El monitoreo será fundamental para la próxima campaña de maíz
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Según informes técnicos del Inta, ante la inminente influencia del fenómeno climático "El Niño", resulta vital fortalecer el seguimiento de Dalbulus maidis, el insecto vector del complejo del achaparramiento del maíz.
Los especialistas del organismo advierten que la supervivencia invernal, la presencia de maíces voluntarios y la portación de patógenos serán las variables centrales para definir el riesgo sanitario en cada región productiva.
El invierno de 2026 se ha caracterizado por temperaturas superiores a los promedios históricos y una menor frecuencia de heladas intensas en amplias zonas agrícolas. Macarena Casuso, especialista del Inta, explica que estas condiciones climáticas benignas facilitan que una mayor población de adultos de la chicharrita atraviese el período invernal y llegue a la primavera con una alta capacidad de colonización de los nuevos lotes. Los registros regionales son elocuentes: en el sudoeste de Chaco se contabilizaron solo 15 heladas agrometeorológicas, frente a las 32 registradas en 2024. En provincias como Formosa y en la zona de Reconquista, no se detectaron heladas meteorológicas en el período evaluado, mientras que en Santiago del Estero las temperaturas mínimas fueron notablemente menos severas que en años previos.
Sin embargo, el Inta aclara que el clima favorable no garantiza por sí solo una explosión de la plaga. Nora Sosa Rolón destaca que la presión real de la chicharrita dependerá de una interacción compleja entre humedad, temperatura, fechas de siembra y la disponibilidad de hospedantes. Por esta razón, el monitoreo territorial sistemático -mediante el uso de trampas cromáticas adhesivas, redes de arrastre y observación directa- se presenta como la única vía para transformar las condiciones generales en información específica que oriente las estrategias de manejo.
Un factor crítico revelado por el organismo es la portación de patógenos. El análisis del Inta subraya que no basta con cuantificar la abundancia del insecto, sino que es necesario evaluar qué proporción de la población porta realmente los patógenos asociados al achaparramiento.
Registros obtenidos durante 2025 en el Chaco mostraron una variabilidad alarmante: mientras que en algunas localidades la incidencia de Spiroplasma fue del nueve por ciento, en zonas como Pampa del Infierno alcanzó un preocupante 50 por ciento. Esta disparidad refuerza la necesidad de una vigilancia constante para anticipar escenarios y proteger el potencial de rendimiento del maíz en todo el país.
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