Cómo regar tus plantas de forma eficiente cuando hace calor
Consejos clave para regar tus plantas y mantenerlas sanas.
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Cuidar plantas, ya sean de exterior o de interior, implica más que darles agua. Ellas requieren sensibilidad, observación y adaptación al clima. Cuando llegan los días de calor las reglas cambian, la evaporación se acelera, la transpiración vegetal sube y el riesgo de estrés hídrico se incrementa. Por eso, ajustar el riego puede marcar la diferencia entre un verde vibrante u hojas marchitas.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailAdemás, regar bien no solo beneficia a las plantas, sino que también ayuda a preservar recursos naturales. En una época donde el agua y el calor pueden ser escasos, aprender a regar con criterio es un gesto de cuidado ecológico y de respeto hacia el entorno. La clave está en optimizar recursos y acciones: usar el agua justa, en el momento adecuado y de manera consciente.
Con un poco de atención, cada maceta o cantero puede adaptarse al calor sin sufrir. Compartimos cinco hábitos simples y efectivos para regar mejor cuando suben las temperaturas, y un par de tips extra para plantas de interior y exterior.
Un buen riego en días calurosos
1. Regá en las horas más frescas del día —mañana temprano o al atardecer
El calor del mediodía puede evaporar gran parte del agua antes de que llegue a las raíces. Riegos realizados al amanecer o poco antes de que caiga el sol permiten que el suelo absorba la humedad lentamente, con menor pérdida por evaporación.
2. Priorizá riegos profundos y espaciados, no muchos superficiales
Es mejor que la tierra reciba suficiente agua de una sola vez (hasta humedecer bien el sustrato) y esperar a que se seque parcialmente antes del próximo riego. Riegos superficiales o frecuentes promueven raíces débiles, que no resisten bien el estrés hídrico.
3. Revisá la humedad antes de regar: no todas las plantas piden agua igual
El tipo de planta, el suelo, la maceta y la exposición solar influyen mucho. Una forma simple de saber si hay que regar es hundir un dedo unos centímetros en la tierra: si sale seco, es momento de aportar agua; si aún está húmedo, conviene esperar. Esto evita riegos innecesarios y problemas en las raíces.
4. Usá agua a temperatura ambiente y evitá encharcamientos
En días de calor, el agua muy fría puede generar un “choque térmico” en las raíces. Lo ideal es que esté a temperatura ambiente. Además, es fundamental que las macetas y canteros tengan buen drenaje, ya que el exceso de agua estancada favorece la aparición de hongos y enfermedades.
5. Cubrí el suelo con mantillo, hojas secas o mulch para conservar la humedad
Una cobertura vegetal sobre la tierra ayuda a reducir la evaporación, mantiene la humedad por más tiempo y regula la temperatura del suelo. Es especialmente útil en jardines y huertas durante el verano y en períodos de altas temperaturas.
Qué tener en cuenta según dónde estén tus plantas
Plantas de exterior
- Si están en macetas expuestas al sol, conviene revisar la tierra con mayor frecuencia porque se seca más rápido.
- En jardines y huertas, el riego profundo combinado con mulch ayuda a conservar la humedad y a proteger las raíces.
- En jornadas de mucho calor o viento, es preferible regar al atardecer y evitar mojar el follaje en las horas de sol fuerte.
Plantas de interior
- Hay que adaptar el riego al tipo de planta: muchas solo necesitan agua cuando la capa superficial del sustrato está seca.
- Es clave evitar el exceso de agua y el encharcamiento utilizando macetas con buen drenaje.
- En ambientes muy secos por el uso de aire acondicionado o calefacción, puede ayudar aumentar la humedad ambiental con pulverizaciones suaves o colocando recipientes con agua cerca de las plantas.
Un riego más consciente = plantas más sanas y cuidado del agua
El calor no tiene por qué ser sinónimo de plantas marchitas. Con pequeños ajustes, observación diaria y hábitos simples, es posible mantener macetas, jardines y huertas saludables incluso en los días más exigentes del verano. Al mismo tiempo, regar con criterio es una forma concreta de cuidar un recurso esencial como el agua.