Néstor Dipaola repasa los sepelios más multitudinarios de la historia argentina y su vínculo con Tandil
El periodista e historiador analizó la tradición de los funerales masivos en el país, a partir de lo ocurrido con El Indio Solari. Desde el adiós a Jorge Newbery hasta el deceso de Eva Perón, destacando curiosos vínculos históricos con nuestra ciudad.
La historia argentina ha estado marcada por despedidas populares que han quedado grabadas en la memoria colectiva. Lejos de ser un fenómeno contemporáneo asociado únicamente a figuras como el Indio Solari o Diego Maradona, los sepelios masivos poseen una larga tradición en el país.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailNéstor Dipaola, en su paso por Plataforma Magazine, programa que se emite por Eco TV y Tandil FM 104.1, realizó un recorrido por estos hitos, subrayando cómo la sociedad argentina ha manifestado históricamente su fervor ante la pérdida de sus ídolos.
El historiador comenzó su relato remontándose a 1914, año en el que se produjo la trágica muerte de Jorge Newbery en un accidente aéreo en Mendoza. Según detalló Dipaola, el impacto fue tal que un grupo de jóvenes tandilenses, que buscaban fundar un club de fútbol, decidió bautizar a la institución con el nombre del pionero de la aviación en su honor. Este gesto demuestra la profunda consustanciación que existía entre Tandil y la figura de Newbery, quien compartía el espíritu de aventura con otro referente local: Eduardo Olivero.
El dolor popular tras el golpe de Estado
Tras la partida de Newbery, Dipaola destacó el sepelio del expresidente Hipólito Yrigoyen, fallecido en julio de 1933 a los 80 años. El historiador recordó el contexto político de la época, marcado por el golpe de Estado de 1930 que derrocó al líder radical. "La misma gente que la historia dice que lo echó en el 30, esa misma gente lloraba en el sepelio en 1933", reflexionó Di Paola, haciendo hincapié en la tristeza que atravesó a la sociedad, más allá de las banderas partidarias.
El relato histórico también puso de manifiesto las restricciones impuestas por el poder de turno, que impidió que el velatorio se realizara en la Plaza de Mayo, obligando a la familia a llevarlo a cabo en una vivienda alquilada. Este episodio, según el historiador, refleja la complejidad de una época donde las tensiones políticas se trasladaban incluso a las despedidas finales de las figuras públicas.
El fenómeno Gardel y la emotividad en las calles
Otro de los momentos analizados fue el adiós a Carlos Gardel. Aunque el "Zorzal Criollo" falleció el 24 de junio de 1935 en Colombia, sus restos llegaron a Buenos Aires recién en febrero de 1936. El traslado desde el Luna Park hacia el cementerio de la Chacarita fue una muestra de devoción popular sin precedentes.
Dipaola describió la escena con precisión: "En el trayecto a la Chacarita hubo un montón de desmayos, gente que se desmayaba por el calor y por el momento que se estaba viviendo". La magnitud de la multitud fue tal que, en medio del tumulto, el féretro llegó a caerse, siendo levantado rápidamente por los seguidores. La cantidad de flores arrojadas al paso del cortejo fúnebre fue, en palabras del historiador, "incalculable".
El vínculo entre Eva Perón y Tandil
Finalmente, el historiador abordó el sepelio de Eva Perón en 1952, un evento que guarda una conexión directa con Tandil a través del doctor Pedro Ara, el médico encargado de embalsamar sus restos. Dipaola compartió una anécdota personal sobre su encuentro con la viuda del profesional, quien residió en una casa de campo en el partido de Tandil durante sus últimas décadas.
"Tuve la suerte de poder entrevistarla en el año 2003, cuando ella tenía 99 años", relató Dipaola. La mujer, que falleció a los 111 años, se convirtió en un récord Guinness y fue una fuente directa de información sobre el trabajo profesional que el doctor Ara realizó en aquel entonces, desvinculándolo de cualquier militancia política.
Este relato cierra un círculo de historias que, desde la perspectiva de Dipaola, demuestran que los grandes acontecimientos de la historia nacional siempre encuentran un eco en la realidad local de Tandil.