó las políticas sanitarias aplicadas durante la emergencia por Covid-19 y responsabilizó a organismos internacionales por haber promovido medidas restrictivas que, según su interpretación, tuvieron graves consecuencias económicas, educativas y sociales.
Pese a las críticas, Milei aclaró que Argentina continuará participando de los organismos y foros multilaterales, aunque marcó que su Gobierno diferenciará la cooperación internacional de lo que considera una subordinación frente a esos espacios.
En la parte final de su exposición, el Presidente puso el foco en la inteligencia artificial, a la que definió como una tecnología capaz de transformar la economía, la medicina, la educación y hasta las formas de gobierno.
Frente a ese escenario, rechazó avanzar con regulaciones preventivas y adelantó que su administración pretende posicionar a la Argentina como uno de los países más competitivos para el desarrollo de esta tecnología.
“Ante la Inteligencia Artificial, la Argentina se ubicará en la vanguardia de la libertad”, afirmó.
Según detalló, la estrategia incluirá un marco jurídico específico, el compromiso de no regular preventivamente, responsabilidad limitada para las empresas que trabajen con agentes de IA y beneficios fiscales.
De esa manera, Milei cerró una exposición de alrededor de 19 minutos que combinó críticas al funcionamiento de Naciones Unidas, el reclamo por Malvinas y una defensa de su agenda económica y tecnológica ante los líderes reunidos en Nueva York.
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