El robo más grande de la región: traición, disfraces y un diamante que nunca apareció
En 1918, una banda vestida como policías desvalijó la estancia de Eduardo Gardey en un golpe millonario que tuvo un traidor puertas adentro y dejó un misterio sin resolver: el paradero de la joya más valiosa.
:format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/03/robo_gardey_estancia_las_rosas_1.webp)
Integrante de una familia tradicional, dirigente de la Unión Cívica Radical en cuya representación fue presidente del Concejo Deliberante, Eduardo Gardey llegó a poseer una exuberante fortuna, figurando entre sus bienes, a comienzos del novecientos, la estancia "Las rosas chicas", ubicada en Barker (partido de Benito Juárez lindando con Tandil) donde el 15 de octubre de 1918 se produjo el más grande de los atracos registrados en la región.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailFueron varios los asaltantes que vistiendo uniformes policiales, luego de sorprender a los moradores de la casa a quienes maniataron, robaron dinero y alhajas por un valor estimado entonces en 150.000 pesos. Rápidamente se tuvo la sospecha de que no era ajeno al hecho Jacinto López, mayordomo de la casa, hijo de quien había sido el coronel José Benito Machado, comandante general de la frontera sur y jefe del Regimiento 17 "Sol de Mayo" y de una amante llamada Adela López quien vivía en María Ignacia-Vela.
Junto a López fueron aprehendidos los vecinos de Vela Luis García Bravo, Isabelino Miranda, Nicasio Macedo y Mariano Torres, quienes confesaron su autoría en el hecho, atribuyendo al mayordomo de Gardey la planificación y dirección del mismo. No obstante, el hijo de Machado quedó pronto en libertad, al negar su culpabilidad diciendo que ningún caballo, por más rápido que fuera, podía cubrir la distancia de varias leguas entre el lugar del hecho y Vela, donde había sido visto por varios vecinos casi a la misma hora.
