Leche, crisis y represión: el conflicto que dividió a Tandil
En plena crisis económica, la prohibición de la leche cruda enfrentó a la población con el poder municipal. La resistencia derivó en incidentes callejeros, huelgas y violencia policial.
:format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/04/enfrentamiento_tamberos.webp)
A mediados de 1939 se producían en Tandil agrias disputas con motivo de la disposición municipal, cuando ejercía la función de intendente William Leeson. La ordenanza obligaba a la población a consumir leche pasteurizada, prohibiendo la que hasta entonces repartían a domicilio los tamberos. La resistencia de buena parte de la población a aceptar la nueva modalidad tenía su principal fundamento en el costo, ya que se vivía una época de profunda crisis y por diez centavos se podían conseguir hasta tres litros del producto tal como salía de los tambos, bastante menos que el precio de la que se quería imponer.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailLa decisión comunal había servido para dividir a la población entre los que entendían que el producto tal como salía de las ubres de las vacas era más puro y los que pensaban que la otra era mejor, porque estaba liberada de gérmenes y bacterias. A ello se agregaba, evidentemente, una cuestión política que enfrentaba al conservadurismo, que detentaba el poder y se inclinaba por la pasteurizada, con los opositores, quienes sostenían que todo obedecía a un manejo del oficialismo para monopolizar la venta.
Fue esto lo que motorizó una serie de enfrentamientos y persecuciones entre la policía y los repartidores de leche. También, entre los uniformados y vecinos que resistían la medida, yendo y viniendo de los tambos con los tarritos ocultos conteniendo el producto, para burlar las requisas.
