Manu María inauguró Zip Unplugged 2 con un profundo recorrido por su identidad artística
El músico Manu María inauguró la segunda temporada de Zip Unplugged en Cultura Zip, compartiendo su recorrido artístico y la gestación de su nuevo EP, Piedra Libre, en un encuentro íntimo que celebra la identidad y la música de Tandil.
La atmósfera de los estudios de El Eco se transformó con los primeros acordes de una milonga uruguaya de los años 40, interpretada por un artista que, a pesar de su juventud, carga con casi dos décadas de escenarios sobre sus espaldas. Manu María fue el protagonista del primer encuentro de Zip Unplugged 2, una propuesta que regresó esta semana a la grilla para permitir que los artistas locales desplieguen su obra en un marco de intimidad y diálogo pausado. La participación del músico tuvo lugar en Cultura Zip, programa que se emite por El Eco Streaming, Eco TV y Tandil FM 104.1, donde repasó sus raíces, sus viajes por Latinoamérica y la madurez que alcanzó con su última producción.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailDurante la charla, el compositor rememoró sus inicios en la ciudad, vinculados estrechamente a un entorno familiar donde la música era el lenguaje cotidiano. Recordó que su padre, un incansable fabricante de instrumentos, y su hermana mayor fueron las influencias determinantes que lo llevaron a subirse por primera vez a un escenario a los once años en la emblemática peña La Cautiva. Desde aquel niño que grababa canciones a capela en el teléfono de sus padres para luego pedirles que lo escucharan, hasta el hombre que hoy reflexiona sobre el peso de la industria, el camino estuvo marcado por una búsqueda constante de la originalidad y la identidad propia.
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Piedra Libre: el resultado de la paciencia y el trabajo colectivo
El núcleo de la presentación giró en torno a su nuevo EP, titulado “Piedra Libre”, una obra que el artista definió como un lanzamiento bisagra en su carrera. Según explicó, el proceso de grabación y producción se extendió durante un año entero, un tiempo inusual para sus dinámicas anteriores, lo que le permitió ejercitar la paciencia y analizar el concepto de cada pieza antes de materializarla. Este trabajo representó un desafío particular al ser realizado con un equipo de trabajo más numeroso, alejándose de la inmediatez que suele proponer la virtualidad y las redes sociales en la actualidad.
Manu María destacó que las cuatrocanciones que componen el EP intentan amalgamar todo lo transcurrido en su historia personal. En temas como “Esquina Libertador” o “Tres Caminos”, esta última con una fuerte impronta folclórica, el músico buscó plasmar las diferentes aristas que conforman su estilo, el cual oscila entre la canción de autor, el tango y los ritmos de raíz. “Prioricé la expectativa y el proceso por sobre el resultado inmediato”, aseguró, señalando que esta dirección le permitió sentirse más cómodo con el camino elegido, priorizando siempre lo que le hace bien artísticamente por sobre las exigencias externas del mercado.
La obra, que fue presentada como un manifiesto transparente de su identidad, también refleja una distancia crítica con la industria musical moderna. Para Manu, hoy existe una brecha significativa entre lo que se consume de forma virtual y lo que sucede en el vivo, donde la música se experimenta de manera orgánica. En ese sentido, “Piedra Libre” fue pensado para acortar esa distancia, ofreciendo una sonoridad que respeta los tiempos del artista y la tradición de los géneros que lo formaron desde su paso por la Escuela Polivalente de Tandil.
El viaje iniciático por la selva mexicana y las lecciones del zapatismo
Uno de los momentos más intensos de la entrevista fue cuando el músico relató su estadía en México, una experiencia que calificó como un antes y un después en su vida. A los 17 años, impulsado por una serie de hechos fortuitos y el apoyo de personas que creyeron en su talento sin conocerlo, decidió cruzar la frontera para radicarse un tiempo en el país azteca. Allí, se integró como voluntario en la selva Lacandona, conviviendo con la comunidad zapatista en el sureste mexicano, cerca de la frontera con Guatemala.
Esta convivencia le otorgó una nueva escala de valores y respeto por el conocimiento ajeno. Manu María recordó con asombro la experiencia de cantarle a la comunidad y escuchar sus historias, incluso llegando a conocer al subcomandante Marcos. Sin embargo, lo que más lo marcó fue una lección sobre la comunicación y la humildad: la importancia de preguntar hasta entender. “Hoy soy la persona que no sabe, y eso me deja tranquilo”, confesó, refiriéndose a la garantía de aprendizaje que surge cuando alguien reconoce su ignorancia frente al otro, un concepto que aprendió observando la paciencia de los campesinos chiapanecos.
Reflexiones sobre la suerte y la meritocracia en el arte
A raíz de sus vivencias en el exterior, el artista aprovechó para reflexionar sobre las narrativas de éxito que imperan en la sociedad actual. Se mostró crítico con el discurso de la meritocracia pura, argumentando que su propia trayectoria estuvo rodeada de una "suerte aleatoria" y de personas generosas que le facilitaron el camino. “Hay muchos artistas que se rompen el lomo y no tienen la misma suerte de encontrarse con alguien que les regale un pasaje”, analizó, subrayando que es necesario reconocer esos factores externos que desbordan el esfuerzo individual.