Cómo los perros de terapia transforman la recuperación en el Hospital de Niños de Tandil
La veterinaria Teresa Lanusse compartió su experiencia sobre el impacto positivo de los servicios asistidos por perros en la salud mental y física de pacientes pediátricos y adolescentes.
Desde hace más de 10 años, la médica veterinaria Teresa Lanusse desarrolla una labor pionera en Tandil: la implementación de servicios asistidos por perros. Esta práctica, que se destaca por su enfoque humano y empático, busca mejorar la estadía hospitalaria de niños y adolescentes a través de la interacción directa con animales entrenados.
Según explicó Lanusse en el programa Plataforma Magazine, que se emite por Eco TV y Tandil FM 104.1, la presencia de un perro en un entorno médico rompe barreras y prejuicios, permitiendo un acceso diferente al paciente.
La especialista detalló que el trabajo se realiza de manera articulada con el personal de salud del Hospital de Niños de Tandil. "Es un proyecto mixto donde logramos ver cuál era la mejor articulación para colaborar con los chicos", señaló.
La intervención no solo busca la distracción, sino que se utiliza como una herramienta terapéutica para facilitar procedimientos médicos, como la administración de medicación o la colocación de vías, transformando momentos de tensión en situaciones más lúdicas y llevaderas.
El éxito de esta iniciativa radica en la capacidad de los animales para generar una respuesta inmediata en el paciente. "Desde que llegas y un chico está dolorido y se siente mal y sonríe, ya es un shock", comentó la veterinaria.
Además, destacó que el personal de enfermería suele encontrar en los perros un aliado fundamental para abordar situaciones de angustia, logrando que los niños se enfoquen en el animal y no en el malestar físico.
La formación como pilar fundamental
No cualquier perro puede realizar este tipo de tareas. Lanusse enfatizó que se requiere un entrenamiento riguroso y una formación constante. Ella misma forma parte de una de las asociaciones más importantes a nivel mundial en la materia, lo que le permite actualizarse mensualmente sobre las mejores prácticas.
El concepto de "binomio" es central en su metodología: tanto el guía como el perro deben estar preparados para trabajar en entornos de alta sensibilidad.
La profesional explicó que la elección del animal para cada visita depende de las necesidades específicas de los pacientes internados. "En las mañanas que me toca ir al hospital, escribo para saber qué chicos hay, qué edades tienen y qué situación están viviendo, y en base a eso voy con un perro determinado", detalló.
Entre los canes que integran su equipo, mencionó a Olaf, un Terranova blanco y negro que se ha convertido en una figura querida por los pacientes, aunque actualmente se encuentra en una etapa de transición hacia su jubilación.
Beneficios probados y el desafío de la fatiga por compasión
Los beneficios de los servicios asistidos por perros están científicamente respaldados. Según la especialista, se han registrado menores tiempos de internación y una mayor velocidad de recuperación en los pacientes.
Más allá de lo físico, la interacción con los perros ayuda a los jóvenes a aprender sobre límites, respeto por los espacios ajenos y tolerancia a la frustración. "Los chicos - del área de Salud Mental - me están ayudando a entrenar a la cachorra de 8 meses, y eso implica turnos, espera y paciencia", ejemplificó.
En cuanto al impacto emocional en quienes realizan este trabajo, la veterinaria abordó el concepto de "fatiga por compasión".
Al ser una labor que requiere una alta dosis de empatía, el riesgo de desgaste es real. "El trabajo es cómo hago para no llevármelo a mi casa. Yo soy responsable de hacer bien mi trabajo, de ser impecable en lo que hago", sostuvo.
Para quienes deseen conocer más sobre su labor, Lanusse se encuentra en redes sociales como @inkaamigoqueayuda, nombre que rinde homenaje a su primera perra de terapia.