El mural del Indio Solari que se transformó en un homenaje colectivo
Poshy abrió su obra para que los vecinos dejen sus mensajes y transformen la pintura en una creación viva.
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La obra, situada en Mitre, entre 4 de Abril y Alsina, nació originalmente en el año 2013 como un ejercicio personal del artista. Poshy, quien hace del aerosol su herramienta predilecta, explicó que la temática surgió de su intención de “perfeccionar el realismo”, una técnica que demanda precisión y un manejo avanzado del material. Según relató el protagonista, el proyecto fue espontáneo y no buscó nada en especial; era el inicio de una serie de murales de cantantes de rock.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailPara la realización del retrato del exlíder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, el muralista empleó diversas marcas de aerosoles, sin priorizar una sobre otra, enfocándose exclusivamente en la técnica. Lo que comenzó como un muro más en el paisaje urbano de Tandil, con el tiempo cobró una relevancia distinta. "Fue un regalo a la ciudad por la gente que le gusta el Indio y todo lo que surgió en su vida", comentó el artista al referirse al sentido de su obra.
La propuesta de abrir el mural a la comunidad se materializó recientemente a través de un video en la red social Instagram. El impacto fue inmediato y superó las expectativas del autor. Poshy, quien reconoció no estar habituado al manejo del marketing digital ni a las métricas de las redes, observó con sorpresa cómo su publicación pasó de obtener apenas cincuenta reacciones a superar los 6.000 "me gusta" en pocas horas. Esta respuesta positiva fue el impulso final para que el homenaje dejara de ser una obra estática y se convirtiera en una producción viva.
El arte como un espacio de encuentro colectivo
La decisión de permitir que la gente escriba sobre la obra rompió con un “código implícito” que rige en el mundo del grafiti y el muralismo. Tradicionalmente, existe un respeto tácito por el trabajo ajeno, una norma de no intervenir ni "rayar" las producciones de otros artistas debido al esfuerzo, la energía y el costo de los materiales que cada pieza conlleva. Sin embargo, en esta oportunidad, Poshy decidió subvertir esa regla en favor de la participación ciudadana.
"Está bueno decir que sea de todos; la gente acá me ha dado mucho", señaló el muralista, destacando su deseo de retribuir el afecto recibido desde su llegada a la ciudad. Para él, el hecho de que la gente intervenga la pared no es un acto de vandalismo, sino que pasa a ser parte de la obra misma. La calle, bajo su perspectiva, no tiene un dueño único y las expresiones artísticas que allí habitan deben pertenecer a la comunidad.
La convocatoria es libre y no cuenta con un plazo de finalización, permitiendo que cada seguidor se acerque en el momento que desee para plasmar una leyenda, una letra o un sentimiento. La única condición que solicitó el artista fue la de “respetar el rostro del músico” en la pintura, con el objetivo de poder restaurarlo y mantenerlo vigente mientras la pared lo permita.
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Este gesto convirtió a la cuadra en un punto de encuentro para los fanáticos, quienes encontraron en el aerosol de Poshy un canal para expresar su gratitud hacia una de las figuras más emblemáticas del rock argentino. A las pocas horas, el mural ya presentaba un tramo de una canción y un mensaje de despedida de parte de algún fanático que recorrió Mitre.
De Montevideo a Tandil
La trayectoria de Poshy en el arte urbano se remonta al año 2001 en su Montevideo natal. Con apenas 11 o 12 años, comenzó a interesarse por el mundo de los tags y los grafitis que veía en el camino diario desde su casa hacia el liceo. Esa curiosidad temprana marcó el inicio de una carrera que ya suma casi 26 años de evolución constante, transitando por diferentes ramas y estilos que lo llevaron desde las letras simples hasta el realismo complejo que exhibe hoy.
Su vínculo con Tandil se inició entre los años 2012 y 2013, cuando visitó la ciudad para participar en un evento de muralismo organizado en la Facultad de Arte. Aquella primera experiencia fue el punto de partida para una relación cada vez más estrecha con la zona serrana. Las visitas frecuentes y el contacto con la escena local del hip hop y el arte urbano lo llevaron finalmente a tomar la decisión de radicarse definitivamente en la ciudad.
Desde su llegada, se integró activamente en el ambiente cultural local, socializando con otros artistas y contribuyendo a la estética urbana de Tandil. Su historia personal, marcada por la migración y la búsqueda de nuevos lenguajes visuales, encontró en el mural del Indio Solari un punto de síntesis: la técnica adquirida durante décadas puesta al servicio de un sentimiento popular.
Hoy, Poshy celebra que sus obras no solo permanezcan en las calles de la ciudad, sino que logren trascender las fronteras físicas a través del reconocimiento digital. Para el artista uruguayo, el mural del Indio ya no es sólo su creación; es un “mimo a la ciudad” y un espacio donde la historia del rock y el arte callejero se abrazan en una misma pared.