Silvia Schiaffino, la investigadora tandilense que integrará la Comisión Asesora de Inteligencia Artificial del Conicet
La docente y científica de la Facultad de Ciencias Exactas de la Unicen fue designada para formar parte del nuevo órgano que regulará el uso de herramientas de IA en la gestión administrativa y los procesos institucionales del organismo.
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La Inteligencia Artificial atraviesa actualmente todas las esferas del conocimiento y la gestión pública. En este contexto, el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) ha dado un paso estratégico al conformar una Comisión Asesora de Inteligencia Artificial, un espacio destinado a regular y supervisar la implementación de estas tecnologías en sus procesos administrativos y de gestión. Entre los especialistas convocados para esta tarea se encuentra la doctora Silvia Schiaffino, investigadora principal del CONICET y vicedirectora del Instituto Superior de Ingeniería de Software de Tandil (ISISTAN).
Schiaffino, quien cuenta con una extensa trayectoria en la Universidad Nacional del Centro (UNICEN), fue seleccionada para representar a la disciplina informática en este cuerpo colegiado. Su designación no es casual: el ISISTAN ha sido pionero en el desarrollo de proyectos piloto que buscaron integrar herramientas de IA para optimizar la gestión del Conicet, tales como asistentes para la evaluación de becas y el análisis de temáticas de investigación.
“La idea de esta comisión es analizar los proyectos que puedan surgir dentro de la gestión administrativa institucional del Conicet. No tiene nada que ver con la parte de investigación científica, donde prima la libertad académica, sino con el uso de estas herramientas en la administración”, explicó la investigadora en diálogo con El Eco. Según detalló, el objetivo central es establecer una política clara que regule el uso de la IA, garantizando la seguridad y la ética en su aplicación.
Un marco ético para la gestión
El trabajo de la comisión, que ya se encuentra en marcha, tiene como meta inmediata la redacción de un documento normativo que será presentado al directorio del Conicet a finales de este mes. Este marco busca evitar riesgos innecesarios y asegurar que cualquier implementación tecnológica pase por un proceso de evaluación riguroso.
“Si alguien de la parte contable, por ejemplo, quiere utilizar IA para algo en particular, debe presentar un proyecto. La comisión evalúa los riesgos y, si se aprueba, se realiza un seguimiento constante de cómo funciona esa herramienta”, señaló Schiaffino.
La experta enfatizó que, más allá de las posibilidades técnicas, el pilar fundamental debe ser la supervisión humana. “Siempre tiene que haber una persona que tome la última decisión. No se puede dejar que la IA opere sin control, especialmente en organismos donde se maneja información sensible o se toman decisiones que afectan a la comunidad científica”, advirtió.
Además de la regulación, la comisión tiene entre sus objetivos la capacitación de los investigadores en las nociones básicas de la inteligencia artificial generativa. Schiaffino destacó que es vital que los científicos comprendan el alcance real de estas herramientas para evitar confusiones y usos inadecuados que puedan comprometer la privacidad de los datos o la integridad de los procesos evaluativos.
La IA como asistente, no como reemplazo
Al analizar el avance de la tecnología, la investigadora tandilense subrayó la importancia de diferenciar la Inteligencia Artificial tradicional de la generativa, que ha ganado popularidad en los últimos años. “Hay que tener cuidado porque se genera ruido y confusión. La IA es una disciplina enorme que tiene sus orígenes en 1950 y no se puede generalizar a partir de un pequeño subconjunto de herramientas”, sostuvo.
En su rol docente, Schiaffino aplica criterios diferenciados según el nivel de formación de sus alumnos. Mientras que en los primeros años de la carrera de Ingeniería de Sistemas prioriza el aprendizaje de las bases de la programación sin el uso de asistentes, en los niveles superiores fomenta su utilización bajo una mirada crítica. “En quinto año, los estudiantes ya saben programar y entienden qué están haciendo. En este caso la IA sirve para aliviar tiempos, pero siempre bajo una defensa y justificación de lo realizado”, explicó.
Finalmente, la investigadora destacó que el impacto ambiental y la sostenibilidad de los grandes centros de datos son otros de los puntos que la comisión tendrá en su agenda. “No se trata solo de implementar tecnología, sino de hacerlo de manera responsable. La ciencia debe liderar este proceso con criterio, evitando caer en modas y priorizando siempre el beneficio social y la transparencia institucional”, concluyó.
Una mirada desde la ciencia y la fe
Además de su trayectoria científica y académica, Schiaffino desarrolla una faceta vinculada a la formación religiosa: es catequista en la Capilla San José Obrero de Tandil.
Desde esa doble perspectiva, la investigadora contó que también se interesó por la reciente encíclica “Magnifica Humanitas”, del papa León XIV, cuyo tercer capítulo está dedicado a la Inteligencia Artificial. “Estoy totalmente de acuerdo y muy alineada con todas las observaciones que realiza el Papa respecto al tema, particularmente con los riesgos en el uso de la IA”, señaló. Para Schiaffino, la reflexión sobre estas tecnologías no puede limitarse a sus capacidades técnicas, sino que debe incorporar también una mirada ética sobre sus efectos y sobre el lugar que ocupa el ser humano frente a su desarrollo.