La inflación mayorista se aceleró en septiembre y llegó al 3,2%, por encima de la minorista
El indicador registró su segunda aceleración consecutiva y acumuló un incremento del 22,8% en los primeros nueve meses del año. El petróleo y el gas encabezaron las subas, mientras que los productos nacionales impulsaron el aumento general.
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La inflación mayorista volvió a acelerarse en septiembre y alcanzó el 3,2%, luego de haber registrado un incremento del 2,1% durante agosto. De esta manera, el indicador mostró un nuevo salto y se ubicó por encima de la inflación minorista, que en el mismo período fue del 1,9%.
Según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), a través del Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM), los precios mayoristas acumularon un aumento del 22,8% en los primeros nueve meses de 2026, mientras que la variación interanual alcanzó el 29,2%.
El dato refleja una aceleración en los costos de los bienes que se comercializan antes de llegar al consumidor final, aunque no necesariamente implica que esos incrementos se trasladen de manera inmediata y en la misma proporción a los precios minoristas.
A diferencia del Índice de Precios al Consumidor (IPC), que contempla tanto bienes como servicios, el indicador mayorista mide exclusivamente bienes en una etapa anterior de comercialización. Por ese motivo, ambos índices pueden presentar comportamientos diferentes.
Los productos nacionales impulsaron las subas
El incremento de septiembre estuvo explicado principalmente por el comportamiento de los bienes de origen nacional, que registraron una suba del 3,4%, mientras que los productos importados aumentaron apenas un 0,4%.
Esta diferencia también quedó reflejada en la incidencia de cada componente sobre el índice general. Los bienes nacionales aportaron 3,13 puntos porcentuales al aumento, frente a los 0,03 puntos correspondientes a los importados.
Dentro de la producción nacional, los productos primarios fueron los que mostraron los mayores incrementos, con un avance del 7,9%. Por su parte, los productos manufacturados y la energía eléctrica registraron una suba del 2%.
Uno de los movimientos más significativos se produjo en el sector energético. El petróleo crudo y el gas aumentaron un 15%, en un contexto de presión sobre las cotizaciones internacionales de los hidrocarburos por el conflicto en Medio Oriente.
También se destacaron los incrementos de la energía eléctrica, con un 4,1%, y de los productos textiles, con un 3,5%. Los productos agropecuarios aumentaron 2,6%, los refinados del petróleo avanzaron 2,2% y los alimentos y bebidas registraron una variación del 1,7%.
Los productos agropecuarios, además, tuvieron una incidencia de 0,30 puntos porcentuales en la variación general del índice.
Un indicador que volvió a quedar en el centro del debate
La aceleración de los precios mayoristas también volvió a poner bajo discusión las proyecciones del Gobierno nacional sobre la evolución de la inflación.
El presidente Javier Milei había anticipado en distintas oportunidades que la inflación comenzaría con cero durante agosto. Sin embargo, el índice minorista de ese mes se ubicó en el 1,7%.
Frente a los cuestionamientos, el mandatario explicó que sus declaraciones hacían referencia al indicador mayorista difundido durante agosto, correspondiente a julio, que había registrado una variación del 0,8%.
Incluso, en tono de broma, había mencionado la posibilidad de realizar un nuevo recital de rock para celebrar el cumplimiento de aquella proyección.
No obstante, la evolución posterior del índice mostró una tendencia diferente. La inflación mayorista pasó del 0,8% en julio al 2,1% en agosto y finalmente al 3,2% en septiembre, con dos aceleraciones consecutivas.
El último registro representa, además, una diferencia de 1,3 puntos porcentuales respecto de la inflación minorista de septiembre.
Aunque la evolución de los precios mayoristas no determina automáticamente el comportamiento futuro del IPC, constituye una referencia para analizar las presiones sobre los costos de producción y comercialización.
En ese escenario, los próximos relevamientos permitirán observar si los incrementos registrados en los bienes primarios y en el sector energético comienzan a trasladarse a otros eslabones de la cadena comercial y, eventualmente, a los precios que pagan los consumidores.
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