Naju Gorosito: música, teatro y su mirada de Tandil como lugar de pertenencia
El cantante, actor y director teatral se presentó en el ciclo de El Eco Multimedios.
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En una nueva entrega del ciclo Zip Unplugged, transmitido por El Eco Streaming, el multifacético artista Naju Gorosito realizó un balance de su trayectoria y analizó las tensiones entre sus diversas facetas creativas. El cantante, actor y director de teatro habló sobre su formación como músico, su vínculo con las tablas y sus inicios vinculados al rap.
Naju desandó el camino que lo trajo hasta su presente artístico, marcado por la dirección teatral y un reciente reencuentro con la composición musical. Durante la entrevista, explicó que su relación con las distintas disciplinas atraviesa por diversas etapas, según las necesidades de expresión de cada momento.
Tras un periodo de alejamiento de los instrumentos, el receso de invierno funcionó como un catalizador para volver a sentarse con la guitarra y dar vida a dos nuevas canciones. Según relató, este regreso a la creación melódica respondió a una necesidad de reencuentro personal, tras un tiempo dedicado casi exclusivamente a la dirección y la actuación.
El músico, reconocido por su labor en la banda Fusca, señaló que la agrupación se encuentra actualmente en un periodo de inactividad prolongada. "Estamos como en unas vacaciones largas", describió para graficar el presente del proyecto. A pesar de este paréntesis, la música persiste en su vida como un espacio de catarsis y descarga emocional.
Para Gorosito, la diferencia entre los lenguajes es clara: mientras que el teatro representa un ámbito de mayor profesionalismo y rigor laboral, la música funciona como un territorio donde puede volcar sus inquietudes más íntimas.
El artista admitió que se siente mucho más expuesto cuando debe cantar sus propias composiciones que cuando interpreta a un personaje en una obra. Esta diferencia radica en que la música de autor implica mostrarse tal cual uno es, sin los filtros que ofrece la ficción. "Desde tu propuesta musical te desnudás un poco. Hay algo de sentirse realmente expuesto cuando estoy cantando mis canciones; cuando estoy actuando me siento mucho más seguro porque hay una presencia construida ahí", reflexiona.
Esta construcción del "yo" frente al público es lo que marca su pulso creativo. Mientras que en el escenario la máscara del personaje brinda protección y seguridad interpretativa, en la música el cuaderno de composiciones se convierte en un espejo directo de su interioridad. El entrevistado recordó que sus inicios estuvieron marcados por el rap, género que le permitió dar sus primeros pasos en la lírica antes de formar bandas de covers y consolidar su camino con otros músicos.
El rol del director
La formación académica en la Facultad de Arte de la Unicen fue el punto de inflexión que transformó su mirada sobre el espectáculo. Gorosito llegó a Tandil sin haber tenido contacto previo con el teatro y fue en las aulas universitarias donde descubrió su vocación.
Este año, el joven creador estrenó una obra como director, experiencia que calificó como "terrible" en términos de tensión, debido a la impotencia que se siente desde la cabina técnica. "La función es estar ahí y no podés intervenir en el momento. Tenés que estar totalmente entregado", explicó sobre el proceso de delegar la obra en los cuerpos de los actores.
Actualmente, su labor como director se desdobla en dos proyectos de naturalezas muy distintas. Por un lado, se encuentra al frente de una propuesta de teatro infantil estrenada recientemente, impulsada por la necesidad de generar una salida laboral estable y profesional.
Por otro lado, dirige una producción que forma parte de la Práctica III de la carrera de Teatro, orientada a un público adulto. En ambos casos, Gorosito destacó que su criterio de selección de intérpretes se basa en la capacidad de estos para "bancar la escena", especialmente en géneros como el absurdo contemporáneo, donde el trasfondo y la presencia corporal son más determinantes que el texto mismo.
Tandil como lugar de pertenencia y proyección
A pesar de las contradicciones internas que le genera su vida multifacética y la lucha por equilibrar las ganas de actuar con las de tocar, el artista se mostró pleno con su presente en la ciudad. Gorosito adoptó a Tandil como su lugar de residencia definitiva y proyecta su carrera a largo plazo en las sierras.
Para él, haber festejado su cumpleaños en la ciudad y poder mostrarle a su familia el camino construido es motivo de orgullo. "Es una ciudad que tiene potencial, la pienso como mi ciudad", sentenció.
El camino de Naju Gorosito continúa en constante movimiento, alternando entre la dirección de mundos ficcionales y la honestidad de una canción recién escrita. Con la mira puesta en finalizar sus estudios en la Unicen y seguir alimentando el circuito cultural local, el artista reafirmó que la búsqueda de la belleza y la expresión personal seguirán siendo el motor de su actividad diaria. La versatilidad, lejos de ser un obstáculo, parece ser la herramienta principal con la que este joven referente moldea su identidad en la escena tandilense.