La noche en que la maldad apagó el corazón de un querido gaucho en Tandil
A 36 años de uno de los casos policiales que conmocionó a Tandil, la muerte de Manuel Sabino Campos sigue impune.
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Hombre bueno, trabajador, respetado y querido por todos, Manuel Sabino Campos era un ferviente cultor de nuestras tradiciones. Tanto era así, que se había convertido, desde hacía muchos años, en asiduo concurrente, con su caballo y sus emprendados —siempre lujosos y bien lustrados— a las reuniones y desfiles camperos de nuestra ciudad y la zona.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailComo no podía ser de otra manera —y como gaucho que era— aquel sábado 22 de septiembre de 1990 estaba tomando mate en la cocina de su casa junto a su esposa Elvira Algañaraz, de 71 años de edad como él. De pronto, alguien apretó dos veces el botón del timbre de la puerta de calle, Peyrel 1360.
Eran las 19:30. Y como el doble llamado era la característica que habitualmente empleaba el hijo del matrimonio a quien estaban esperando, la señora se dirigió hacia el frente de la casa y no vaciló en abrir.
