Cómo hablar de la muerte con los niños: los consejos de María Piñeiro
La licenciada en Psicología brindó herramientas para acompañar a los niños ante una pérdida y evitar temores o culpas.
Hablar sobre la muerte con los niños representa uno de los desafíos más complejos para los adultos. En el marco del espacio “Tandil Ciudad Compasiva”, la licenciada en Psicología María Piñeiro visitó los estudios de Tandil Despierta, programa que se emite por Eco TV y Tandil FM 104.1, para brindar herramientas sobre cómo abordar este tema sin caer en la sobreprotección ni en el silencio que, lejos de proteger, puede generar confusión.
La especialista señaló que existe una tendencia natural de los padres a querer resguardar a sus hijos del sufrimiento y procurarles un mundo predecible y feliz. Sin embargo, advirtió que la muerte forma parte de la vida cotidiana y puede aparecer en cualquier momento. "Nuestra función es querer proteger a los chicos, que puedan vivir con felicidad, pero el tema de la muerte no pide permiso. La muerte está en la vida cotidiana", explicó.
Uno de los puntos centrales de la charla fue la diferencia entre comprender la muerte como concepto y atravesar una experiencia de pérdida. Según Piñeiro, el silencio de los adultos suele estar motivado por el temor a lastimar a los niños o por la propia dificultad para enfrentar el dolor. No obstante, remarcó que ocultar lo que sucede puede afectar la confianza. "No podemos tener ningún vínculo de confianza y ser referentes si mentimos o evitamos. Los chicos perciben mucho más de lo que pueden poner en palabras", afirmó.
La licenciada en Psicología también hizo hincapié en el desarrollo cognitivo infantil, especialmente en los menores de ocho años, que pueden atravesar una etapa conocida como pensamiento mágico. En ese período, algunos chicos creen que sus deseos o pensamientos tienen efectos directos sobre la realidad.
Por ejemplo, después de una pelea por un juguete, ante una pérdida posterior podrían llegar a pensar que sus propios deseos provocaron lo sucedido. Por eso, María Piñeiro consideró fundamental explicarles que no son responsables de la muerte ni de las situaciones dolorosas que ocurren a su alrededor.
La importancia de la verdad y los límites
Al referirse a cómo introducir el tema sin forzar una conversación, la especialista recomendó aprovechar las situaciones cotidianas. Piñeiro explicó que es posible transmitir la idea de que todo tiene un principio y un final a partir de ejemplos naturales, como el ciclo del día o el crecimiento de las plantas.
"No es que llegás y decís: 'Bueno, hoy vamos a hablar de la muerte'. Se trata de transmitir que todo tiene su ciclo en la vida", sostuvo. En ese sentido, señaló que la clave está en prestar atención a las preguntas que hacen los niños y responder de acuerdo con sus inquietudes.
Ante una consulta sobre si sus padres morirán, la psicóloga aconsejó evitar promesas imposibles de cumplir, como asegurar que eso nunca sucederá. En cambio, propuso tomarse un momento para escuchar, validar la preocupación e indagar en el contexto: "¿Por qué me preguntás eso ahora? ¿Pasó algo en el jardín?".
La intención es comprender qué inquieta al niño, ya que detrás de esa pregunta puede existir, por ejemplo, el temor a quién se ocupará de él si sus padres no están.
Mostrar la tristeza sin trasladarles esa responsabilidad
Otro de los aspectos abordados fue la posibilidad de que los adultos expresen su tristeza frente a sus hijos. Para María Piñeiro, llorar delante de los niños no es perjudicial; por el contrario, puede ayudarlos a comprender que las emociones forman parte de la vida y que es posible atravesarlas. "Los que no vimos llorar a nuestros papás no sabemos cómo resolvieron ellos los grandes dolores de la vida", reflexionó.
La especialista aclaró que la diferencia está en no colocar al niño en el lugar de sostén emocional del adulto. "El tema no es llorar, sino si estoy poniendo a mi hijo como mi consuelo. Yo puedo llorar, pero yo sostengo mi llanto", explicó.
Finalmente, destacó la importancia de pedir ayuda profesional cuando una pérdida desborda las posibilidades de acompañamiento de la familia. "Negar la realidad los deja indefensos y sujetos a sus propias explicaciones. Si los adultos somos personas fiables, no hay que tener miedo a decir 'no sé' o a buscar acompañamiento", concluyó.
De esta manera, María Piñeiro remarcó que hablar con honestidad, escuchar las preguntas y acompañar las emociones son herramientas fundamentales para ayudar a los niños a comprender la muerte y transitar las pérdidas.