"No pretendemos paralizar una obra que ya arrancó, pero sí proteger lo que queda"
El concejal Nicolini pidió que se culmine la obra en calle Sarmiento y preservar otras arterias.
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Tras la presentación del proyecto de ordenanza para restituir la protección patrimonial al granitullo en diversas arterias de la ciudad, en medio de la controversia por las obras en la calle Sarmiento, el concejal Marcos Nicolini marcó postura frente a la necesidad de culminar la obra en la arteria de la discordia y avanzar en un marco normativo que contemple la preservación del resto de las calles con granitillo, sin dejar de advertir que hay un vacío legal al respecto.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEn diálogo con el programa Ultimo Bondi de la radio de El Eco, el edil propuso la creación de una cuadrilla municipal especializada para el mantenimiento de las calles de piedra y subrayó, además, la necesidad de revisar el Plan de Desarrollo Territorial para planificar el crecimiento de Tandil sin sacrificar su identidad histórica.
El debate por la preservación del patrimonio urbano de Tandil sumó un nuevo capítulo en el Concejo Deliberante, donde la comisión de Obras Públicas se reunió al son de los debates en la vecindad.
Sobre el proyecto impulsado, indicó que buscó restablecer la tutela legal sobre el denominado "granitullo" —el adoquín pequeño de factura artesanal— que reviste gran parte del casco céntrico y que, según detalló el legislador, perdió su protección normativa hace más de 15 años. La propuesta llegó en un momento de alta sensibilidad social, marcado por el conflicto en la calle Sarmiento, donde una medida cautelar frenó recientemente la pavimentación sobre el empedrado original.
Nicolini explicó que, tras realizar un estudio pormenorizado de la legislación local, se detectó un vacío legal que facilitó la intervención sobre estas superficies. Según el edil, el granitullo estuvo protegido por la Ordenanza 9821 del año 2005, que catalogaba como bienes patrimoniales a todas las arterias con estas características. Sin embargo, dicha protección fue derogada en el 2009 con la sanción de la Ordenanza 11400, que dio origen al Anexo cinco del Plan de Desarrollo Territorial (PDT). A partir de ese momento, el resguardo quedó limitado exclusivamente a las cuadras que rodean la Plaza Independencia, dejando al resto de las calles a merced de los planes de pavimentación.
El rescate de la identidad de los picapedreros
El proyecto de ordenanza presentado por el bloque de Nicolini pretendió no solo restituir la protección a las cuadras de granitullo en avenidas como Colón y Santamarina, sino también incorporar sectores específicos que conservan el adoquinado original. "El granitullo es una característica de identidad en Tandil; nuestras piezas fueron hechas a mano por picapedreros y se exportaron incluso a Buenos Aires y Europa", destacó el concejal. Entre las novedades, la iniciativa propuso proteger la única cuadra de la Plaza de las Carretas que mantiene su estado inicial: la calle cuatro de Abril, entre Mitre y Sarmiento.
Para el legislador, la preservación no debe entenderse como inacción. Uno de los ejes centrales de su propuesta fue la creación de una cuadrilla permanente de mantenimiento dedicada exclusivamente al granitullo. Nicolini argumentó que muchas veces se opta por el asfalto debido al mal estado del empedrado, pero sostuvo que "es difícil transitar el adoquín cuando no se mantiene, al igual que sucede con el asfalto roto". La intención es que la Municipalidad cuente con personal capacitado para realizar refacciones artesanales que garanticen la transitabilidad sin alterar la estética histórica.
La calle Sarmiento y el conflicto vecinal
Respecto a la obra de la calle Sarmiento, que disparó la reacción de diversas asambleas vecinales, Nicolini mantuvo una postura de equilibrio entre el respeto al patrimonio y la continuidad de la obra pública. Aunque reconoció el valor del reclamo ciudadano, señaló que su bloque se manifestó a favor de terminar la obra en los tramos donde ya se iniciaron los trabajos y existe una licitación adjudicada. "No pretendemos paralizar una obra que ya arrancó, pero sí proteger lo que queda", aclaró el concejal en referencia a los tramos de Sarmiento entre Santamarina y Alsina.
La intervención judicial, que paralizó las tareas tras una presentación de vecinos frentistas, obligó al Ejecutivo a esperar una resolución del fuero contencioso administrativo. Nicolini observó que esta situación es consecuencia de no haber zanjado previamente la discusión sobre qué se considera patrimonio en Tandil. Para el edil, el litigio actual demuestra la urgencia de dotar a la ciudad de una herramienta jurídica clara que evite futuras judicializaciones cada vez que se planifique una mejora en la infraestructura vial del centro.
Hacia una revisión integral del crecimiento urbano
Más allá de la cuestión del adoquinado, el concejal Nicolini planteó que Tandil se encuentra en un punto de inflexión que requiere rediscutir el Plan de Desarrollo Territorial, vigente desde hace dos décadas. El legislador subrayó que la ciudad creció de forma exponencial y que las excepciones otorgadas para diversos proyectos inmobiliarios demuestran que la norma quedó desactualizada. En este sentido, hizo hincapié en que la planificación debe contemplar tanto el desarrollo económico como la seguridad vial y el resguardo de los espacios compartidos.
Como ejemplo de las tensiones entre desarrollo y urbanismo, Nicolini mencionó el proyecto para la construcción de un colegio en la avenida Fleming. El edil expresó su preocupación por el impacto que tendría la creación de una dársena de ascenso y descenso de alumnos en una arteria que ya presenta complicaciones de tránsito. Según detalló, la propuesta de dejar un solo carril de circulación hacia el centro en horarios pico generaría un "cuello de botella" innecesario. "Queremos que los proyectos avancen, pero debemos asegurar que no generen un caos vehicular que luego sea imposible de revertir", concluyó.