Blakaman, el faquir que revolucionó Tandil con su ayuno imposible
En enero de 1955, el faquir Blakaman intentó un récord de ayuno en Tandil dentro de un sarcófago de cristal. Tras diez días de encierro, un escándalo con sus socios frustró su afamosa y excéntrica búsqueda de sustento en pleno centro de la ciudad.
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Para subsistir, el hombre hace de todo. Hasta trabaja. Para lograr el equilibrio de sus finanzas, hay quienes actúan en el circo como equilibristas. Y quienes, a consecuencia de su desesperación, tratan de equilibrarlas corriendo el riesgo de las carreras de caballos o la ruleta.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailPara evitarse los dolores de la impecunia, el faquir se arroja al peligro del fuego. Y para poder dormir luego tranquilo en su cama, se acuesta antes en un lecho de pinchos. Hombres y mujeres hacen las cosas más dispares para poder vivir. Tanto, que algunas, incluso, se desnudan para poder vestirse bien.
Uno de esos raros personajes era Blakaman, quien llegó a Tandil a fines de 1954. Por la rareza de sus actitudes y la forma de conducirse (tanto como por la forma de vestir o desvestirse) despertó rápidamente la expectativa de grandes y chicos. Trabajaba de faquir y dejaba de trabajar para ayunar; es decir, dejaba de comer para poder, después, seguir comiendo, en su incesante búsqueda de alimento.
